jueves, 31 de mayo de 2012

capítulo 16: acaba de empezar




Estábamos volviendo a mi trabajo para que recuperara mi coche exactamente en la misma posición que al principio pero con sentimientos completamente distintos.

Si al inicio de la tarde estaba muerta de miedo pensando todo lo que podía pasar ahora… ahora el miedo había desaparecido, me daba exactamente igual todo. Solo me importaba esa tarde, todo lo dicho y sobretodo todo lo vivido.

Estaba observándole desde mi asiento con una sonrisa dibujada en la cara recordando sus palabras “no pienso desaparecer” y si soy sincera por primera vez me las creía. Creía en él y pensaba que a partir de ahora todo iba a ser diferente, creía que ahora íbamos a estar juntos.

Llegamos a los estudios y Dani se bajo de coche  conmigo. Mientras nos dirigíamos a mi coche íbamos en silencio, pero dedicándonos sonrisas continuamente que terminaban a carcajadas. Fue en una de esas carcajadas que aprovecho para abrazarme por la espalda y empezar a besar mi cuello dulcemente.

Mi risa iba en aumento mientras el seguía concentrado en mi cuello. Al llegar al coche me giré para verle, mientras él seguía rodeando mi cintura.

Sonreí tiernamente y le besé lento, despacio, pensando que cuanto más lento mas larga sería nuestra despida.

Tras el beso escondí mi cara entre su cuello.
Dani: ¿Qué te pasa? –apartándose un poco para mirarme.
Yo: que no quiero que la noche termine…
Dani: -me cogió la cara para mirarme fijamente – puede que la noche termine aquí… pero no olvides que lo nuestro acaba de empezar…

Sonreí y volví a besarle, no necesitaba saber nada más, con esa frase me lo había dicho todo. Lo nuestro acababa de empezar y solo esperara que no tuviera final.

Tras unos cuantos besos nos despedimos y me dirigí a casa… estaba en una nueve y mi madre no tardo en darse cuenta.
Domi: ¿y esa sonrisa de tonta enamorada? – sorprendida.
Yo: ¿Qué dices mama? –intentando disimular.
Domi: será que este finde vuelve Chino y por eso estas así…

Me dirigía a mi habitación pero al escuchar sus palabras me pare en seco. Chino… parecía mentira pero me había olvidado por completo de él, no se en que momento de la tarde dejo de importarme que el viniera ese fin de semana.

Mire el móvil recordando que no había contestado su último whatshap. Volví a leerlo tumbada en la cama y contesté.

“entonces este finde hablaremos J

Sé que no suena muy bien pero era lo mejor que podía contestarle.

“hablaremos? Pasa algo?”

Al leerlo pensé “mierda Cris, has sido demasiado dura” así que intenté arreglarlo.

“claro que no pasa nada… simplemente esta siendo una semana dura pero seguro que este finde al verte se arregla”

Me sentía mal diciéndole eso pero no quería que pasara el resto de la semana preocupado.

“seguro que se arregla… buenas noches. Te quiero”

Contesté con un secó.

“yo también… sueña bonito”

Me abrí de brazos en la cama y sin darme cuenta las lágrimas empezaron a caer de mis ojos. Volvía la culpa, sabía que Chino no merecía eso y este fin de semana íbamos a aclarar las cosas.

Me sentía culpable, pero en el fondo de mi corazón sabía que yo ya había echo todo lo posible para enamorarme de él pero como Dani me había dicho esa misma tarde había llegado tarde.

Al recordar a Dani volví a sonreír. Mi cara volvía a reflejar esa “sonrisa de tonta enamorada” a la que hace poco se había referido mi madre, esa sonrisa que solo me sale cuando estoy con él, cuando llego de estar con él o cuando pienso en él.

Me deje dormir entre mis pensamientos pero antes recibí de las buenas noches de alguien muy especial.

“ojalá a partir de ahora todas las tardes sean como la de hoy… buenas noches pequeña y si no es mucho pedir sueña conmigo”

domingo, 27 de mayo de 2012

capítulo 15: quédate conmigo



Toda iba genial, aún estábamos en el coche, sin hacer nada especial pero no podía parar de reírme.
Cualquier tontería que decía era interpretada como una indirecta y la sonrisa no se borraba de su cara.

En ese momento solo importaba él, solo importaba yo y esa sensación en el estomago… ese gusano que parecía que iba a comerme por dentro, eso que solo él podía hacerme sentir simplemente con rozar mi piel.

Todo era perfecto hasta que sonó mi móvil. Por el sonido supe que era un whatshap y lo miré sin pensar quien podría ser:

“cariño acabo de comprar los billetes para pasar el siguiente fin de semana en Madrid… muero por verte”

Tras leer el mensaje de Chino la felicidad desapareció dando lugar a la culpa, a la incredulidad y a las preguntas ¿Qué coño hago en este coche con Dani?

Seguía leyendo el whatshap una y otra vez intentando buscar la respuesta acertada, pero no la encontraba. 

Un “me alegro” sonaría demasiado seco… un “yo también muero por verte” sería mentira… un “que ganas” era demasiado falso…

Miré a Dani, estaba mirando fijamente a la carreta, cerré los ojos pensé en chino y entendí que él no merecía esto.
Yo: Para –intentando que Dani parara el coche.
Dani: ¿Qué dices? –confundido.
Yo: he dicho que pares –mirándolo desafiante.
Dani: estamos en medio de la carreta ¿Qué te pasa? –extrañado.
Yo: nada –resoplé – busca un lugar donde puedas parar el coche.

Nos desviamos de la carretera y dimos a parar a lo que parecía ser una especia de descampado situado en un polígono industrial.

Sin dar explicación alguna baje del coche, Dani se quedo perplejo pero a los pocos segundos se bajo conmigo.

Yo me di cuenta pero no me giré a mirarlo, no me apetecía, sabía que si lo miraba, que si volvía a cruzar la mínima palabra con él caería y cayendo fallaría a la única persona que ha demostrado quererme.
Dani chillaba tras de mí:
Dani: Cris, Cris –sonaba desesperado - ¿Qué pasa ahora?

No contesté seguí caminando sin rumbo pensando que tarde o temprano encontraría una salida, pero no la había, por ahí no pasaba nadie, ni un taxi, ni nada…

Decidí coger el móvil para pedir a Irene que viniera a buscarme y justo cuando estaba a punto de contestar a mis espaladas apareció Dani. Cogiendo mi teléfono y colgando a Irene que todavía no había contestado.

Yo: ¿Qué haces? – intentando recuperar mi móvil.
Dani: ¿Qué haces tú? – elevando la voz aun más que yo.
Yo: lo correcto – volví a intentar cogerle mi móvil pero no llegaba.
Dani:-sin decir nada empezó a cotillear mi móvil.
Yo: ¿Qué haces?
Dani: mirar que te ha puesto así – se giró y al encontrar el whatshap de Chino me lo enseño - ¿es por esto?
Yo: no – recuperando por fin mi móvil –bueno si… uff… no lo se ¿vale? –Moviendo las manos de una a otro – chino es mi pareja –resoplé – no quiero hacerle daño.
Dani: si de verdad no quieres hacerle dañ… déjalo –cogiendo mis manos y obligándome a que lo mirara.
Yo: no es tan fácil –mirando hacia otro lado.
Dani: si lo es –cogiéndome mi barbilla para que lo mirara – solo tienes que hablar con él, decirle que lo sientes pero que llego tarde…
Yo: ¿tarde? ¿A dónde? – cada vez la distancia entre nosotros disminuía.
Dani: aquí –señalando mi corazón en mí pecho.
Yo: -cogí su mano apartándola de mi pecho – sé que tarde o temprano me enamoraré de él…
Dani: -agarrándome de la cintura y acercándome a él –no lo harás.
Yo: ¿Cómo estas tan seguro?  -cogiendo sus manos por mi espalda intentando que me soltará sin éxito.
Dani: porque no pienso desaparecer – se abalanzo sobre mi para intentar besarme pero aparte la cara.
Yo: ¿Por qué haces esto? – se apartó de mi dándose por vencido.
Dani: ¿Qué hago? –abriendo los brazos.
Yo: ¿Por qué apareces cuando sabes que estoy con alguien? –volvió acercarse a mi, cogiendo mi cara para que le mirara fijamente.
Dani: porque en ese concierto entendí que no puedo verte con otro –aparte la mirada, pero enseguida volvió a buscarla – quédate conmigo.
Yo: ¿contigo? –sonriendo irónicamente.
Dani: si –susurrando.
Yo: en cuanto consigas tenerme volverás a desaparecer…
Dani: déjame demostrarte que te equivocas –susurrando a pocos centímetros de mi boca.
Yo: -susurrando – me complicarás la vida, lo sé…

Dicho eso su labios se apoderaron de los míos. Sus brazos se deslizaron hasta mis cintura y los míos se perdieron en su pelo.

