Tras una decepción, tras una nueva desilusión, la vida
sigue. El tiempo se convierte en tu aliado tanto para bien como para mal. Te ayuda
a olvidar el pasado pero también ayuda a que la otra persona te olvide, y no nos
mintamos todos, absolutamente todos en ese sentido somos unos egoístas. Queremos
olvidar pero nos duele pensar que nos olviden. Queremos ser felices, volver a
enamorarnos, pero nos duele pensar que la otra persona pueda enamorarse.
De alguna manera, aunque haya terminado una historia, aunque
quizás haya sido tan breve que ni siquiera se pueda llamar historia, aunque
hayamos entrado en la vida de alguien únicamente unos días… nos creemos con
derecho de quedarnos siempre en su vida, queremos ser un recuerdo contante,
queremos que se acuerde de nosotros.
A la vez deseamos que él, sus locuras, sus palabras, sus
miradas, sus casi besos, sus besos enteros, todo lo que te dio, todo lo que no
supo darte... Deseamos que todo eso no
ocupe ni un minuto nuestra mente y hacemos
cualquier cosa para conseguirlo.
Es entonces cuando empiezas a salir noche tras noche
intentando creer que eso te ayuda. Crees que si pasas el mínimo tiempo posible
sola su recuerdo no aparecerá. Y lo consigues por momentos y crees que eres
feliz, crees que le has olvidado pero siempre hay algo por insignificante que
sea que al final del día te recordara a él.
Yo estaba en esa época de mi vida, salía me divertía y al
final del día lo recordaba… cada vez con menos intensidad pero lo recordaba. Una
parte de mi vida se había quedado en esa noche esperándole y no sabía como
recuperarla.
Hasta que un día conoces a alguien, alguien diferente,
alguien que se fija en ti y te sonríe. Alguien que aparece de la nada y parece
un doctor que aunque no lo sepa ha venido a curar tus heridas.
Esas que el pasado te hizo, esas que creías que nunca iban a
cicatrizar… esas que esa persona consigue que dejen de dolerte y aunque no es
él. Aunque no es ese por el que perdiste la cabeza, es alguien. Alguien que te
hace pensar que querer a alguien más es posible.
Yo conocí a ese alguien hace un par de meses y ahora esta dormido
a mi lado. Se llama chino, es el cantante de un grupo que esta empezando SuperSubmarina,
aún recuerdo como entro en mi vida.
Estaba haciendo un repor y en el photocoll se acercaron unos
chicos. Yo no sabía quienes eran, así que no les entreviste. Pero Chino no
estuvo de acuerdo.
Chino: ¿no vas hacernos unas preguntitas?
Yo: -agachando la mirada con vergüenza – veras…
Chino: no sabes quienes somos ¿no? –asentí con una sonrisa –tranquila
que con el tiempo nos conocerás... España entera nos conocerá.
Desde el primer momento me pareció un chico atrevido, un
chico decidido que sabía lo que quería en la vida y no iba a parar hasta
conseguirlo.
Y no me equivocaba poco a poco su grupo iba haciéndose más
conocido y a mi me encantaba estar a su lado observando como sus sueños se hacían
realidad.
Al principio lo apoyé como una amiga pero el tiempo nos fue
uniendo hasta ser algo más… ahora somos una pareja. Reconozco que le ha costado
mucho conseguirme.
Durante muchas semanas seguía pensando en Dani, en que
volvería, en que empezaríamos algo juntos pero el tiempo pasaba él no apareció
y yo decidí ser feliz.
Chino era ese príncipe azul que todas queremos. Me cuidaba
como nadie lo había echo antes y no había día que tuviera un detalle bonito conmigo,
desde que nos conocimos siempre ha estado a mi lado...
Acaba de besarme por primera vez, notaba como temblaba, como
sus labios tenían miedo a mi rechazo. Fue un beso dulce, sin pretensiones de
nada más. Parecía que con besarme tenía más que suficiente…
Chino: te dije que siempre consigo lo que quiero –a dos centímetros
de mi boca sonriendo como un niño pequeño después de besarme.
Y vaya si lo consigue. Llevo una semana en el piso que alquiló
hace poco en Madrid. Mientras está de promoción con su grupo.
Vuelvo a observarle sigue durmiendo. No quiero despertarle
quiero mirarle, mirarle una y otra ves hasta… iba decir una locura pero es la
verdad. Quiero mirarle hasta conseguir sentir lo que sentía al mirarle a él.
Él, Dani, otra vez volvía a mi mente a pesar de todo. Inevitablemente
empiezo a pensar si quizás habrá empezado algo con alguien. Nada más pensarlo
me rio sola ¿Dani con pareja? Eso sería imposible. Como mucho estará
despertando al lado de la que consiguió tras una larga noche de juerga.
Sacudo mi cabeza intentando sacarlo de mi mente pero es en
vano. ¿Cómo puedo olvidar algo que todavía no ha tenido lugar? Eso es lo que
más de duele de Dani. Nada más verle mi cabeza empezó a imaginar mis
situaciones a su lado, situaciones que nunca pasaron, que sé que nunca pasaran
pero que seguiré soñando noche tras noche.
Aunque ahora este con chino. Aunque sea feliz, aunque tenga
a mi lado al chico perfecto, él sigue estando ahí. En el mismo lugar de
siempre, anclado en mi corazón, sin manera de echarle… pero ahora he aprendido
a estar sin él.
Vuelvo a mirarle y pienso “me quiere” sé que haría todo por
mi. Me quiere y no tiene miedo a demostrármelo todos los días. Sonrió y me recuesto
en su pecho, sé que no estoy enamorada, pero le quiero a mi manera y por ahora
es más que suficiente.
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