Toda iba genial, aún estábamos en el coche, sin hacer nada
especial pero no podía parar de reírme.
Cualquier tontería que decía era interpretada como una
indirecta y la sonrisa no se borraba de su cara.
En ese momento solo importaba él, solo importaba yo y esa sensación
en el estomago… ese gusano que parecía que iba a comerme por dentro, eso que
solo él podía hacerme sentir simplemente con rozar mi piel.
Todo era perfecto hasta que sonó mi móvil. Por el sonido
supe que era un whatshap y lo miré sin pensar quien podría ser:
“cariño acabo de comprar los billetes para pasar el
siguiente fin de semana en Madrid… muero por verte”
Tras leer el mensaje de Chino la felicidad desapareció dando
lugar a la culpa, a la incredulidad y a las preguntas ¿Qué coño hago en este
coche con Dani?
Seguía leyendo el whatshap una y otra vez intentando buscar
la respuesta acertada, pero no la encontraba.
Un “me alegro” sonaría demasiado
seco… un “yo también muero por verte” sería mentira… un “que ganas” era
demasiado falso…
Miré a Dani, estaba mirando fijamente a la carreta, cerré
los ojos pensé en chino y entendí que él no merecía esto.
Yo: Para –intentando que Dani parara el coche.
Dani: ¿Qué dices? –confundido.
Yo: he dicho que pares –mirándolo desafiante.
Dani: estamos en medio de la carreta ¿Qué te pasa?
–extrañado.
Yo: nada –resoplé – busca un lugar donde puedas parar el
coche.
Nos desviamos de la carretera y dimos a parar a lo que
parecía ser una especia de descampado situado en un polígono industrial.
Sin dar explicación alguna baje del coche, Dani se quedo
perplejo pero a los pocos segundos se bajo conmigo.
Yo me di cuenta pero no me giré a mirarlo, no me apetecía,
sabía que si lo miraba, que si volvía a cruzar la mínima palabra con él caería
y cayendo fallaría a la única persona que ha demostrado quererme.
Dani chillaba tras de mí:
Dani: Cris, Cris –sonaba desesperado - ¿Qué pasa ahora?
No contesté seguí caminando sin rumbo pensando que tarde o
temprano encontraría una salida, pero no la había, por ahí no pasaba nadie, ni
un taxi, ni nada…
Decidí coger el móvil para pedir a Irene que viniera a
buscarme y justo cuando estaba a punto de contestar a mis espaladas apareció
Dani. Cogiendo mi teléfono y colgando a Irene que todavía no había contestado.
Yo: ¿Qué haces? – intentando recuperar mi móvil.
Dani: ¿Qué haces tú? – elevando la voz aun más que yo.
Yo: lo correcto – volví a intentar cogerle mi móvil pero no
llegaba.
Dani:-sin decir nada empezó a cotillear mi móvil.
Yo: ¿Qué haces?
Dani: mirar que te ha puesto así – se giró y al encontrar el
whatshap de Chino me lo enseño - ¿es por esto?
Yo: no – recuperando por fin mi móvil –bueno si… uff… no lo
se ¿vale? –Moviendo las manos de una a otro – chino es mi pareja –resoplé – no quiero
hacerle daño.
Dani: si de verdad no quieres hacerle dañ… déjalo –cogiendo mis
manos y obligándome a que lo mirara.
Yo: no es tan fácil –mirando hacia otro lado.
Dani: si lo es –cogiéndome mi barbilla para que lo mirara –
solo tienes que hablar con él, decirle que lo sientes pero que llego tarde…
Yo: ¿tarde? ¿A dónde? – cada vez la distancia entre nosotros
disminuía.
Dani: aquí –señalando mi corazón en mí pecho.
Yo: -cogí su mano apartándola de mi pecho – sé que tarde o
temprano me enamoraré de él…
Dani: -agarrándome de la cintura y acercándome a él –no lo
harás.
Yo: ¿Cómo estas tan seguro?
-cogiendo sus manos por mi espalda intentando que me soltará sin éxito.
Dani: porque no pienso desaparecer – se abalanzo sobre mi
para intentar besarme pero aparte la cara.
Yo: ¿Por qué haces esto? – se apartó de mi dándose por vencido.
Dani: ¿Qué hago? –abriendo los brazos.
Yo: ¿Por qué apareces cuando sabes que estoy con alguien? –volvió
acercarse a mi, cogiendo mi cara para que le mirara fijamente.
Dani: porque en ese concierto entendí que no puedo verte con
otro –aparte la mirada, pero enseguida volvió a buscarla – quédate conmigo.
Yo: ¿contigo? –sonriendo irónicamente.
Dani: si –susurrando.
Yo: en cuanto consigas tenerme volverás a desaparecer…
Dani: déjame demostrarte que te equivocas –susurrando a
pocos centímetros de mi boca.
Yo: -susurrando – me complicarás la vida, lo sé…
Dicho eso su labios se apoderaron de los míos. Sus brazos se
deslizaron hasta mis cintura y los míos se perdieron en su pelo.
Ese beso fue
diferente… era dulce, tierno, ñoño y por encima de todo parecía interminable.
Solo nos separábamos para coger aire sonreírnos y volver al
ataqué, nuestras lenguas llevan peleando dentro de mi boca un buen rato pero
ninguno pensaba dar por perdida la batalla.
Y así entre sus besos y su cuerpo me perdí, en un lugar
demasiado corriente que a partir de ahora siempre sería especial…
Sabía que ese día, ese lugar, esos besos… serían los
culpables de que lo amara por siempre.

siempre me pondran los pelos de punta estas imagenes, y aun más con este precios cap!
ResponderEliminarno me puede gustar mas de verdad!!
perfecto y precioso cari!!
t'estim!!
Sinceramente,no me imagino una descripción mejor para lo que paso ese día...
ResponderEliminarAdoro que sean tan monosos y que se busquen mutuamente aunque los dos esten acojonados...Ojalá y Cris tenga los ovarios de jugarse por él,porque él,a sido un completo mamon,pero en el fondo se lo merece...Porque es un tierno,nuestro tierno.
Me encanta y lo sabes.
Te quiero,Annaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.