Ese beso  fue diferente… era dulce, tierno, ñoño y por encima de todo parecía interminable.

Solo nos separábamos para coger aire sonreírnos y volver al ataqué, nuestras lenguas llevan peleando dentro de mi boca un buen rato pero ninguno pensaba dar por perdida la batalla.

Y así entre sus besos y su cuerpo me perdí, en un lugar demasiado corriente que a partir de ahora siempre sería especial…

Sabía que ese día, ese lugar, esos besos… serían los culpables de que lo amara por siempre.





miércoles, 23 de mayo de 2012

capítulo 14: la felicidad




Hacía un par de semana de la partida de Chino. Había conseguido no caer en las zarpas de Dani por el momento. Los whatshap a toda hora no habían cesado en ningún momento pero no habíamos llegado a vernos.

Era consciente que esos mensajitos con Dani no eran buenos y en parte estaba fallando a mi pareja pero no podía dejar de hablarle… esos mensajes se habían convertido en mi dosis diaria de alegría, de ellos dependía mi estado de ánimo… si alguna vez Dani tardaba más de la cuenta en darme los buenos días o las buenas noches me desesperaba.

Y hoy, esta mañana era uno de esos días. Normalmente Dani me solía dar los buenos días a las 10 y eran más de las 12.

Odiaba preocuparme tanto por no recibir unos simples buenos días pero era inevitable, aun así, nunca, por más ganas que tuviera, nunca era yo la primera en hablarle. Era mi manera de hacerme la dura pero quizás él empezaba a cansarse de este jueguito.

Acabé de desayunar y a las 12.15 estaba cogiendo el coche para ir a trabajar… Pasaban las horas y nada, ni buenos días, ni hola, ni nada de nada, parecía que Dani había desaparecido.

Por suerte tenía bastante trabajo y entre la preparación de mi repor y algunos sckeches que tuve que grabar para el programa se me paso el tiempo bastante rápido.

Casi sin darme cuenta eran las 6 de la tarde. Acababa de quitarme la ropa del programa y estaba a punto de irme a casa cuando escuché que Mateo saludaba eufóricamente a alguien.

Mateo: hombre Dani –al escuchar ese nombre deseé con todas mis fuerzas que ese Dani fuera mi Dani.
*: Menos mal que todavía no habéis marchado –por la voz supe que era él y un escalofrió recorrió mi cuerpo – he salido del programa corriendo.
Mateo: algunos si que se han ido – abrí un poco la puerta de mi camerino para ver a Dani pero él no se dio cuenta - ¿a quien buscas?
Dani: - agachando la mirada - ¿no te lo imaginas? –Mateo soltó una carcajada.
Mateo: creo que está en su camerino.

Dani no dijo nada y se fue acercando hacia mi camerino. Yo volví a cerrar la puerta para que no se diera cuenta que había escuchado todo. Me miré rápidamente al espejo para comprobar mi aspecto y justo en ese momento picaron a la puerta.

Yo: adelante – mientras Dani abría la puerta respiré hondo intentando que mis nervios desaparecieran y me giré para verle - ¿Qué haces aquí? –haciéndome la sorprendida.
Dani: - poniendo la mejor de sus sonrisas - ¿no has echado algo de menos hoy? – sin dejar que le contestará se acercó a mi, me dio un beso en la mejilla y me susurró al oído – buenos días.

Cerré los ojos mientras lo escuchaba y lentamente se dirigió hacia mi otra mejilla para depositar un beso también en esa. Abrí los ojos volvió a sonreírme de esa manera tan particular…Con esa sonrisa de medio lado mientras se mordía el labio y se dirigía a la puerta.

Yo: ¿ya te vas? –volvió a girarse y me miró.
Dani: nos vamos –se acercó a mi y me cogió la mano.

Sin rechistar, cogí mi bolso con la mano que tenía libre y salimos juntos del camerino.  Dani no soltó mi mano hasta llegar a su coche, era extraño pero en ese momento solo deseaba que ya no me soltará nunca.

Pero al llegar a su coche termino soltándome. Yo me crucé de brazos mientras observaba como se montaba en este seguro de que yo haría lo mismo.

Al ver que no entraba salió del coche nuevamente.
Dani: entra ¿no? – soltando una carcajada mientras yo permanecía de brazos cruzados.
Yo: ¿Y mi coche? –cerró la puerta del suyo y se acercó hasta donde yo estaba.
Dani: si no recuerdo mal –descruzando mis brazos – cuando tú apareciste en mis estudios nos fuimos en tu coche –aparte la mirada y me eché a reír.
Yo: tendrás que volverá traerme aquí…
Dani: tranquila señorita que no pienso dejarla tirada, haré el esfuerzo –le di un pequeño golpe en el hombro - ¿vamos?
Yo: ¿A dónde?
Dani: eso no importa… -le miré extrañada.
Yo: ¿no?
Dani: no… lo único importante es la compañía –se acercó y volvió a besar mi mejilla.

Ese beso provoco la misma reacción que los anteriores, nada más notar que se acercaba mis ojos se cerraban y mi cuerpo se estremecía por completo.

Sin decir nada entré en su coche y él hizo lo mismo.
Dani: ¿lista para una tarde inolvidable? –los dos sonreímos y arrancó el coche.

No sabía cual era nuestro destino, no sabía que pasaría esa tarde, no sabía se estaba bien o estaba mal…. 

Pero ahora mismo nada de eso importaba, ahora mismo dentro de ese coche rumbo a lo desconocido estaba tocando con la punta de los dedos eso que llaman LA FELICIDAD y eso era lo único importante…

lunes, 21 de mayo de 2012

capítulo 13: sueñas conmigo



Acaba de dejar a chino en la estación cuando Dani empezó su ataque.

Durante la noche anterior, no paramos de dedicarnos miradas cada vez más seguidas. Creo que fue la primera vez en mucho tiempo que no salía de un local con alguna chica del brazo, toda la noche la dedicó única y exclusivamente a mirarme.

Cuando termino el concierto Dani volvió acercarse a Chino y a mi para despedirse.
Dani: un gran concierto –dándole un abrazo - ¿Cuándo te vas? –parecía que estaba interesado en su partida.
Chino: mañana por la mañana.
Dani: espero verte pronto – volvieron a fundirse en un abrazo.

Acto seguido Dani se acercó a mí para despedirse, mientras me daba dos besos me susurro al oído:
“A partir de mañana habrá que empezar a cuidarte”


Y mañana ya había llegado… hacía menos de dos minutos que Chino se había ido cuando recibí un whatshap suyo…
“buenos días”

Era simple, breve pero no necesitaba nada más para olvidar que Chino se acaba de ir y empezar a sonreír.
“buenos días” –contesté inmediatamente.
“ya tengo que ir a rescatarte o por el momento te las apañas sola”

Volví a sonreír, sabía que estaba a punto de empezar un juego donde me quemaría pero no podía evitarlo.
“por el momento puedo sola…”

Guardé el móvil pensando que no contestaría y subí de nuevo al coche. Para mi sorpresa antes de arrancar Dani contesto…
“lastima”

No entendí muy bien el mensaje.
“por?”
“te iba a invitar a desayunar…”

Sonreí una vez más pero intente hacerme la interesante.
“otro día será…”

Por fin me decidí ha arrancar el coche y volver a casa. Al llegar miré el móvil impaciente por ver si Dani me había dicho algo más, pero no… el único que me había hablado era Chino.

“te echo de menos”

En ese momento empezaron las culpas y los remordimientos ¿que estaba haciendo? Tenía al hombre perfecto y parecía que no me importara… no podía hacerle eso no podía traicionarlo y menos por un juego absurdo que seguramente no me llevaría a nada… tenía que cortar por lo sano las tonterías con Dani.

Estaba decidida a cortar esa situación en cuanto él volviera a enviarme algún whatshap por suerte o por desgracias no tardo mucho en volver a insistir…

“¿Comemos?”

En seguida contesté:
“no te da vergüenza buscar a la novia de un amigo?”

Creía que eso sería suficiente pero contesto:
“yo entre en tu vida antes que él…”

A una parte de mí le encantaba que siguiera insistiendo:
“pero ahora estoy con él”

Estaba tumbada  en la cama esperando su respuesta:
“pero sueñas conmigo”

Me mordí el labio al leer su respuesta. No sabía que me daba mas rabia si que se creyera tan importante o saber que tenía razón:
“¿Cómo estas tan seguro?”

Contestó enseguida:
“dicen que cuando sueñas con alguien es porque ese alguien se ha acostado pensando en ti…”
Sabía que a esa respuesta le falta algo:
“¿y?”
“que yo siempre pienso en ti”

Sabía cual iba ser su respuesta pero quería leerla:
“¿siempre?”
“¿lo dudas?”
“puede…”
“¿has dejado de soñarme?”

