lunes, 7 de mayo de 2012

capítulo 5: ahora no


No se si fueron los nervios pero durante el trayecto se me caló el coche más de una vez, provocando las constantes burlas de Dani.

Dani: dios –riéndose – a ti te regalaron el carnet ¿no?
Yo: ya te estas pasando –poniendo moritos –una más y te dejo en la estacada.

Me miró fijamente y aunque intenté hacerme la dura se me acabó escapando la risa.

Por fin conseguí aparcar, bajamos del coche y fuimos al cine.
Una vez allí nos dispusimos a escoger una película. Entre las 16 que estaban en cartelera.

Dani: ¿Qué quieres ver? –siendo todo un caballero.
Yo: -miré la cartelera, había una que me llamada demasiado la atención “querido John” una película de amor basada en un libro. Pero dudo que Dani sea un romántico así que opto porqué escoja él –me da lo mismo.
Dani: ¿segura? –asentí y él echó un vistazo a los carteles –pues entonces, “Querido John” –sonrió como una idiota al escuchar que escoge la misma película que yo quería.
Yo: me parece perfecto.

Se adelanta para comprar las entradas, mientras yo le observo con una sonrisa en la cara. A los pocos minutos vuelve acercarse a mí con las entradas en la mano y entramos al cine.

Durante toda la peli no cesaron las miradas cómplices, las sonrisas tontas, las risas por tonterías…

A medida que se acercaba el final la película se convertía cada vez más en un dramón. Yo soy muy sensible así que constantemente hacía un esfuerzo para que no me cayeran las lágrimas. No era el mejor momento para dejarse llevar por las emociones.

No se como pero conseguí aguantar toda la peli sin llorar. Una vez salimos del cine Dani decidió invitarme también a cenar.

Fuimos a un restaurante cerca del cine, era un italiano. Al llegar Dani me retiro la silla, para que me sentara. Eran detalles tontos pero que hacían que me estremeciera.

Durante la cena hablamos de todo un poco, de como llegamos ambos al mundo de la tele, de como nos afectaba la fama, de nuestra vida…En general hablamos de todo lo que se suele hablar en una primera cita.
Cuando terminamos de cenar, fuimos a mi coche. Una vez puestos en marcha le lleve de regreso a su trabajo, ya que, había dejado su coche en el aparcamiento de los estudios.

Al llegar a nuestro destino, aparqué el coche. Se acercaba el peor momento de la noche, o quizás el mejor. Todavía lo desconocía. Después de un silencio bastante tenso él tomó la palabra.

Dani: bueno, gracias por traerme –desabrochándose el cinturón –lo he pasado muy bien.
Fue entonces cuando se acercó a mí para despedirse con dos besos. Mientras se acercaba podía sentir que el corazón estaba a punto de salirme por la boca.

Me dio dos beso, uno en cada mejilla, pero despacio como si no tuviera prisa. Cuando termino de despedirse se alejó de mi cara poco a poco hasta quedarse justo delante de mi.

Estaba a menos de dos centímetros de boca, nuestros ojos intercambiaban miradas con pequeños vistazos a nuestros labios. Se acercó todavía un poco más, hasta llegar a rozar mis labios. Instintivamente al verle tan cerca cerré lo ojos dando por sentado que iba a lanzarse pero…

Dani: no puedo –tras esas palabras mis ojos se abrieron como platos, él se apartó bruscamente y se llevo las manos a la cabeza y yo me había quedado completamente paralizada –no soy como crees.
Yo: ¿Cómo? –no entendía nada.
Dani: que no soy un príncipe azul. Soy todo lo contrario –me miró fijamente –hace menos de un minuto podría haberte besado, bajar de este coche, llamarte un par de veces más y terminar dándote la patada, como hago con todas–agaché la mirada – pero realmente creo que eres una chica alucinante y no te mereces eso. No te mereces que un cabrón juegue contigo, con tus sentimientos. No te mereces que alguien como yo te enamoré y luego te deje tirada –haciendo un esfuerzo todavía mayor que durante la película para no llorar.
Yo: no hace falta que me sueltes el mismo discurso que le sueltas a todas –incapaz de mirarle.
Dani: te equivocas, yo no suelto discursos a nadie.
Yo:¿y por qué a mi? –lo miré fijamente.
Dani: para que huyas, porque no quiero hacerte daño –resoplé incrédula.
Yo: ¿sabes que es lo que realmente creo? –me preguntó con la mirada –que el día que me viste, sentiste exactamente lo mismo que yo. Por eso lo recuerdas… pero como tu has dicho eres un cabrón y estas “orgulloso” de serlo y ¿sabes por qué no me has besado? Porque sabes que si lo hubieras echo habrías tardado dos minutos en enamorarte de mí… Por eso me sueltas tú mierda de discurso ensayado miles de veces en tu casa. Ese discurso que preparabas por si llegaba el día que encontrabas algo que realmente valía la pena y te hacía tambalear tu mundo. Por qué eres un cobarde y sabes que si te enamoras puedes sufrir y tú no estas dispuesto a correr ese riesgo ¿verdad?
Dani: puede que tengas razón en todo lo que has dicho, pero me gusta esta vida y no quiero cambiarla.
Yo: espero que tengas suerte siendo un cabrón y volando de flor en flor –por primera vez le miré con odio.
Dani: y yo espero que encuentres a tu príncipe azul –puso la mejor de sus sonrisas y se acercó a mi para intentar darme un beso en la mejilla pero yo me aparte. Resopló, yo permanecí inmóvil sin mirarle hasta que el decidió bajar de mi coche.

Este amor escondido
algún día saldrá
a la luz del día
y ese día, amor mío...
Todas las mañanas
serán tuyas,
te lo prometo y te lo firmo,
confía en mí, amante mía.
Y te llevaré por los caminos
como una bandera al viento.
Pero ahora no... No puedo,
tengo miedo...
Y tú sabes por qué.

3 comentarios:

  1. Dani, tío... ¿por qué la cagas? No la cagues.
    Un abrizo

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  2. Daniii!!!! Comemele la boca y hombre!No la cagues :S Increible me encanta :) Siguiente
    Un beso

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  3. Joder Daniel, dale un morreo y santas Pascuas xD
    Siguiente, me encanta.

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