Sus besos dejaron de ser dulces muy rápidamente, quizás demasiado.
Empezó a volverse loco, me empetro contra la fachada de un edificio y empezó a
tocarme sin pudor. En ese momento mis ojos se abrieron como platos y descubrí que no quería acabar la noche de esa
manera. No era lo que había imaginado.
Yo: para –intentando apartarle de encima mio.
Dani: no me pidas que pare –seguía besándome sin hacerme
caso. Sus manos se dirigían peligrosamente hacia mi pecho y lo único que se me
ocurrió para detenerle fue morderle el labio –ah –se apartó de golpe.
Yo: te he dicho que pararas.
Dani: ¿estas loca? –abriendo los brazos.
Yo: no –chillando – el loco eres tú que te piensas que voy a
dejarme hacer de todo con el primer besito –mi miraba desconcertado.
Dani: contigo no hay quien acierte chica –ahora el que
chillaba era él –te acabo de decir que no quiero perderte y ahora vas ¿y me
sueltas esto? –Indignado - ¿ya se te ha olvidado todo lo que te he dicho?
Yo: quizás simplemente lo has dicho para que ocurriera lo
que estabas intentando.
Dani: vete a la mierda –volvía a chillarme –gracias a dios
no necesito arrastrarme por un simple polvo… -sus palabras me dolieron.
Yo: no, a la mierda te vas tú.
Crucé la calle y cogí mi coche mientras Dani, al contrario
que las demás veces, no venia detrás mio.
Antes de arrancar inconscientemente esperé unos minutos para
ver si el venia pero no lo hizo. Entonces volví a recordar ese momento, ese
primer beso realmente perfecto que había acabado transformándose en un tipo de
deseo que no quería.
Quizás me equivocaba pero notaba que Dani me estaba besando
como a cualquier desconocida, a la que besas únicamente para excitarte y acabar
en la cama o donde sea con ella.
Por eso había reaccionado así, después de sus palabras
esperaba que todo fuera distinto que él fuera distinto. Que sería parecido a un
príncipe azul. Que sus besos no dejarían de ser inocentes tan rápidamente, que
no tendría tanta prisa, pero me equivocaba.
Antes de arrancar Dani me envió un whatshap.
“he estado a punto de perder la cabeza, pero gracias por
reaccionar así”
“que quieres decir?” –desconcertada.
“que me has demostrado que esto no vale la pena… adiós” –más
desconcertada, quizás temerosa pensando que ese adiós podría ser definitivo.
“adiós¿?”
“si, Adiós para siempre. Tranquila que no volveré a buscarte”
–las lágrimas invadieron mis ojos pero mi orgullo pudo más que el dolor.
“a ver si es verdad y no vuelvo a verte por casualidad…Adiós”
No me contesto, esperé más de media hora su respuesta pero
no llegó. Esperara que se arrepintiera como tantas otras veces, espera que me
preguntará si iba en serio.
Ahora lo pienso de nuevo, recuerdo esa conversación. Nuestra
última conversación. Ahora que ya ha pasado tanto tiempo, dos meses
concretamente, ahora que llega el verano… Esperaba tantas cosas que no pasaron…
porque no paso nada, después de ese día no paso nada.
No volví a saber de él, ni él volvió a saber de mí. A los
dos nos pudo más el orgullo que el pedir perdón. Soy consciente que quizás esa
noche exagere las cosas, pero si sus palabras hubieran sido ciertos ¿creéis que
no habría echo nada?
Intentaba no pensarle pero a veces era algo inevitable,
sabía que mi orgullo era demasiado grande y no iba a ir a buscarle pero una
parte de mi confiaba en el destino…
Pero el destino que tantas veces había sido nuestro aliado
ahora se había empeñado en no volver a cruzarnos.
Las casualidades habían dejado de existir entre él y yo. Los
encuentros inesperados ya no tenían lugar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario