Tras nuestra primera cita, no volví a saber nada de él. Era una
tontería pero reconozco que durante la primera pensaba mantuve la esperanza que
me llamaría y dejaría sus miedo a un lado, pero no lo hizo.
Él no quería dejar de ser un ligón, no quería que su vida
dependiera de nadie más que de él mismo y yo aunque supiera que él sería
perfecto para mi tenía que aceptarlo.
Después de ese día me prometí a mi misma no volver a ver su programa,
me prometí olvidar por completo su nombre, su rostro, su cuerpo, su risa, su
boca a dos centímetros de la mía… hasta llegar al punto de prohibirme a mi
misma soñar con él.
¿Por qué de que sirven los sueños si no vas a poder
cumplirlos? ¿de que sirve soñar si al despertar todo va a seguir exactamente
igual?
Como os dije no volví a saber nada de él, hasta justo un mes
después de nuestra cita. En el programa algunos de los colaboradores como Dani
Mateo, Berta Collado, Miki Nadal… se habían unido a la moda de twitter y al
final me convencieron para que me hiciera una, ya que, era sin duda la mejor
red social para que mis fans pudieran saber de mi.
Fue entonces el mismo día que me hice twitter cuando él
volvió aparecer. A los pocos minutos de hacerme el dichoso twitter Dani empezó a
seguirme. Era una tontería pero mi cabeza no dejaba de preguntarse: ¿Por qué? ¿Era
necesario?
Después de unos minutos de reflexión decidí empezar a
seguirle yo también y no darle mayor importancia al tema. Pero ya sabéis como
somos las mujeres y muchas veces esas tonterías nos parecen un mundo.
Por ese mismo motivo fue inevitable terminar llamando a
Irene para contárselo. Ella me dijo que no le diera importancia que no volviera
a pensar en Dani y me convenció para salir esa noche de fiesta.
Esa noche las que salimos fuimos 5 amigas de toda la vida. Toda
íbamos monísimas y después de una cena en un pequeño restaurante a la 1 estábamos
entrando al garito de moda en Madrid.
Nada mas entrar en la discoteca Irene me cogió fuertemente
la mano. Al principio no entendí su reacción pero al seguir la dirección de sus
ojos encontré la respuesta.
En medio de la pista estaba Dani con unos amigos y rodeado
de muchas chicas guapas. Sentí que el mundo se me caía encima pero logré
mantener la entereza.
Irene: ¿quieres que nos vayamos? –preocupada por mi.
Yo: no –segura de mi respuesta – no fui yo la que salió
corriendo la primera vez. Así que si le molesta mi presencia mejor que se vaya
él.
Irene me sonrió y junto con el resto fuimos a un lugar más
apartado de la discoteca. Mientras seguía a mis amigas fue inevitable que me
viera. Pase por su lado mirando al suelo pero noté como sus ojos se clavaron en
mi.
Desde que me vio se paso toda la noche mirándome, mientras
bailaba con una y con otra, tenía los santos cojones de mirarme fijamente. No sabía
que intentaba demostrarme con esa actitud, pero lo único que estaba
consiguiendo era ponerme celosa y aumentar mis celos hacía él.
Cuando me cansé de su juego de miradas decidí ir a pedir
algo de beber a la barra. Mientras esperaba a que el camero me atendiera, un
escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Sin apenas haberlo visto sabía
perfectamente que estaba detrás mio.
Permanecí inmóvil, intentando aparentar que no me había dado
cuenta de su presencia tras mi espalda. Convencida que si cerraba los ojos y
volvía abrirlos habría desaparecido, pero no fue así.
El camarero no tardo mucho más en traerme mi bebida, así que
después de pagar no tuve más remedio que darme la vuelta.
En efecto estaba detrás mio. Después de un mes nuestras miradas
volvieron a encontrarse y parecía que nada había cambiado, pero tarde muy poco
en descubrir que si.
Él estaba enfrente de mi, tardó dos segundos en empezar a sonreírme.
Pero a mi me paso todo lo contrario, por primera vez al tenerle frente a mi no
sonreí y no me gusto que él lo hiciera.
Era como la confirmación que se estaba riendo de mí. Como si
me digiera “hola, te sonrió porque se que te vuelvo loco” quizás por eso lo
reté con la mirada.
No se cuanto tiempo estuvimos frente a frente sin decirnos
nada ninguno de los dos, pero llegó un momento en el cual contesté a su sonrisa
con una mueca de desprecio, agaché la mirada y me dispuse a volver con mis
amigas.
Cuando pase por su lado me cogió la mano. Haciéndome temblar,
haciendo que por un momento perdiera la seguridad, haciendo que volviera a
estremecerme.
Dani: sígueme.
Sin soltarme de la mano me llevo, medio a la fuerza, fuera
del local.
Yo: ¿ahora que coño quieres?
Dani: ¿en serio lo preguntas? –acercándose a mi y rodeando mi
cintura con sus manos. Yo intenté salirme de esa cadena que habían creado sus
brazos en mi cuerpo pero me fue imposible – ¿sigues sin saber que quiero? –buscando
mi mirada.
Yo: no –haciendo todo lo posible para no perderme en sus ojos.
Dani: te quiero a ti –rozó mis labios y yo estuve a punto de
caer en sus redes pero cuando estaba a punto de dejarme llevar reaccioné. Cogí sus
manos, las separé de mi cuerpo mientras él permanecía esperando mi beso.
Yo: tú lo único que quieres es unirme a tu lista de
conquistas.

Sabes qué? Me encanta! Aunque Cris ahora sea la que dice que no y parezca que no se van a aclarar me gusta mucho! Porque le da un punto super bonito y te entran unas ganas enormes de que se besen ya! jajaj
ResponderEliminarAdemás, me da a mi, que Cris no será una más de su "lista de conquistas" jaja
Lo dicho, que me gusta muchísimo, mi niña! :D
Te quiero!!
Escribe yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa por que quiero saber que passa.
ResponderEliminar