Dude que contestarle pero contestó mi corazón y las ganas de no terminar con esa conversación.
“no…”
“entonces será porqué no he dejado de pensarte”

sábado, 19 de mayo de 2012

capítulo 12: solo para ti


Pasaban los días Chino estaba a punto de terminar las promociones con su grupo en Madrid y tarde o temprano volvería a Baeza. Lugar donde vivía con sus padres y el resto de la banda.

Todavía ninguno de los dos había hablado sobre el futuro, nos limitábamos a disfrutar el momento pero sabíamos que se acerba el momento de tomar decisiones.

Había estado pensando durante muchos días que haría, Chino me llenaba, hacía que todos los días tuviera un motivo para sonreír y estar a su lado me hacía feliz pero no sabía si estaba dispuesta a mantener un relación a distancia.

Era viernes estaba en el apartamento de Chino mientras él hacia las maletas. Esta noche iban a dar un pequeño concierto y el sábado partirían hacia casa de nuevo.

Yo observaba como recogía todo con carita triste.
Chino: ¿Qué te pasa? –mirándome extrañado.
Yo: nada… -agachando la mirada.
Chino: ¿nada? –se acercó a mi y colocó sus manos en mi cintura mientras mis manos rodearon su cuello.
Yo: no quiero que te vayas –haciendo pucheros.
Chino: ni yo quiero irme –me dio un beso en la nariz y me abrazo – pero esto no termina porque me vaya ¿verdad? – se separo de mi para mirarme fijamente.
Yo: -lo miré durante unos segundos y entonces lo supe –No –contesté –no quiero que termine.
Chino: -sonriendo – menos mal, tenía miedo hacerte esa pregunta.
Yo: será difícil no verte todos los días – agaché la mirada.
Chino: no me verás pero me escucharas –buscando mi mirada – te prometo que intentaré venir todos los fines de semana a verte.
Sonreí y nos besamos. Íbamos a intentarlo, íbamos a intentar vencer la distancia y permanecer juntos.

Estuvimos un rato más en su apartamento, nos arreglamos y nos fuimos al lugar del concierto.

Nada más entrar al local noté como todo el mundo nos miraba, Chino me cogía la mano para que no me pusiera nerviosa y notara que él estaba a mi lado.

De todas las miradas clavadas en nosotros había un diferente, una que me llamó la atención. Mis ojos empezaron a buscar al dueño de esa mirada hasta que lo encontraron.

Era él, estaba apoyado en la barra mirándome fijamente. En ese momento me congelé, era él, después de tanto tiempo era él.

¿Qué hacía aquí? ¿Por qué tenía que cruzármelo justo ahora? ¿Por qué después de desear tantas veces volvía a aparecer cuando ya no lo deseaba? Y lo que es más importante ¿Por qué era incapaz de dejar de mirarle?
Chino: estas bien – volviendo a la realidad.

No me dio tiempo a contestar cuando vi que Dani estaba delante de nosotros. Para mi sorpresa él y Chino se fundieron en un abrazó. No sabía que se conocieran.
Chino: mira te presento –agarrándome de la cintura y acercándome a Dani.
Yo: a Cristina –me dio dos besos forzados mientras yo permanecía rígida, abrumada por la situación.
Chino: ¿os conocías? –ambos asentimos tímidamente – perfecto así ya tengo a quien pedirle que me la cuide ahora que vuelvo a Baeza.

Dani y yo reímos avergonzados, como se notaba que Chino no tenía ni idea de nuestra historia. Como se notaba que no sabía que ese chico que tenía delante, al que acaba de abrazar, al que acababa de pedirle que me cuidara era el culpable de que no lo pudiera amar.

Dani se apartó de nosotros y regreso con sus amigos, yo permanecí con los chicos hasta que tuvieron que ir a preparase para el concierto.

Mientras esperaba decidí salir a la terraza del local. Me apoye en la barandilla e intente buscar un poco de sentido a todo lo vivido…

Desde esa terraza se veía gran parte de Madrid, hacía una noche perfecta.

Llevaba menos de dos minutos en esa terraza cuando Dani apareció a mis espaldas.
Dani: así que Chino –colocándose a mi lado, exactamente en la misma posición. Ambos mirando al infinito.
Yo: si… -evitando mirarle.
Dani: ¿tu príncipe azul?
Yo: si…
Dani: ¿le quieres?
Yo: si…
Dani: ¿eres feliz?
Yo: si…
Dani: me alegro –termino de beberse su copa e hizo el intento de irse. Supuse que ya había contestado a todas sus preguntas pero faltaban las mías.
Yo: ¿y tú? –volvió a colocarse como antes.
Dani: si…
Yo: ¿estás con alguien? –seguimos sin mirarnos.
Dani: estoy con todas y a la vez con nadie…
Yo: me alegro.
Dani: parece que los dos hemos conseguido lo que andábamos buscando… tú tienes a tu príncipe azul y yo tengo cada noche una distinta… sin más preocupaciones.
Yo: eso parece… -empezaba hacer frio y me crucé de brazos. Dani se dio cuenta, se quitó la americana y me arropó con ella.
Dani: recuerda que me han dicho que tengo que cuidarte –por primera vez nuestras miradas se cruzaron, me coloqué bien la americana sobre mis hombres y volví a mirar al infinito – es una noche perfecta para perderse ¿no crees?
Yo: ¿Cómo? –sorprendida por su pregunta.

Volvimos a mirarnos y volvió a sonreírme. No le dio tiempo a contestar cuando anunciaron que el concierto estaba a punto de comenzar.

Me quite su americana y la deposite en sus manos sin decir nada. Volví a entrar de nuevo al local y busqué 
un sitio donde poder ver a los chicos bien.

Vi como a los pocos segundos Dani se apoyaba en la puerta de la terraza y me observaba. Yo intentaba disimular y mirar hacía otro lado…

Por suerte esa situación duro relativamente poco, los chicos aparecieron en el concierto. Antes de empezar a tocar Chino decidió decir unas palabras.

Chino: esta es nuestra última noche en Madrid… llevó pensando muchos días todo lo que dejo aquí y como siempre de mis pensamientos ha surgido una nueva canción… una canción que es solo para ti –no dijo mi nombre  pero durante todo el discurso me busco entre la gente. Cuando por fin me encontró me sonrió y empezó a cantar mi canción.


Ese momento debería de ser uno de los más felices de toda mi vida. El chico perfecto estaba encima de un escenario demostrándome que estaba loco por mí.

Debía ser el día más feliz de mi vida pero no lo era, mis ojos no estaban pendientes de chino. Por más que intentaban evitarlo acaban buscando otra mirada, la del chico apoyado en la entrada, cruzado de brazos 
con actitud chulesca. Siempre acaba encontrando su mirada, por más gente que hubiera por medio.

Mientras escuchaba mi canción a lo lejos solo pensaba en sus últimas palabras:
“es una noche perfecta para perderse”

jueves, 17 de mayo de 2012

capítulo 11: me quiere


Tras una decepción, tras una nueva desilusión, la vida sigue. El tiempo se convierte en tu aliado tanto para bien como para mal. Te ayuda a olvidar el pasado pero también ayuda a que la otra persona te olvide, y no nos mintamos todos, absolutamente todos en ese sentido somos unos egoístas. Queremos olvidar pero nos duele pensar que nos olviden. Queremos ser felices, volver a enamorarnos, pero nos duele pensar que la otra persona pueda enamorarse.

De alguna manera, aunque haya terminado una historia, aunque quizás haya sido tan breve que ni siquiera se pueda llamar historia, aunque hayamos entrado en la vida de alguien únicamente unos días… nos creemos con derecho de quedarnos siempre en su vida, queremos ser un recuerdo contante, queremos que se acuerde de nosotros.

A la vez deseamos que él, sus locuras, sus palabras, sus miradas, sus casi besos, sus besos enteros, todo lo que te dio, todo lo que no supo darte...  Deseamos que todo eso no ocupe ni un minuto nuestra mente y  hacemos cualquier cosa para conseguirlo.

Es entonces cuando empiezas a salir noche tras noche intentando creer que eso te ayuda. Crees que si pasas el mínimo tiempo posible sola su recuerdo no aparecerá. Y lo consigues por momentos y crees que eres feliz, crees que le has olvidado pero siempre hay algo por insignificante que sea que al final del día te recordara a él.

Yo estaba en esa época de mi vida, salía me divertía y al final del día lo recordaba… cada vez con menos intensidad pero lo recordaba. Una parte de mi vida se había quedado en esa noche esperándole y no sabía como recuperarla.

Hasta que un día conoces a alguien, alguien diferente, alguien que se fija en ti y te sonríe. Alguien que aparece de la nada y parece un doctor que aunque no lo sepa ha venido a curar tus heridas.

