domingo, 6 de mayo de 2012

capítulo 4: será más divertido



Cuando lo perdí de vista empecé a saltar como una niña pequeña. Dani sabía quien era, recordaba ese día, me recordaba a mí.

Cogí el coche y fui en busca de Irene para dirigirnos al aeropuerto. Nada más subirse al coche le conté lo sucedido.

Yo: ¿a que no sabes quien estaba hoy en el aparcamiento de los estudios?
Irene: ¿Quién? –intrigada.
Yo: Dani.
Irene: pues ya ves tú que novedad, si Dani trabaja contigo ¿no? –pensaba que me refería a Mateo.
Yo: no hablo de Mateo, si no, del otro Dani –la sonrisa se dibujo en su rostro, ahora sabía perfectamente a quien me refería.
Irene: ¿y has hablado con él?

Le conté toda la conversación con lujo de detalles. Esos detalles que solo cuentas a tu mejor amiga, las veces que agachó la mirada, las veces que sonrió, las veces que me miró… absolutamente todo. Al concluir únicamente me dijo.
Irene: creo que el próximo día, como siempre terminas antes, deberías estar tú en el aparcamiento de sus estudios.
Yo: -riendo –el problema es que yo no tengo excusa, no conozco a nadie por ahí.
Irene: ¿Quién ha dicho que sean necesarias las excusas?

Después de un fin de semana de absoluto relax. Después de pasar la mañana del lunes haciendo un reportaje por las calles de Madrid. Después de presentarlo en el programa. Después de dudar que hacer allí estaba yo.

Aparcando mi coche en Alcalá 518, donde Dani trabajaba de lunes a viernes. Permanecí dentro del coche esperando a que él saliera. Lo tenía todo planeado, saqué de mi monedero el retrato que le hice justo el día que le conocí, apunte mi número en el dorso e intente quitarle un poco las arrugas.

A las 5.40 lo vi salir por la puerta y por suerte iba solo. Salí del coche y con paso ligero fui alcanzarle. Él todavía no me había visto y yo le seguí hasta su coche. Una ves estaba a punto de abrir la puerta hice exactamente lo mismo que él el día anterior.

Yo: hola, Dani Martínez –a través de la ventanilla, que actuaba como espejo por los rayos de sol, pude ver como esboza una sonría y se mordía ligeramente el labio. Hasta que se dio la vuelta poco a poco.
Dani: hola, Cristina Pedroche –esta vez la que se mordió el labio fui yo - ¿a quien vienes a visitar?
Yo: -no pude aguantar su mirada, era demasiado intensa, así que mira para otro lado –simplemente he venido aclararte algo.
Dani: -cruzándose de brazos y apoyándose en su coche –tú dirás.
Yo: te equivocas –me miró desconcertado –no diré nada. Toma –entregándole mi retrato.

Antes de que él lo viera ya me estaba dirigiendo a mi coche avergonzada. Así que desconozco su reacción al ver el dibujo.

No se porque pero ya no caminaba tan decidida como antes,  mis pasos cada vez eran más pequeños, mi velocidad iba reduciéndose.

Había un razón muy sencilla por la cual caminaba tan despacio y era porque tenía la esperanza que tras ver el dibujo Dani iba a salir detrás mio. Para detenerme, para que le explicará que era ese dibujo. Pero por mas despacio que caminará, por más largo que intentaba hacer el camino hacia mi coche, nadie me detuvo.

Cuando por fin llegué a mi coche, antes de abrir la puerta empezaron a llamar a mi móvil. Supuse que era Irene que quería preguntarme por mi encuentro con Dani, pero dado que había sido un fracaso decidí no contestarle.

Subí al coche y cuando estaba a punto de arrancar volvieron a llamarme. Esta vez decidí cogerlo, pero antes comprobé que era un número desconocido.
Yo: ¿si?
*: ¿Te apetece ir al cine?
Yo: ¿Quién eres? –intrigada.

Nadie me contesto, pero alguien golpeó la ventanilla del copiloto. Miré asustada y lo vi. En una mano tenía el móvil, indicándome que el de la llamada era él y en la otra tenía su retrato hecho por mí.

Después de agachar la mirada avergonzada, decidí abrirle la puerta. Él se sentó con su sonrisa a mi lado, en el asiento del copiloto.
Dani: espero que seas una buena conductora –sonriendo pícaramente.
Yo: si no te fías de mi puedes irte en tu coche –retándole con la mirada.
Dani: tranquila, así será más divertido.

Arranqué el coche y puse dirección al cine más cercano. Desconociendo todo lo que podría pasar esa tarde pero imaginando millones de cosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario