viernes, 11 de mayo de 2012

capítulo 8: no te muevas



Llegué a casa media hora después. Antes de subir permanecí unos minutos en el portal para intentar tranquilizarme. No quería entrar en casa y despertar a mis padres. Cogí el móvil y avise a Irene de que ya había llegado.

Unos minutos después estaba en el lavabo quitándome el maquillaje y recordando aquella noche. En realidad lo recordaba a él, bailando con todas, intentando besarme, luego enrollándose con otra y al final saliendo a buscarme.

Esa era la parte que menos entendía. ¿por qué salió a buscarme? ¿Por qué no le dio igual que le viera con otra? ¿Por qué la dejo tirada por mí? ¿Por qué ese mensaje? ¿Por qué no quería que le olvidara? ¿Por qué si fue él el que me había dicho que no podía cambiar?

Entre aquellos recuerdos y preguntas acabe metiéndome en la cama. Quizás mañana por la mañana esas preguntas siguieran atormentándome, quizás pasado mañana ocurriría lo mismo, pero algún día desaparecerían.
Estaba dando vueltas en la cama intentando dormir cuando sonó mi móvil. Por el sonido supe que era un whatshap y sin pararme a pensar quien podría ser cogí el móvil corriendo.

“acabo de darme cuenta que el otro día cometí un error. Debimos ir en mi coche”- era Dani, en ese instante la curiosidad pudo conmigo y conteste inmediatamente.
“¿Por qué?”

“porque seguramente te abría acompañado a casa y ahora no estaría perdido” -no acaba de entender a que se refería.

“no te entiendo…”

“levo más de media hora, dando vueltas por Vallecas intentando averiguar tu portal” -no podía creer lo que estaba leyendo, pero era feliz imaginándomelo por mi barrio.

“ten cuidado mi barrio es muy peligroso…”

“entonces ven a rescatarme ¿no?” dude unos instantes sobre que contestarle. ¿Ir a rescatarle? ¿Eso quería? Claro que quería…

“¿Dónde estas?”

“entrevías”

“no te muevas”

Salí de la cama, me puse lo primero que vi. Unos vaqueros, una camiseta de tirantes y una cazadora. Fui un momento al baño me hice una coleta y me maquille un poco, en realidad muy poco, no quería hacerle esperar mucho rato.

Decidí coger el coche para ir más rápido. Entrevías es una calle bastante grande y no sabia en que punto exacto se encontraba.

A los 10 minutos lo encontré. Estaba sentado en un banco, aparqué donde pude. En doble fila y fui a buscarlo.

Al verme me sonrió y volvió esa sensación extraña. Eso que se siente cuando él, la persona que se adueño de tu vida te sonríe. Como si nada, como si no supiera que cuando lo hace consigue que el mundo deje de importar…

Yo: ¿Qué haces aquí? –se levantó y se puso de pie a mi lado.
Dani: supongo que lo mismo que tú –otra vez volvió acercarse a mi poco a poco y otra vez yo estaba temblando solo con la idea de rozar sus labios. Volvía a estar a dos centímetros de mi boca, mirando mis labios como si no existiera nada más. Sentía que estaba ya demasiado cerca y en mi cabeza volvió aparecer la imagen de la noche. El besando a otra… quizás había utilizado la misma táctica con ella. En ese momento me llene de rabia, aparte la mirada y me senté en el banco que teníamos en frente.
Yo: ¿Qué pasa ya se te ha acabado la fiesta? –agachó la mirada y se sentó a mi lado.
Dani: ¿me odias? –lo miré extrañada y resoplé.
Yo: ¿eso es lo único que te importa? –aguantando su mirada.
Dani: si.
Yo: ¿Por qué?
Dani: no quiero que me odies…
Yo: no quieres que te quiera, no quieres que te odie –lo miré desafiante – ¿Qué coño quieres Dani?
Dani: prefiero que me quieras.


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