Esas que el pasado te hizo, esas que creías que nunca iban a cicatrizar… esas que esa persona consigue que dejen de dolerte y aunque no es él. Aunque no es ese por el que perdiste la cabeza, es alguien. Alguien que te hace pensar que querer a alguien más es posible.

Yo conocí a ese alguien hace un par de meses y ahora esta dormido a mi lado. Se llama chino, es el cantante de un grupo que esta empezando SuperSubmarina, aún recuerdo como entro en mi vida.


Estaba haciendo un repor y en el photocoll se acercaron unos chicos. Yo no sabía quienes eran, así que no les entreviste. Pero Chino no estuvo de acuerdo.
Chino: ¿no vas hacernos unas preguntitas?
Yo: -agachando la mirada con vergüenza – veras…
Chino: no sabes quienes somos ¿no? –asentí con una sonrisa –tranquila que con el tiempo nos conocerás... España entera nos conocerá.


Desde el primer momento me pareció un chico atrevido, un chico decidido que sabía lo que quería en la vida y no iba a parar hasta conseguirlo.

Y no me equivocaba poco a poco su grupo iba haciéndose más conocido y a mi me encantaba estar a su lado observando como sus sueños se hacían realidad.

Al principio lo apoyé como una amiga pero el tiempo nos fue uniendo hasta ser algo más… ahora somos una pareja. Reconozco que le ha costado mucho conseguirme. 

Durante muchas semanas seguía pensando en Dani, en que volvería, en que empezaríamos algo juntos pero el tiempo pasaba él no apareció y yo decidí ser feliz.

Chino era ese príncipe azul que todas queremos. Me cuidaba como nadie lo había echo antes y no había día que tuviera un detalle bonito conmigo, desde que nos conocimos siempre ha estado a mi lado...


Acaba de besarme por primera vez, notaba como temblaba, como sus labios tenían miedo a mi rechazo. Fue un beso dulce, sin pretensiones de nada más. Parecía que con besarme tenía más que suficiente…
Chino: te dije que siempre consigo lo que quiero –a dos centímetros de mi boca sonriendo como un niño pequeño después de besarme.


Y vaya si lo consigue. Llevo una semana en el piso que alquiló hace poco en Madrid. Mientras está de promoción con su grupo.

Vuelvo a observarle sigue durmiendo. No quiero despertarle quiero mirarle, mirarle una y otra ves hasta… iba decir una locura pero es la verdad. Quiero mirarle hasta conseguir sentir lo que sentía al mirarle a él.

Él, Dani, otra vez volvía a mi mente a pesar de todo. Inevitablemente empiezo a pensar si quizás habrá empezado algo con alguien. Nada más pensarlo me rio sola ¿Dani con pareja? Eso sería imposible. Como mucho estará despertando al lado de la que consiguió tras una larga noche de juerga.

Sacudo mi cabeza intentando sacarlo de mi mente pero es en vano. ¿Cómo puedo olvidar algo que todavía no ha tenido lugar? Eso es lo que más de duele de Dani. Nada más verle mi cabeza empezó a imaginar mis situaciones a su lado, situaciones que nunca pasaron, que sé que nunca pasaran pero que seguiré soñando noche tras noche.

Aunque ahora este con chino. Aunque sea feliz, aunque tenga a mi lado al chico perfecto, él sigue estando ahí. En el mismo lugar de siempre, anclado en mi corazón, sin manera de echarle… pero ahora he aprendido a estar sin él.

Vuelvo a mirarle y pienso “me quiere” sé que haría todo por mi. Me quiere y no tiene miedo a demostrármelo todos los días. Sonrió y me recuesto en su pecho, sé que no estoy enamorada, pero le quiero a mi manera y por ahora es más que suficiente.

martes, 15 de mayo de 2012

capítulo 10: el destino



Sus besos dejaron de ser dulces muy rápidamente, quizás demasiado. Empezó a volverse loco, me empetro contra la fachada de un edificio y empezó a tocarme sin pudor. En ese momento mis ojos se abrieron como platos y  descubrí que no quería acabar la noche de esa manera. No era lo que había imaginado.

Yo: para –intentando apartarle de encima mio.
Dani: no me pidas que pare –seguía besándome sin hacerme caso. Sus manos se dirigían peligrosamente hacia mi pecho y lo único que se me ocurrió para detenerle fue morderle el labio –ah –se apartó de golpe.
Yo: te he dicho que pararas.
Dani: ¿estas loca? –abriendo los brazos.
Yo: no –chillando – el loco eres tú que te piensas que voy a dejarme hacer de todo con el primer besito –mi miraba desconcertado.
Dani: contigo no hay quien acierte chica –ahora el que chillaba era él –te acabo de decir que no quiero perderte y ahora vas ¿y me sueltas esto? –Indignado - ¿ya se te ha olvidado todo lo que te he dicho?
Yo: quizás simplemente lo has dicho para que ocurriera lo que estabas intentando.
Dani: vete a la mierda –volvía a chillarme –gracias a dios no necesito arrastrarme por un simple polvo… -sus palabras me dolieron.
Yo: no, a la mierda te vas tú.

Crucé la calle y cogí mi coche mientras Dani, al contrario que las demás veces, no venia detrás mio.

Antes de arrancar inconscientemente esperé unos minutos para ver si el venia pero no lo hizo. Entonces volví a recordar ese momento, ese primer beso realmente perfecto que había acabado transformándose en un tipo de deseo que no quería.

Quizás me equivocaba pero notaba que Dani me estaba besando como a cualquier desconocida, a la que besas únicamente para excitarte y acabar en la cama o donde sea con ella.

Por eso había reaccionado así, después de sus palabras esperaba que todo fuera distinto que él fuera distinto. Que sería parecido a un príncipe azul. Que sus besos no dejarían de ser inocentes tan rápidamente, que no tendría tanta prisa, pero me equivocaba.

Antes de arrancar Dani me envió un whatshap.
“he estado a punto de perder la cabeza, pero gracias por reaccionar así”

“que quieres decir?” –desconcertada.

“que me has demostrado que esto no vale la pena… adiós” –más desconcertada, quizás temerosa pensando que ese adiós podría ser definitivo.

“adiós¿?”

“si, Adiós para siempre. Tranquila que no volveré a buscarte” –las lágrimas invadieron mis ojos pero mi orgullo pudo más que el dolor.

“a ver si es verdad y no vuelvo a verte por casualidad…Adiós”

No me contesto, esperé más de media hora su respuesta pero no llegó. Esperara que se arrepintiera como tantas otras veces, espera que me preguntará si iba en serio.




Ahora lo pienso de nuevo, recuerdo esa conversación. Nuestra última conversación. Ahora que ya ha pasado tanto tiempo, dos meses concretamente, ahora que llega el verano… Esperaba tantas cosas que no pasaron… porque no paso nada, después de ese día no paso nada.

No volví a saber de él, ni él volvió a saber de mí. A los dos nos pudo más el orgullo que el pedir perdón. Soy consciente que quizás esa noche exagere las cosas, pero si sus palabras hubieran sido ciertos ¿creéis que no habría echo nada?  

Intentaba no pensarle pero a veces era algo inevitable, sabía que mi orgullo era demasiado grande y no iba a ir a buscarle pero una parte de mi confiaba en el destino…

Pero el destino que tantas veces había sido nuestro aliado ahora se había empeñado en no volver a cruzarnos.

Las casualidades habían dejado de existir entre él y yo. Los encuentros inesperados ya no tenían lugar…

domingo, 13 de mayo de 2012

capítulo 9: no es justo


Dani y yo permanecíamos en silencio. Mi cabeza estaba trabajando más que nunca para contestar a Dani pero no encontraba las palabras. Otra vez me había dejado sin palabras. ¿Prefiere que le quiera? Ahora después de todo ¿prefiere que le quiera?

Dani me miraba esperando que dijera algo y por más que lo intenté solo pronuncie.
Yo: no es justo…
Dani: ¿Cómo? –desconcertado. Lo miré y por fin supe que decirle.
Yo: no puedes hacerme esto –seguía mirándome desconcertado – no puedes buscarme y decirme que recuerdas el día que nos conocimos en el metro. No puedes pasar una tarde perfecta a mi lado y terminarla diciéndome que no vamos a volver a vernos. No puedes encontrarme por casualidad, intentar besarme y al rechazarte irte a liar con otra. No puedes después de todo eso aparecer en mi barrio y pedirme que no te odie –la desesperación, la rabia, el dolor… provocaron que en el transcurso de mi discurso cayeran algunas lagrimas - ¿no ves que me estas volviendo loca?

Dani: lo sé –miro al suelo unos segundos, cogió aire y volvió a mirarme fijamente – pero puedo asegurarte que antes de volverte  loca a ti, me volví loco yo –esta vez era yo la que lo miraba desconcertada - ¿crees que yo había planeado algo de todo esto? ¿Crees que yo quería que sin saber ni siquiera tu nombre cambiaras mi mundo? Porque desde que te vi no he podido dejar de soñarte. Desde que te vi vivo en una lucha constante conmigo mismo –volvió a coger aire – cuando te vi por la tele y descubrí como encontrarte conseguí pasar 6 meses sin buscarte. Hasta que conseguí meterme en este mundo y hacerme un poco “famoso”. Pasé un mes disfrutando de mi fama, pero tu seguías aquí –se señalo la cabeza – todos los días… y no aguanté más fui a buscarte, para intentar averiguar si ese día tu historia cambio igual que la mía… pero me dijiste que me conocías de la tele –agaché la mirada reconociendo mi error de ese día – yo me desesperé pensaba que todo lo que estaba haciendo a parte de una locura resultaba un tanto ridículo… luego tuvimos esa cita y al pasar más de 5 minutos a tu lado entendí que ya no había marcha, entendí que lo único en esta vida a lo que tenía miedo ya había ocurrido.
Yo: no te entiendo…

Dani: que el otro día, después del cine tenías razón en casi todo menos en un cosa. No te rechacé por miedo a enamorarme, te rechacé al darme cuenta de que ya lo estaba –lo miré todavía mas desconcertada – no necesitaba besarte para entregarte mi alma, porque te la llevaste con solo mirarme... Y todo lo que he hecho desde entonces ha sido única y exclusivamente para intentar apartarte de mi. Para que no me dejaras entrar en tu vida y así poder seguir como siempre –se acercó poco a poco a mi y siguió hablándome a dos centímetros de mi boca –pero hoy al ver tu cara después de liarme con otra, al ver que me mirabas y tus ojos había perdido ese brillo con el que siempre me miraban. Al sentir que quizás conseguía que me odiaras…Entendí que no puedo perderte.

Sin pensarlo dos veces cerré mis ojos, deje que siguiera acercándose a mí. Dejé que nuestros labios se rozaran, deje que inmediatamente después se besaran.

Fue la primera vez que al besarme con un chico temblaba, mis labios se dejaron llevar a su compás, como si se conocieran de toda la vida. Como si nunca hubieran besado otros labios que no fueran los suyos.

Mientras me besa Dani poso sus manos y mi cintura, yo rodeo de su cuello sin separarme de él ni un instante. Sin pensar en nada más que sus labios, sin importarme estar en medio de la calle, sin importar que quizás al terminar de besarle iba a volver a rechazarme. Entendiendo desde ese precioso instante que a partir de ahora sin él iba a estar perdida.




viernes, 11 de mayo de 2012

capítulo 8: no te muevas



Llegué a casa media hora después. Antes de subir permanecí unos minutos en el portal para intentar tranquilizarme. No quería entrar en casa y despertar a mis padres. Cogí el móvil y avise a Irene de que ya había llegado.

Unos minutos después estaba en el lavabo quitándome el maquillaje y recordando aquella noche. En realidad lo recordaba a él, bailando con todas, intentando besarme, luego enrollándose con otra y al final saliendo a buscarme.

Esa era la parte que menos entendía. ¿por qué salió a buscarme? ¿Por qué no le dio igual que le viera con otra? ¿Por qué la dejo tirada por mí? ¿Por qué ese mensaje? ¿Por qué no quería que le olvidara? ¿Por qué si fue él el que me había dicho que no podía cambiar?

Entre aquellos recuerdos y preguntas acabe metiéndome en la cama. Quizás mañana por la mañana esas preguntas siguieran atormentándome, quizás pasado mañana ocurriría lo mismo, pero algún día desaparecerían.
Estaba dando vueltas en la cama intentando dormir cuando sonó mi móvil. Por el sonido supe que era un whatshap y sin pararme a pensar quien podría ser cogí el móvil corriendo.

“acabo de darme cuenta que el otro día cometí un error. Debimos ir en mi coche”- era Dani, en ese instante la curiosidad pudo conmigo y conteste inmediatamente.
“¿Por qué?”

“porque seguramente te abría acompañado a casa y ahora no estaría perdido” -no acaba de entender a que se refería.

“no te entiendo…”

“levo más de media hora, dando vueltas por Vallecas intentando averiguar tu portal” -no podía creer lo que estaba leyendo, pero era feliz imaginándomelo por mi barrio.

“ten cuidado mi barrio es muy peligroso…”

“entonces ven a rescatarme ¿no?” dude unos instantes sobre que contestarle. ¿Ir a rescatarle? ¿Eso quería? Claro que quería…

“¿Dónde estas?”

“entrevías”

“no te muevas”

Salí de la cama, me puse lo primero que vi. Unos vaqueros, una camiseta de tirantes y una cazadora. Fui un momento al baño me hice una coleta y me maquille un poco, en realidad muy poco, no quería hacerle esperar mucho rato.

Decidí coger el coche para ir más rápido. Entrevías es una calle bastante grande y no sabia en que punto exacto se encontraba.

A los 10 minutos lo encontré. Estaba sentado en un banco, aparqué donde pude. En doble fila y fui a buscarlo.

Al verme me sonrió y volvió esa sensación extraña. Eso que se siente cuando él, la persona que se adueño de tu vida te sonríe. Como si nada, como si no supiera que cuando lo hace consigue que el mundo deje de importar…

Yo: ¿Qué haces aquí? –se levantó y se puso de pie a mi lado.
Dani: supongo que lo mismo que tú –otra vez volvió acercarse a mi poco a poco y otra vez yo estaba temblando solo con la idea de rozar sus labios. Volvía a estar a dos centímetros de mi boca, mirando mis labios como si no existiera nada más. Sentía que estaba ya demasiado cerca y en mi cabeza volvió aparecer la imagen de la noche. El besando a otra… quizás había utilizado la misma táctica con ella. En ese momento me llene de rabia, aparte la mirada y me senté en el banco que teníamos en frente.
Yo: ¿Qué pasa ya se te ha acabado la fiesta? –agachó la mirada y se sentó a mi lado.
Dani: ¿me odias? –lo miré extrañada y resoplé.
Yo: ¿eso es lo único que te importa? –aguantando su mirada.
Dani: si.
Yo: ¿Por qué?
Dani: no quiero que me odies…
Yo: no quieres que te quiera, no quieres que te odie –lo miré desafiante – ¿Qué coño quieres Dani?
Dani: prefiero que me quieras.


miércoles, 9 de mayo de 2012

capítulo 7: ¿estas llorando?



Volví a la discoteca orgullosa de mi misma, orgullosa de haber resistido la tentación. Claro que quería besarle, pero era consciente que si lo hubiera echo me habría arrepentido quizás toda mi vida.

Cuando por fin encontré a mis amigas, me dispuse a despedirme de ellas. Después de hablar con Dani no me apetecía seguir viéndole bailar y ronearse con todo el mundo.

Cogí a Irene del brazo:
Yo: bonita, me voy a ir ya.
Irene: ¿ya? ¿Por qué? –intrigada.
Yo: mañana te cuento –sonriendo para tranquilizarla.
Irene: déjame que recoja mis cosas y nos vamos.
Yo: no hace falta –deteniéndola – me voy sola.
Irene: ¿seguro?
Yo: si –sonriendo.
Irene: no voy a poder convencerte ¿verdad? – Negué – dime algo cuando llegues.

Le di un abrazo y me despedí del resto. Mientras me dirigí a la salida, me choqué con una pareja que estaba justo en medio de la pista.

Sin prestar atención a quienes eran, me disculpé.
Yo: perdón.
*: Podrías mirar por donde vas –la chica no me contesto de la mejor manera posible así que alcé la mirada para verla. Fue entonces cuando vi que la otra parte de esa pareja era Dani. Al verle desistí la idea de contestar a esa chica y seguí mi camino.

Salí de la discoteca y nada más pisar la calle no pude evitar ponerme a llorar. Hacía cinco minutos en esta misma puerta Dani había sido capaz de decirme que lo que quería ella yo y acto seguido se estaba liando con otra en medio de la pista.

Me dolió más de lo que podía imaginarme pero verle en esa situación me iba ayudar a olvidarle.

Me dirigí a una calle más transitada para coger un taxi. Cuando había recorrido unos pocos metros escuché su voz llamándome.
Dani: Cris, Cris – repetía mi nombre con la intención que me girara pero no estaba dispuesta hacerlo.

Volvió a llamarme un par de veces, hasta que se dio por vencido. O al menos eso pensaba hasta que note que alguien me agarraba del brazo. Era él.
Dani: espera un momento –cogiendo aire.
Yo: ¿Qué? –sin dejar de caminar.
Dani: para –cogiéndome y dejándome delante suyo, me miró a los ojos y descubrió que estaban demasiado vidriosos -¿estas llorando?
Yo: ¿yo? –Intentando disimular - ¿Por qué tendría que llorar? ¿Por ti?
Dani: no lo se –desconcertado - ¿lloras por mi?
Yo: puedes estar seguro que si estoy llorando por ti esta será la última vez. Hoy entendí que no vale la pena.
Dani: ¿eso es un sí? –no contesté simplemente agaché la mirada – lo siento –esta vez el que agachó la mirada fue él.
Yo: no lo sientas –secándome las lágrimas –gracias a lo que he visto hoy voy a poder dejar de pensar en ti.
Dani: ¿y eso tendría que hacerme feliz? –me sorprendió su pregunta.
Yo: si quieres que yo lo sea supongo que si –volvió agachar la mirada y se hizo a un lado dejándome pasar. Yo lo observé por última vez y seguí mi camino de regreso a casa.

Cuando por fin encontré un taxi recibí un whatshap de Dani.
“no preguntes porque pero por primera vez me duele que alguien vaya a olvidarme”

Releí el mensaje más de 30 veces. Pensé más de mil repuestas pero ninguna mi convencía. En mi cabeza solo se repetía la misma pregunta ¿realmente es esto lo que quieres?

Es decir, contestar ese mensaje traería como consecuencia mil respuestas más. Entablar una conversación y volver a empezar un juego que estaba claro acabaría perdiendo.

La respuesta era no, no quería jugar con fuego y quemarme. No quería saber nada de él después de esa noche. Después de ver todo lo que era capaz aun sabiendo que yo estaba delante.

Dani había sido el primer hombre por el cual había llorado sin tener absolutamente nada. Sin haberle visto más de dos veces en mi vida. No estaba dispuesta a volver a llorar por él. No estaba dispuesta a intentar cambiarlo y al final no poder.

Por todo eso, por lo que pudo ser y no fue, por lo que nunca será, por lo que es mejor que se quedara en pasado, por lo que es mejor que sea un recuerdo, por lo que siempre será un sueño, decidí no contestarle.


martes, 8 de mayo de 2012

capítulo 6: tu lista



Tras nuestra primera cita, no volví a saber nada de él. Era una tontería pero reconozco que durante la primera pensaba mantuve la esperanza que me llamaría y dejaría sus miedo a un lado, pero no lo hizo.

Él no quería dejar de ser un ligón, no quería que su vida dependiera de nadie más que de él mismo y yo aunque supiera que él sería perfecto para mi tenía que aceptarlo.

Después de ese día me prometí a mi misma no volver a ver su programa, me prometí olvidar por completo su nombre, su rostro, su cuerpo, su risa, su boca a dos centímetros de la mía… hasta llegar al punto de prohibirme a mi misma soñar con él.

¿Por qué de que sirven los sueños si no vas a poder cumplirlos? ¿de que sirve soñar si al despertar todo va a seguir exactamente igual?

Como os dije no volví a saber nada de él, hasta justo un mes después de nuestra cita. En el programa algunos de los colaboradores como Dani Mateo, Berta Collado, Miki Nadal… se habían unido a la moda de twitter y al final me convencieron para que me hiciera una, ya que, era sin duda la mejor red social para que mis fans pudieran saber de mi.

Fue entonces el mismo día que me hice twitter cuando él volvió aparecer. A los pocos minutos de hacerme el dichoso twitter Dani empezó a seguirme. Era una tontería pero mi cabeza no dejaba de preguntarse: ¿Por qué? ¿Era necesario?

Después de unos minutos de reflexión decidí empezar a seguirle yo también y no darle mayor importancia al tema. Pero ya sabéis como somos las mujeres y muchas veces esas tonterías nos parecen un mundo.

Por ese mismo motivo fue inevitable terminar llamando a Irene para contárselo. Ella me dijo que no le diera importancia que no volviera a pensar en Dani y me convenció para salir esa noche de fiesta.

Esa noche las que salimos fuimos 5 amigas de toda la vida. Toda íbamos monísimas y después de una cena en un pequeño restaurante a la 1 estábamos entrando al garito de moda en Madrid.

Nada mas entrar en la discoteca Irene me cogió fuertemente la mano. Al principio no entendí su reacción pero al seguir la dirección de sus ojos encontré la respuesta.

En medio de la pista estaba Dani con unos amigos y rodeado de muchas chicas guapas. Sentí que el mundo se me caía encima pero logré mantener la entereza.

Irene: ¿quieres que nos vayamos? –preocupada por mi.
Yo: no –segura de mi respuesta – no fui yo la que salió corriendo la primera vez. Así que si le molesta mi presencia mejor que se vaya él.

Irene me sonrió y junto con el resto fuimos a un lugar más apartado de la discoteca. Mientras seguía a mis amigas fue inevitable que me viera. Pase por su lado mirando al suelo pero noté como sus ojos se clavaron en mi.

Desde que me vio se paso toda la noche mirándome, mientras bailaba con una y con otra, tenía los santos cojones de mirarme fijamente. No sabía que intentaba demostrarme con esa actitud, pero lo único que estaba consiguiendo era ponerme celosa y aumentar mis celos hacía él.

Cuando me cansé de su juego de miradas decidí ir a pedir algo de beber a la barra. Mientras esperaba a que el camero me atendiera, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Sin apenas haberlo visto sabía perfectamente que estaba detrás mio.

Permanecí inmóvil, intentando aparentar que no me había dado cuenta de su presencia tras mi espalda. Convencida que si cerraba los ojos y volvía abrirlos habría desaparecido, pero no fue así.

El camarero no tardo mucho más en traerme mi bebida, así que después de pagar no tuve más remedio que darme la vuelta.

En efecto estaba detrás mio. Después de un mes nuestras miradas volvieron a encontrarse y parecía que nada había cambiado, pero tarde muy poco en descubrir que si.

Él estaba enfrente de mi, tardó dos segundos en empezar a sonreírme. Pero a mi me paso todo lo contrario, por primera vez al tenerle frente a mi no sonreí y no me gusto que él lo hiciera.

Era como la confirmación que se estaba riendo de mí. Como si me digiera “hola, te sonrió porque se que te vuelvo loco” quizás por eso lo reté con la mirada.

No se cuanto tiempo estuvimos frente a frente sin decirnos nada ninguno de los dos, pero llegó un momento en el cual contesté a su sonrisa con una mueca de desprecio, agaché la mirada y me dispuse a volver con mis amigas.

Cuando pase por su lado me cogió la mano. Haciéndome temblar, haciendo que por un momento perdiera la seguridad, haciendo que volviera a estremecerme.
Dani: sígueme.

Sin soltarme de la mano me llevo, medio a la fuerza, fuera del local.
Yo: ¿ahora que coño quieres?
Dani: ¿en serio lo preguntas? –acercándose a mi y rodeando mi cintura con sus manos. Yo intenté salirme de esa cadena que habían creado sus brazos en mi cuerpo pero me fue imposible – ¿sigues sin saber que quiero? –buscando mi mirada.
Yo: no –haciendo todo lo posible para no perderme en sus ojos.
Dani: te quiero a ti –rozó mis labios y yo estuve a punto de caer en sus redes pero cuando estaba a punto de dejarme llevar reaccioné. Cogí sus manos, las separé de mi cuerpo mientras él permanecía esperando mi beso.
Yo: tú lo único que quieres es unirme a tu lista de conquistas.



lunes, 7 de mayo de 2012

capítulo 5: ahora no


No se si fueron los nervios pero durante el trayecto se me caló el coche más de una vez, provocando las constantes burlas de Dani.

Dani: dios –riéndose – a ti te regalaron el carnet ¿no?
Yo: ya te estas pasando –poniendo moritos –una más y te dejo en la estacada.

Me miró fijamente y aunque intenté hacerme la dura se me acabó escapando la risa.

Por fin conseguí aparcar, bajamos del coche y fuimos al cine.
Una vez allí nos dispusimos a escoger una película. Entre las 16 que estaban en cartelera.

Dani: ¿Qué quieres ver? –siendo todo un caballero.
Yo: -miré la cartelera, había una que me llamada demasiado la atención “querido John” una película de amor basada en un libro. Pero dudo que Dani sea un romántico así que opto porqué escoja él –me da lo mismo.
Dani: ¿segura? –asentí y él echó un vistazo a los carteles –pues entonces, “Querido John” –sonrió como una idiota al escuchar que escoge la misma película que yo quería.
Yo: me parece perfecto.

Se adelanta para comprar las entradas, mientras yo le observo con una sonrisa en la cara. A los pocos minutos vuelve acercarse a mí con las entradas en la mano y entramos al cine.

Durante toda la peli no cesaron las miradas cómplices, las sonrisas tontas, las risas por tonterías…

A medida que se acercaba el final la película se convertía cada vez más en un dramón. Yo soy muy sensible así que constantemente hacía un esfuerzo para que no me cayeran las lágrimas. No era el mejor momento para dejarse llevar por las emociones.

No se como pero conseguí aguantar toda la peli sin llorar. Una vez salimos del cine Dani decidió invitarme también a cenar.

Fuimos a un restaurante cerca del cine, era un italiano. Al llegar Dani me retiro la silla, para que me sentara. Eran detalles tontos pero que hacían que me estremeciera.

Durante la cena hablamos de todo un poco, de como llegamos ambos al mundo de la tele, de como nos afectaba la fama, de nuestra vida…En general hablamos de todo lo que se suele hablar en una primera cita.
Cuando terminamos de cenar, fuimos a mi coche. Una vez puestos en marcha le lleve de regreso a su trabajo, ya que, había dejado su coche en el aparcamiento de los estudios.

Al llegar a nuestro destino, aparqué el coche. Se acercaba el peor momento de la noche, o quizás el mejor. Todavía lo desconocía. Después de un silencio bastante tenso él tomó la palabra.

Dani: bueno, gracias por traerme –desabrochándose el cinturón –lo he pasado muy bien.
Fue entonces cuando se acercó a mí para despedirse con dos besos. Mientras se acercaba podía sentir que el corazón estaba a punto de salirme por la boca.

Me dio dos beso, uno en cada mejilla, pero despacio como si no tuviera prisa. Cuando termino de despedirse se alejó de mi cara poco a poco hasta quedarse justo delante de mi.

Estaba a menos de dos centímetros de boca, nuestros ojos intercambiaban miradas con pequeños vistazos a nuestros labios. Se acercó todavía un poco más, hasta llegar a rozar mis labios. Instintivamente al verle tan cerca cerré lo ojos dando por sentado que iba a lanzarse pero…

Dani: no puedo –tras esas palabras mis ojos se abrieron como platos, él se apartó bruscamente y se llevo las manos a la cabeza y yo me había quedado completamente paralizada –no soy como crees.
Yo: ¿Cómo? –no entendía nada.
Dani: que no soy un príncipe azul. Soy todo lo contrario –me miró fijamente –hace menos de un minuto podría haberte besado, bajar de este coche, llamarte un par de veces más y terminar dándote la patada, como hago con todas–agaché la mirada – pero realmente creo que eres una chica alucinante y no te mereces eso. No te mereces que un cabrón juegue contigo, con tus sentimientos. No te mereces que alguien como yo te enamoré y luego te deje tirada –haciendo un esfuerzo todavía mayor que durante la película para no llorar.
Yo: no hace falta que me sueltes el mismo discurso que le sueltas a todas –incapaz de mirarle.
Dani: te equivocas, yo no suelto discursos a nadie.
Yo:¿y por qué a mi? –lo miré fijamente.
Dani: para que huyas, porque no quiero hacerte daño –resoplé incrédula.
Yo: ¿sabes que es lo que realmente creo? –me preguntó con la mirada –que el día que me viste, sentiste exactamente lo mismo que yo. Por eso lo recuerdas… pero como tu has dicho eres un cabrón y estas “orgulloso” de serlo y ¿sabes por qué no me has besado? Porque sabes que si lo hubieras echo habrías tardado dos minutos en enamorarte de mí… Por eso me sueltas tú mierda de discurso ensayado miles de veces en tu casa. Ese discurso que preparabas por si llegaba el día que encontrabas algo que realmente valía la pena y te hacía tambalear tu mundo. Por qué eres un cobarde y sabes que si te enamoras puedes sufrir y tú no estas dispuesto a correr ese riesgo ¿verdad?
Dani: puede que tengas razón en todo lo que has dicho, pero me gusta esta vida y no quiero cambiarla.
Yo: espero que tengas suerte siendo un cabrón y volando de flor en flor –por primera vez le miré con odio.
Dani: y yo espero que encuentres a tu príncipe azul –puso la mejor de sus sonrisas y se acercó a mi para intentar darme un beso en la mejilla pero yo me aparte. Resopló, yo permanecí inmóvil sin mirarle hasta que el decidió bajar de mi coche.

Este amor escondido
algún día saldrá
a la luz del día
y ese día, amor mío...
Todas las mañanas
serán tuyas,
te lo prometo y te lo firmo,
confía en mí, amante mía.
Y te llevaré por los caminos
como una bandera al viento.
Pero ahora no... No puedo,
tengo miedo...
Y tú sabes por qué.

domingo, 6 de mayo de 2012

capítulo 4: será más divertido



Cuando lo perdí de vista empecé a saltar como una niña pequeña. Dani sabía quien era, recordaba ese día, me recordaba a mí.

Cogí el coche y fui en busca de Irene para dirigirnos al aeropuerto. Nada más subirse al coche le conté lo sucedido.

Yo: ¿a que no sabes quien estaba hoy en el aparcamiento de los estudios?
Irene: ¿Quién? –intrigada.
Yo: Dani.
Irene: pues ya ves tú que novedad, si Dani trabaja contigo ¿no? –pensaba que me refería a Mateo.
Yo: no hablo de Mateo, si no, del otro Dani –la sonrisa se dibujo en su rostro, ahora sabía perfectamente a quien me refería.
Irene: ¿y has hablado con él?

Le conté toda la conversación con lujo de detalles. Esos detalles que solo cuentas a tu mejor amiga, las veces que agachó la mirada, las veces que sonrió, las veces que me miró… absolutamente todo. Al concluir únicamente me dijo.
Irene: creo que el próximo día, como siempre terminas antes, deberías estar tú en el aparcamiento de sus estudios.
Yo: -riendo –el problema es que yo no tengo excusa, no conozco a nadie por ahí.
Irene: ¿Quién ha dicho que sean necesarias las excusas?

Después de un fin de semana de absoluto relax. Después de pasar la mañana del lunes haciendo un reportaje por las calles de Madrid. Después de presentarlo en el programa. Después de dudar que hacer allí estaba yo.

Aparcando mi coche en Alcalá 518, donde Dani trabajaba de lunes a viernes. Permanecí dentro del coche esperando a que él saliera. Lo tenía todo planeado, saqué de mi monedero el retrato que le hice justo el día que le conocí, apunte mi número en el dorso e intente quitarle un poco las arrugas.

A las 5.40 lo vi salir por la puerta y por suerte iba solo. Salí del coche y con paso ligero fui alcanzarle. Él todavía no me había visto y yo le seguí hasta su coche. Una ves estaba a punto de abrir la puerta hice exactamente lo mismo que él el día anterior.

Yo: hola, Dani Martínez –a través de la ventanilla, que actuaba como espejo por los rayos de sol, pude ver como esboza una sonría y se mordía ligeramente el labio. Hasta que se dio la vuelta poco a poco.
Dani: hola, Cristina Pedroche –esta vez la que se mordió el labio fui yo - ¿a quien vienes a visitar?
Yo: -no pude aguantar su mirada, era demasiado intensa, así que mira para otro lado –simplemente he venido aclararte algo.
Dani: -cruzándose de brazos y apoyándose en su coche –tú dirás.
Yo: te equivocas –me miró desconcertado –no diré nada. Toma –entregándole mi retrato.

Antes de que él lo viera ya me estaba dirigiendo a mi coche avergonzada. Así que desconozco su reacción al ver el dibujo.

No se porque pero ya no caminaba tan decidida como antes,  mis pasos cada vez eran más pequeños, mi velocidad iba reduciéndose.

Había un razón muy sencilla por la cual caminaba tan despacio y era porque tenía la esperanza que tras ver el dibujo Dani iba a salir detrás mio. Para detenerme, para que le explicará que era ese dibujo. Pero por mas despacio que caminará, por más largo que intentaba hacer el camino hacia mi coche, nadie me detuvo.

Cuando por fin llegué a mi coche, antes de abrir la puerta empezaron a llamar a mi móvil. Supuse que era Irene que quería preguntarme por mi encuentro con Dani, pero dado que había sido un fracaso decidí no contestarle.

Subí al coche y cuando estaba a punto de arrancar volvieron a llamarme. Esta vez decidí cogerlo, pero antes comprobé que era un número desconocido.
Yo: ¿si?
*: ¿Te apetece ir al cine?
Yo: ¿Quién eres? –intrigada.

Nadie me contesto, pero alguien golpeó la ventanilla del copiloto. Miré asustada y lo vi. En una mano tenía el móvil, indicándome que el de la llamada era él y en la otra tenía su retrato hecho por mí.

Después de agachar la mirada avergonzada, decidí abrirle la puerta. Él se sentó con su sonrisa a mi lado, en el asiento del copiloto.
Dani: espero que seas una buena conductora –sonriendo pícaramente.
Yo: si no te fías de mi puedes irte en tu coche –retándole con la mirada.
Dani: tranquila, así será más divertido.

Arranqué el coche y puse dirección al cine más cercano. Desconociendo todo lo que podría pasar esa tarde pero imaginando millones de cosas.

sábado, 5 de mayo de 2012

capítulo 3: TU Y YO




Pasaron los días y era una tontería pero cada noche, antes de dormir encendía el ordenador para ver su programa.

Gracias a verle tarde tras tarde descubrí un demasiadas cosas sobre él. Descubrí que imitaba más de 200 voces, entre las que incluía “famosos” que solo él recordaba. Descubrí que era un chico alegra, divertido y todo un rompecorazones.

Quizás esa última información fue la que me llevó a tomar la decisión de olvidarle. Fue lo que me hizo entender que nunca volvería a verle más a allá de una simple pantalla de ordenador.

Sé que os preguntareis que porque ahora que sabía quien era, donde trabaja y todo ¿por qué no iba a buscarle? La respuesta es muy sencilla. No iba porqué al igual que yo, seguramente el me habría visto alguna vez durante estos 6 meses en televisión. Y seguramente ni siquiera me habría reconocido. 

Seguramente yo fui una chica guapa que vio un día en un metro y le sonrió, como le habrían hecho mil más a lo largo de su vida.

Nada más que eso, por esa sencilla razón no iba a ir a buscarle, no iba a hacer absolutamente nada. Simplemente me conformaría con ver su programa por la web y sonreír imaginando las mil locuras que podría hacer a su lado. Locuras que acabarían reduciéndose a lo sueños.

Esa era la teoría, olvidarme de un amor absurdo por un desconocido que no se había molestado en saber nada de mí en todo ese tiempo. Seguir como si aún no hubiera descubierto de casualidad quien era, hacer mi vida y ¿Por qué no? Enamorarme de alguien “real”.

Era viernes, hacía un mes que el selo y TLJ estaban compitiendo en el mismo horario y por el momento teníamos audiencias bastante parecidas. Parecía que eso no le importaba a nadie y el programa seguía exactamente igual.

Ese fin de semana iba a pasarlo con mi mejor Irene en Mallorca, ambas habíamos planeado un fin de semana de confidencias, alcohol y diversión. Irene era la única que sabía la historia del desconocido, es decir de Dani, y estaba completamente de acuerdo conmigo en la idea de olvidarle.

Salí de los estudios después de despedirme de todos hasta el lunes, fui rumbo a mi coche y antes de abrir la puerta una voz detrás de mí me detuvo.

*: Hola, Cristina Pedroche –al principio, mientras permanecía de espaldas me asusté. Nadie de la redacción me llamaba por mi apellido. Contuve mi miedo y di media vuelta. Fue entonces cuando volví a verle. Exactamente igual que la primera vez, con su pelo despeinado, sus ojos y su sonrisa perfecta.
Yo: Hola, Dani Martínez –a los dos se nos esbozo en los labios una sonrisa.
Dani: -respirando aliviado –por lo menos sabes quien soy.
Yo: ¿cómo no iba a saberlo? si te has convertido en todo un nuevo ídolo adolescente –los dos volvimos a reinos.
Dani: ya, bueno –agachando la mirada –tenía la esperanza de que me reconocieras por algo más que porqué salgo en la tele…
Yo: ¿tendría que conocerte por algo mas? –sabía perfectamente a que se refería pero quería escucharlo de su boca.
Dani: supongo que no –cada vez sonaba más abatido, como el que se presenta a un lugar esperando recibir el cielo y se da con un canto en los dientes.
Yo: ¿supones? –pícaramente, para intentar que se diera cuenta que sabía a que me refería.
Dani: si, bueno te dejo que debes tener prisa y yo he quedado con un amigo.
Yo: ¿un amigo? –me decepciono pensar que no estaba allí exclusivamente por mi.
Dani: si, Dani Mateo, tu compañero –sonrió tímidamente y se acercó a mi. Me dio dos besos, uno en cada mejilla, mientras yo permanecía completamente rígida intentando reaccionar ante esa nueva situación –espero volver a verte.

Vi como se iba lentamente y subconscientemente grité la siguiente pregunta.
Yo: ¿y tu? –girándose hacia mi - ¿también me has reconocido por la tele?
Dani: ¿yo? –sonrió pícaramente, pero no se acercó a mi. Así que esta vez fue él el que gritó para que lo escuchara–hace 7 meses, metro de Madrid… TÚ Y YO.

viernes, 4 de mayo de 2012

capítulo 2: de esas personas



Aun no se como pero conseguí concentrarme e hice el examen lo mejor que pude.

Al terminar busqué a Irene con la mirada, ella me sonrió ampliamente y entendí que a ella el examen también le había salido perfectamente.

El resto del día estuvimos haciendo clase, la verdad que no presté atención a ninguna. Tenía un papel en blanco encima de mi mesa e inconscientemente mis manos fueron dibujando el rostro de ese chico en el papel.

Era curioso solo le había visto una vez pero recordaba su cara perfectamente, me la sabía de memoria.
Cuando mi dibujo estaba casi terminado Irene me lo arrancó de las manos.

Irene: ¿Quién es?
Yo: no lo sé –me miró extrañada.
Irene: parece un retrato…
Yo: es que lo es –me miró todavía más sorprendida.
Irene: entonces ¿Por qué me dices que no sabes quien es?
Yo: porque no lo sé –me miró desconcertada y le expliqué lo que acaba de pasar esta mañana.
Irene: ¿y por qué no has ido hablar con él?
Yo: no lo se –hasta ese momento no caí en lo estúpida que había sido.

Una llamada interrumpió nuestra conversación.
Yo: ¿si?
*: Hola, ¿cristina Pedroche?
Yo: si soy yo –Irene me miraba expectante.
Irene: ¿Quién es? –le hice una señal con la mano para que esperara.
*: Hola, soy Raquel. Redactora de se lo que hicisteis. Te llamamos para informarte que hemos visto el video que mandaste para el castin de reportera y eres una de las tres finalistas –sin decir nada abracé a Irene que seguía sin entender nada – ¿Cuándo te va bien pasarte por los estudios y comentarte que tienes que hacer ahora?
Yo: pues esta misma tarde.
Raquel: de acuerdo, esta tarde te espero y enhorabuena.

Colgué el teléfono y volvía abrazar a Irene.
Irene: ¿Quién era? ¿el chico misterioso?
Yo: no –me puse delante de ella –atenta, eran los del selo que han visto mi video y me han pre-seleccionado.

Ahora que lo sabía fue Irene la que se tiro en mis brazos. Parecíamos dos locas en medio del campus abrazadas como dos adolescentes, pero es que la felicidad que sentía en ese momento era inexplicable.



3 mayo del 2010.

Han pasado ya 6 meses desde que un desconocido cambió mi vida. Nunca volví a verle ni a saber absolutamente nada de él pero en los últimos 6 meses mi último pensamiento antes de irme a dormir era él. Sus ojos, su sonrisa, justo delante mio cambiando mi mundo.

Y es que ese día cambió mi vida, no lo digo simplemente por el echo de conocerle sino porque ese día empezó a cumplirse un sueño.

Después de una última prueba conseguí ser la nueva reportera de se lo que hicisteis. Al principio, los primeros meses, todo el mundo me veía como la sustituta de… pero con el tiempo he conseguido hacerme un hueco en este mundillo.

Estábamos en redacción preparando el programa de ese día. El ambiente esta un poco enturbiado, la gente esta más nerviosa de lo común y es que al parecer Cuatro, nuestra competencia directa, iba a estrenar ese mismo día un nuevo formato.

Esta vez la nueva apuesta de cuatro tenía buena pinta, no sabía todos los detalles del nuevo programa pero al parecer el presentador y creador de este nuevo proyecto era nada más y nada menos que Florentino Fernández. Todos sabemos que ese hombre era un grande de la televisión y la comedia.

Al terminar de presentar mi reportaje fui directa a casa, ya que, tenía la tarde libre. Nada más llegar miré el reloj eran las 17:20 slqh acaba de terminar así que decidí poner un ratito cuatro para ver como era el nuevo programa de Flo.

Fue entonces cuando apareció él, en la televisión de mi casa y en las del resto de España. Estaba él, mi desconocido, sentado al lado del Florentino y de una chica rubia.

Parpadeé un par de veces para comprobar que aquella imagen era real. Subí el volumen de mi tele al máximo deseando que en algún momento Flo dijera del nombre de mi desconocido.

Tuve que esperar hasta el final del programa pero por fin lo dijo “mañana estaremos aquí de nuevo con Anna Simon y Dani Martínez” sonreí como una idiota.

La verdad que era un nombre muy corriente pero a mi pareció perfecto para él. Es una tontería pero tenía cara de Dani.

Y allí estaba yo después de volver a verle, aunque fuera detrás de una cámara, exactamente como la primera vez. Sin apartar la mirada de su cara, pero esta vez había una dolorosa realidad. Él no me estaba mirando a mí.

Él, de esas personas que cambian tu vida sin avisar y quizás nunca lo sabrán.