Estábamos volviendo a mi trabajo para que recuperara mi
coche exactamente en la misma posición que al principio pero con sentimientos
completamente distintos.
Si al inicio de la tarde estaba muerta de miedo pensando
todo lo que podía pasar ahora… ahora el miedo había desaparecido, me daba
exactamente igual todo. Solo me importaba esa tarde, todo lo dicho y sobretodo
todo lo vivido.
Estaba observándole desde mi asiento con una sonrisa
dibujada en la cara recordando sus palabras “no pienso desaparecer” y si soy
sincera por primera vez me las creía. Creía en él y pensaba que a partir de
ahora todo iba a ser diferente, creía que ahora íbamos a estar juntos.
Llegamos a los estudios y Dani se bajo de coche conmigo. Mientras nos dirigíamos a mi coche
íbamos en silencio, pero dedicándonos sonrisas continuamente que terminaban a
carcajadas. Fue en una de esas carcajadas que aprovecho para abrazarme por la
espalda y empezar a besar mi cuello dulcemente.
Mi risa iba en aumento mientras el seguía concentrado en mi
cuello. Al llegar al coche me giré para verle, mientras él seguía rodeando mi
cintura.
Sonreí tiernamente y le besé lento, despacio, pensando que
cuanto más lento mas larga sería nuestra despida.
Tras el beso escondí mi cara entre su cuello.
Dani: ¿Qué te pasa? –apartándose un poco para mirarme.
Yo: que no quiero que la noche termine…
Dani: -me cogió la cara para mirarme fijamente – puede que
la noche termine aquí… pero no olvides que lo nuestro acaba de empezar…
Sonreí y volví a besarle, no necesitaba saber nada más, con
esa frase me lo había dicho todo. Lo nuestro acababa de empezar y solo esperara
que no tuviera final.
Tras unos cuantos besos nos despedimos y me dirigí a casa…
estaba en una nueve y mi madre no tardo en darse cuenta.
Domi: ¿y esa sonrisa de tonta enamorada? – sorprendida.
Yo: ¿Qué dices mama? –intentando disimular.
Domi: será que este finde vuelve Chino y por eso estas así…
Me dirigía a mi habitación pero al escuchar sus palabras me
pare en seco. Chino… parecía mentira pero me había olvidado por completo de él,
no se en que momento de la tarde dejo de importarme que el viniera ese fin de
semana.
Mire el móvil recordando que no había contestado su último
whatshap. Volví a leerlo tumbada en la cama y contesté.
“entonces este finde hablaremos J”
Sé que no suena muy bien pero era lo mejor que podía
contestarle.
“hablaremos? Pasa algo?”
Al leerlo pensé “mierda Cris, has sido demasiado dura” así
que intenté arreglarlo.
“claro que no pasa nada… simplemente esta siendo una semana
dura pero seguro que este finde al verte se arregla”
Me sentía mal diciéndole eso pero no quería que pasara el
resto de la semana preocupado.
“seguro que se arregla… buenas noches. Te quiero”
Contesté con un secó.
“yo también… sueña bonito”
Me abrí de brazos en la cama y sin darme cuenta las lágrimas
empezaron a caer de mis ojos. Volvía la culpa, sabía que Chino no merecía eso y
este fin de semana íbamos a aclarar las cosas.
Me sentía culpable, pero en el fondo de mi corazón sabía que
yo ya había echo todo lo posible para enamorarme de él pero como Dani me había
dicho esa misma tarde había llegado tarde.
Al recordar a Dani volví a sonreír. Mi cara volvía a
reflejar esa “sonrisa de tonta enamorada” a la que hace poco se había referido
mi madre, esa sonrisa que solo me sale cuando estoy con él, cuando llego de
estar con él o cuando pienso en él.
Me deje dormir entre mis pensamientos pero antes recibí de
las buenas noches de alguien muy especial.
“ojalá a partir de ahora todas las tardes sean como la de
hoy… buenas noches pequeña y si no es mucho pedir sueña conmigo”





