Una vez más Dani y yo parecíamos dos desconocidos, una vez
más no nos hablábamos, no nos mirábamos, no aguantábamos más de 5 minutos en el
mismo lugar…
Digamos que Dani me había echo caso, le pedí que no
estuviera y no estaba. Tras su último what que fui incapaz de contestar parecía
que volvía a las andadas.
Llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el
anterior y todos los días se repetía la misma escena: Flo le regañaba y él
contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras yo intentaba no
observarle, intentaba no preocuparme pero a veces era inevitable.
Era viernes, se retrasaba más de lo normal, era la 1 y
todavía no había aparecido. Todos empezaban a ponerse más nerviosos de lo
normal, Miki no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.
Yo estaba sentada en el sofá del plato intentando
concentrarme en el guion hasta que Anna se me acercó.
Anna: Cris por favor – sentándose a mi lado – llámalo tú.
Cris: ¿yo? –mirándola extrañada – pero si no nos hablamos.
Anna: inténtalo – suplicándome.
Al final opte por hacerle caso, me levante del sofá para
alejarme un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba…
por suerte lo hizo.
Dani: Pedrochada – temblé al escuchar su voz.
Yo: Dani… ¿Dónde coño estas?
Dani: en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que
estaba borracho.
Yo: Dani joder todos te están esperando…
Antes de que pudiera contestarme la llamada se cortó,
intente volver a llamarle pero me salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirme de nadie cogí el
coche y decidí ir a su casa a buscarlo.
Eran la 1.30 y antes de las 4 tenía que conseguir regresar
con él para hacer el programa. Conduje lo más rápido que pude y a los 10 min
estaba picando en su portal.
Espere unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se
apoderaron de mi y opté por llamar a una vecina para conseguir que por lo menos
me abriera la puerta del portal.
Al llegar a su puerta recordé que Dani siempre guardaba una
copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que
conseguí entrar en su casa sin que se diera cuenta.
Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas
bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por
la puerta de su casa que acababa de abrir.
Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y
dar la luz de la entrada. Cerré la puerta y empecé a buscar a Dani por todos
los rincones.
Lo encontré estirado en el suelo del salón dormido con una botella
de ron en una mano y en la otra su teléfono.
Me acerqué a él con sumo cuidado y empecé a darle pequeños
golpes en la cara para que despertará.
Yo: Dani ¿me oyes?
Dani: ¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las
manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
Yo: eso no importa –poniéndome de cuclillas a su lado – anda
vamos – pasando su brazo por encima de mis hombros para ayudarle a levantarle.
Dani: ¿Dónde? –poniéndose de pie con mi ayuda.
Yo: primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después
a trabajar.
Dani: me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
Yo: ya me lo imagino – sentándome enfrente de él y quitándole
los zapatos.
Dani: eh – cogiendo mis manos – pareces mi madre – con una
sonrisa.
Yo: calla – intentando no perderme en sus ojos – vamos que
todos te están esperando –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo -
¿podrás ducharte solo?
Dani: ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse
tras notar que no podía mantenerse en pie.
Yo: ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a
entrar en la ducha.
Dani: eh Pedroche que falta un prenda – a punto de quitarse
los calzoncillos.
Yo: Dani no – cogiendo sus manos antes que se quitara los
calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.
Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a
quejarse.
Dani: joder Cris esta congelada.
Yo: ¿y que esperabas un jacuzzi? Toma, aguanta – entregándole la manguera de la
ducha mientras me inclinaba para coger el jabón y la esponja.
Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon mi
cintura y terminaron adentrándome en la ducha junto a él empapándome por
completo.
Yo: Dani – intentando deshacerme de sus brazos – para –
haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
Dani: ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándome
fuerte entre sus brazos mientras rociaba mi cuerpo con la manguera.
Yo: joder Dani esta helada – pataleando como una niña
pequeña.
Dani: ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
Yo: eres imbécil.
Dani: pero sabes que sigues loca por mi – acercándose peligrosamente
a mi labios y impetrándome contra la pared del lavabo.
Yo: Dani nos están esperando – intentando salir sin éxito del
hueco en el que me tenía rodeada.
Dani: sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo
su cabeza en mi cuello y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
Yo: Dani – intentando apartarlo nuevamente de mi aunque en
el fondo no era eso lo que deseaba – Dani – esta vez en vez de un quejido
pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
Dani: -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había
pronunciado su nombre – te echo de menos.
En ese momento mientras no dejaba de besar mi cuello volví a
sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
Yo: yo también.
Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran
de mi cuello a besar mi boca desesperadamente. Deshaciéndose, con mi ayuda, de
la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.
Olvidando por completo el motivo que me había llevado a ir a
buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que empezara el
programa… pero sobretodo olvidando el daño que me hizo, olvidando el daño que
estaba segura volvería hacerme.
Dejándome llevar un vez más, sin control, sin escapatoria. Entregándome
al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerme sentir, disfrutando de su
cuerpo que una vez más estaba a punto de fundirse con él mio.
Una vez logro deshacerse de mi ropa entrelacé mis piernas en
su cintura, mientras mis manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura
metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto mis
caderas fuertemente atrayéndolas hacia él para introducirse dentro de mí
mientras sus labios no dejaban de besar cada parte de mi cuerpo.
Hacía tiempo que había perdido en control de la situación.
Nada más notar sus brazos rodeando mi cintura sabía que por más que intentara
resistirme al notar sus labios en cualquier parte de mi cuerpo iba a volver a
caer.
Y así fue tras besar mi cuello volvía a estar rendida a sus
pies, volvía a perderme en sus labios, volvía a dejar que me hiciera suya,
volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a
estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.
Termino de hacerme suya tras un leve gemido por su parte. Me
abracé a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el
suelo.
Mi mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el
miedo y el recuerdo de lo ocurrido la última vez que estuvimos juntos volvió
apoderarse de mí.
¿Va a volver a huir? O ¿va a besarme y a intentar que esta
vez si las cosas salgan bien?