viernes, 4 de mayo de 2012

capítulo 2: de esas personas



Aun no se como pero conseguí concentrarme e hice el examen lo mejor que pude.

Al terminar busqué a Irene con la mirada, ella me sonrió ampliamente y entendí que a ella el examen también le había salido perfectamente.

El resto del día estuvimos haciendo clase, la verdad que no presté atención a ninguna. Tenía un papel en blanco encima de mi mesa e inconscientemente mis manos fueron dibujando el rostro de ese chico en el papel.

Era curioso solo le había visto una vez pero recordaba su cara perfectamente, me la sabía de memoria.
Cuando mi dibujo estaba casi terminado Irene me lo arrancó de las manos.

Irene: ¿Quién es?
Yo: no lo sé –me miró extrañada.
Irene: parece un retrato…
Yo: es que lo es –me miró todavía más sorprendida.
Irene: entonces ¿Por qué me dices que no sabes quien es?
Yo: porque no lo sé –me miró desconcertada y le expliqué lo que acaba de pasar esta mañana.
Irene: ¿y por qué no has ido hablar con él?
Yo: no lo se –hasta ese momento no caí en lo estúpida que había sido.

Una llamada interrumpió nuestra conversación.
Yo: ¿si?
*: Hola, ¿cristina Pedroche?
Yo: si soy yo –Irene me miraba expectante.
Irene: ¿Quién es? –le hice una señal con la mano para que esperara.
*: Hola, soy Raquel. Redactora de se lo que hicisteis. Te llamamos para informarte que hemos visto el video que mandaste para el castin de reportera y eres una de las tres finalistas –sin decir nada abracé a Irene que seguía sin entender nada – ¿Cuándo te va bien pasarte por los estudios y comentarte que tienes que hacer ahora?
Yo: pues esta misma tarde.
Raquel: de acuerdo, esta tarde te espero y enhorabuena.

Colgué el teléfono y volvía abrazar a Irene.
Irene: ¿Quién era? ¿el chico misterioso?
Yo: no –me puse delante de ella –atenta, eran los del selo que han visto mi video y me han pre-seleccionado.

Ahora que lo sabía fue Irene la que se tiro en mis brazos. Parecíamos dos locas en medio del campus abrazadas como dos adolescentes, pero es que la felicidad que sentía en ese momento era inexplicable.



3 mayo del 2010.

Han pasado ya 6 meses desde que un desconocido cambió mi vida. Nunca volví a verle ni a saber absolutamente nada de él pero en los últimos 6 meses mi último pensamiento antes de irme a dormir era él. Sus ojos, su sonrisa, justo delante mio cambiando mi mundo.

Y es que ese día cambió mi vida, no lo digo simplemente por el echo de conocerle sino porque ese día empezó a cumplirse un sueño.

Después de una última prueba conseguí ser la nueva reportera de se lo que hicisteis. Al principio, los primeros meses, todo el mundo me veía como la sustituta de… pero con el tiempo he conseguido hacerme un hueco en este mundillo.

Estábamos en redacción preparando el programa de ese día. El ambiente esta un poco enturbiado, la gente esta más nerviosa de lo común y es que al parecer Cuatro, nuestra competencia directa, iba a estrenar ese mismo día un nuevo formato.

Esta vez la nueva apuesta de cuatro tenía buena pinta, no sabía todos los detalles del nuevo programa pero al parecer el presentador y creador de este nuevo proyecto era nada más y nada menos que Florentino Fernández. Todos sabemos que ese hombre era un grande de la televisión y la comedia.

Al terminar de presentar mi reportaje fui directa a casa, ya que, tenía la tarde libre. Nada más llegar miré el reloj eran las 17:20 slqh acaba de terminar así que decidí poner un ratito cuatro para ver como era el nuevo programa de Flo.

Fue entonces cuando apareció él, en la televisión de mi casa y en las del resto de España. Estaba él, mi desconocido, sentado al lado del Florentino y de una chica rubia.

Parpadeé un par de veces para comprobar que aquella imagen era real. Subí el volumen de mi tele al máximo deseando que en algún momento Flo dijera del nombre de mi desconocido.

Tuve que esperar hasta el final del programa pero por fin lo dijo “mañana estaremos aquí de nuevo con Anna Simon y Dani Martínez” sonreí como una idiota.

La verdad que era un nombre muy corriente pero a mi pareció perfecto para él. Es una tontería pero tenía cara de Dani.

Y allí estaba yo después de volver a verle, aunque fuera detrás de una cámara, exactamente como la primera vez. Sin apartar la mirada de su cara, pero esta vez había una dolorosa realidad. Él no me estaba mirando a mí.

Él, de esas personas que cambian tu vida sin avisar y quizás nunca lo sabrán.


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