domingo, 15 de julio de 2012

capítulo 30: eres imbécil



Una vez más Dani y yo parecíamos dos desconocidos, una vez más no nos hablábamos, no nos mirábamos, no aguantábamos más de 5 minutos en el mismo lugar…

Digamos que Dani me había echo caso, le pedí que no estuviera y no estaba. Tras su último what que fui incapaz de contestar parecía que volvía a las andadas.

Llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el anterior y todos los días se repetía la misma escena: Flo le regañaba y él contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras yo intentaba no observarle, intentaba no preocuparme pero a veces era inevitable.

Era viernes, se retrasaba más de lo normal, era la 1 y todavía no había aparecido. Todos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.

Yo estaba sentada en el sofá del plato intentando concentrarme en el guion hasta que Anna se me acercó.
Anna: Cris por favor – sentándose a mi lado – llámalo tú.
Cris: ¿yo? –mirándola extrañada – pero si no nos hablamos.
Anna: inténtalo – suplicándome.

Al final opte por hacerle caso, me levante del sofá para alejarme un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.

Dani: Pedrochada – temblé al escuchar su voz.
Yo: Dani… ¿Dónde coño estas?
Dani: en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
Yo: Dani joder todos te están esperando…

Antes de que pudiera contestarme la llamada se cortó, intente volver a llamarle pero me salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirme de nadie cogí el coche y decidí ir a su casa a buscarlo.

Eran la 1.30 y antes de las 4 tenía que conseguir regresar con él para hacer el programa. Conduje lo más rápido que pude y a los 10 min estaba picando en su portal.

Espere unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de mi y opté por llamar a una vecina para conseguir que por lo menos me abriera la puerta del portal.

Al llegar a su puerta recordé que Dani siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que conseguí entrar en su casa sin que se diera cuenta.

Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la puerta de su casa que acababa de abrir.

Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y dar la luz de la entrada. Cerré la puerta y empecé a buscar a Dani por todos los rincones.

Lo encontré estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.

Me acerqué a él con sumo cuidado y empecé a darle pequeños golpes en la cara para que despertará.
Yo: Dani ¿me oyes?
Dani: ¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
Yo: eso no importa –poniéndome de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de mis hombros para ayudarle a levantarle.
Dani: ¿Dónde? –poniéndose de pie con mi ayuda.
Yo: primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después a trabajar.
Dani: me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
Yo: ya me lo imagino – sentándome enfrente de él y quitándole los zapatos.
Dani: eh – cogiendo mis manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
Yo: calla – intentando no perderme en sus ojos – vamos que todos te están esperando –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
Dani: ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
Yo: ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
Dani: eh Pedroche que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
Yo: Dani no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.

Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
Dani: joder Cris esta congelada.
Yo: ¿y que esperabas un jacuzzi?  Toma, aguanta – entregándole la manguera de la ducha mientras me inclinaba para coger el jabón y la esponja.

Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon mi cintura y terminaron adentrándome en la ducha junto a él empapándome por completo.

Yo: Dani – intentando deshacerme de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
Dani: ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándome fuerte entre sus brazos mientras rociaba mi cuerpo con la manguera.
Yo: joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
Dani: ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
Yo: eres imbécil.
Dani: pero sabes que sigues loca por mi – acercándose peligrosamente a mi labios y impetrándome contra la pared del lavabo.
Yo: Dani nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que me tenía rodeada.
Dani: sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en mi cuello y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
Yo: Dani – intentando apartarlo nuevamente de mi aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Dani – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
Dani: -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.

En ese momento mientras no dejaba de besar mi cuello volví a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
Yo: yo también.

Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de mi cuello a besar mi boca desesperadamente. Deshaciéndose, con mi ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.

Olvidando por completo el motivo que me había llevado a ir a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que empezara el programa… pero sobretodo olvidando el daño que me hizo, olvidando el daño que estaba segura volvería hacerme.

Dejándome llevar un vez más, sin control, sin escapatoria. Entregándome al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerme sentir, disfrutando de su cuerpo que una vez más estaba a punto de fundirse con él mio.

Una vez logro deshacerse de mi ropa entrelacé mis piernas en su cintura, mientras mis manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto mis caderas fuertemente atrayéndolas hacia él para introducirse dentro de mí mientras sus labios no dejaban de besar cada parte de mi cuerpo.

Hacía tiempo que había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando mi cintura sabía que por más que intentara resistirme al notar sus labios en cualquier parte de mi cuerpo iba a volver a caer.

Y así fue tras besar mi cuello volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderme en sus labios, volvía a dejar que me hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.

Termino de hacerme suya tras un leve gemido por su parte. Me abracé a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.

Mi mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido la última vez que estuvimos juntos volvió apoderarse de mí.

¿Va a volver a huir? O ¿va a besarme y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien? 

miércoles, 11 de julio de 2012

capítulo 29: rumbo vallecas


Terminamos de cenar y nos dirigimos a su coche. A lo largo de la noche no habíamos vuelto hablar sobre nosotros…

Dani: rumbo a Vallecas – encendiendo el coche.
Yo: creo que te equivocas – me miró extrañado – mi coche está en los estudios…
Dani: ¿y? –sonriendo.
Yo: como quieres que vaya mañana a trabajar listillo – poniéndome seria.
Dani: puedes llamar a tu chofer – dijo muy seguro mientras empezaba a conducir.
Yo: no tengo esos lujos – cruzándome de brazos.
Dani: porque no quieres –me miró y al ver mi cara de pocos amigos siguió hablando – vamos pequeña no lo estropees.
Yo: -pasando por el alto que acababa de llamarme pequeña - ¿Qué no estropee el que?
Dani: tú coche está en los estudios y va a seguir ahí por lo menos hasta mañana…
Yo: pero Dani –perdiendo los nervios.
Dani: así puedo pasar a recogerte…
Yo: llévame a los estudios – seguía en mis trece.
Dani: dios – alterándose él también – contigo no hay manera ¿eh? – Aprovecho un semáforo en rojo para mirarme y seguir hablando – te llevo a casa, mañana por la mañana paso a buscarte, te llevo a los estudios y después del programa ya tendrás tú querido coche –ahora era él el que parecía alterado.

Yo: es que no quiero que vengas mañana – el semáforo se puso en verde y siguió conduciendo.
Dani: esta bien – dando un giro repentino al volante y cambiando de dirección.
Yo: ¿Qué haces? –Asustada por su última maniobra - ¿estás loco?
Dani: cállate que te estoy llevando a los malditos estudios – alzando la voz.
Yo: ¡no me grites! – alzando la voz aún más que él.
Dani: -parando el coche en seco – es que no me lo estas poniendo fácil –apoyando las manos en el volante y mirándome fijamente– estoy intentando hacer las cosas bien pero parece que no te das cuenta.
Yo: ¿y que esperabas? – todavía más alterada – que después de todo lo que ha pasado ibas a pedirme perdón, a invitarme a cenar, portarte como un caballero… ¿e iba a volver a caer? – Vi como agachaba la mirada - ¿eso pensabas?
Dani: no – volviendo alzar la voz – sabía que no iba a ser fácil pero esperara que tú también pusieras un poco de tu parte…
Yo: ¿yo? –No daba crédito a todo lo que estaba diciendo – desde que te conocí soy la única que a puesto de su parte para que las cosas funcionaran…

El silencio se apodero de nosotros, estábamos en medio de una calle poco transitada, con el coche parado y gritándonos una vez más como si no pudiéramos hacer otra cosa que seguir eternamente reclamándonos.

Dani: -cogiendo aire - ¿quieres que siga ahí?
Yo: -desconcertada -¿Qué?
Dani: que si quieres que siga intentando que me perdones algún día –nuestras miradas se encontraron y yo no supe que contestar – tomaré tu silencio como un no –volviendo arrancar el coche.

A los pocos minutos estábamos en el parking de los estudios. Iba a bajarme sin decirle nada más pero no pude evitar expresar una vez más lo que sentía.

Yo: hace unos días hubiera perdonado cualquier cosa con tal de volver a estar a tu lado – cogí aire para intentar reprimir las lagrimas – pero ahora no se trata de perdones, ahora ya no tengo nada que perdonarte… esta vez se trata de decisiones… tú pudiste elegir y no me elegiste a mi y me dan igual los motivos que te llevaron a tomar la decisión que tomaste porque – abriendo la puerta del coche – aunque lo niegues lo dos sabemos que ahora estás aquí simplemente porque ella no te escogió a ti –apoyando un pie en el asfalto dispuesta a salir del coche – y es eso lo que hace que no quiera que sigas ahí.
Dani: -deteniéndome – ¿y eso podrá cambiar algún día?
Yo: no lo se…

Esta vez si salí de su coche y me dirigí hacia el mio. Nada más entrar en este no pude evitar ponerme a llorar, como siempre que Dani y yo acabábamos hablando de nosotros.

Arranqué el coche una vez secadas todas las lágrimas y puse rumbo a mi casa. Antes de salir del parquing pude ver como el coche de Dani seguía aparcado.

Dude unos minutos si bajarme y preguntar porque seguía ahí pero enseguida supe que era mejor no hacerlo.

Cuando llegue a casa me metí directamente en la cama y antes de dejar el móvil en la mesita vi que me había mandado un what…

“no sabes como duele saber que te he perdido…”

viernes, 6 de julio de 2012

capítulo 28: nunca


Llegamos a un restaurante en el centro de Madrid. Era un italiano, el mismo donde celebramos el éxito del primer programa.

Dani y yo habíamos estado todo le trayecto bromeando como niños, como si el dolor entre nosotros, aunque no fuera cierto, no existiera.

Pero inevitablemente esa cena me parecía muy sospechosa. No terminaba de creerme que de repente todos, menos él, hubieran decidido no asistir.

Dani: -ojeando la carta - ¿Qué quieres pedir?
Yo: -alzando la vista momentáneamente de mi carta – sinceridad.
Dani: ¿Cómo? –extrañado.
Yo: ¿Por qué no ha venido nadie más? –noté como se ponía nervioso.
Dani: ya te he dicho que al final no han podido –no pude evitar reírme.
Yo: mientes fatal…
Dani: ¿no me crees? –Negué con la cabeza – entonces ¿Por qué crees que no han venido?
Yo: creo que has sido tú el que ha terminado cancelando la cena.
Dani: ¿si? –haciéndose el sorprendido – entonces porque no te avise a ti ¿eh?
Yo: porque querías esto – señalándonos.
Dani: lo deseaba…

Al escucharle sonreí y agache la mirada mientras negaba con la cabeza.

Dani: has vuelto hacerlo – entrelazando sus manos y apoyando la barbilla en estas – cuando no sabes que decir siempre lo haces – repetí el mismo gesto una vez más sin darme cuenta - ¿ves?
Yo: calla… -escondiendo mi cara en la carta para que no pudiera verme.

Enseguida llego el camarero para tomarnos nota. Al final me decidí por una ensalada de pasta, mientras Dani optó por unos espaguetis a la carbonara.

Justo cuando el camarero se fue, pude observar como Lara y Sergio entraban al mismo restaurante que nosotros. Dani estaba de espaldas a ellos y por suerte no los vio pero mi cara reflejaba que algo acababa de pasar.

Dani: eo –haciéndome señas con las manos - ¿Qué has visto?
Yo: a Lara y Sergio –dije sin pensar.
Dani: - empezó a reír y yo me límite a señalar con el dedo índice el lugar donde acaban de sentarse – no jodas –dijo al verles.
Yo: si quieres nos vamos…
Dani: ¿Por qué íbamos a irnos? –extrañado.
Yo: no se –agachando la cabeza – quizás todo esto te resulte muy incomodo, estás cenando a tan solo unos metros de tu ex… que para colmo esta cenando con el chico por el que te dejo –me interrumpió.
Dani: la situación es graciosa –sonriendo – pero no duele… Además yo estoy cenando con la chica que no debería haber dejado nunca…
Yo: pero lo hiciste – apartado la mirada.
Dani: a veces hay que cometer un error imperdonable para poder seguir viviendo… para aprender.

Por suerte en ese momento nos trajeron la comida y no tuve que contestar, empezamos a comer distantes.

Mis ojos inconscientemente miraban hacia la mesa de Lara. Se la escuchaba reír a cada segundo, se notaba que era feliz y no se arrepentía para nada de su decisión. No puede evitar desear que Dani hubiera echo en su día lo que Lara fue capaz de hacer...

Yo: ¿Por qué estuviste con ella?
Dani: ¿con Lara? –Asentí – pues… porque es una chica guapa, lista, simpática – agaché la mirada, supongo que no esperaba esa respuesta – y supongo que… - le miré expectante pensaba que ya había terminado de hablar – me recordaba a lo mejor que tuve en mi vida…

No me hizo falta preguntar nada más sabía perfectamente que se refería a mi, pero era extraño. No me gustaron esas palabras, no podían gustarme…

Yo: preferiste recordarme antes que tenerme – sin darme cuenta la última parte de mis pensamientos la dije en voz alta.
Dani: otro error más que añadir a la lista –parecía desanimado – ya van muchos ¿no?
Yo: los suficientes como para… -arrepintiéndome de lo que estaba apunto de decir.
Dani: ¿para? –insistiendo en que terminara la frase.
Yo: para saber que nunca volveremos a ser algo más… - fui incapaz de mirarle mientras terminaba la frase.
Dani: nunca digas nunca…

miércoles, 4 de julio de 2012

capítulo 27: nada más


Los días pasaban… el programa iba genial, los reportajes cada vez eran mejores y con él las cosas estaban bien. Parecía que por fin ambos habíamos aprendido a ser buenos compañeros de trabajo, si teníamos que comentar algo del programa lo hacíamos sin ningún pudor. Si coincidíamos en el comedor ya ninguno de los dos se sentía incomodo, en definitiva Dani empezaba a ser como cualquier otro compañero.

A penas llevábamos una semana de programa y el equipo ya estaba planeando una nueva cena.
Dani: ¿entonces que? - estábamos todos en el comedor hablando sobre una posible quedada esta noche – salimos ¿no?
Anna: yo no voy a poder, ya sabéis que me voy a Mollet – Anna era la primera baja de la noche y supongo que el echo de estar a su lado hizo que Dani directamente me preguntara.
Dani: ¿y tu Cris?
Cris: -sin pensarlo – yo si que puedo.

Poco a poco el resto del equipo fue confirmando su asistencia a la cena, al parecer solo iban a faltar Flo y Anna.

Esta vez Dani era el que se encargaba de todo, habíamos quedado a las 9 en la puerta de los estudios para irnos todos juntos en diferentes coches pero antes teníamos un programa que hacer.

En el programa me jugaron una mala pasada, había estrenado una nueva sección “me cambio de curro” y en la primera entrega había sido domadora de animales. En el repor se me veía pasando realmente tocando una serpiente, lo único en esta vida a lo que tengo verdadera fobia, y tras ver el reportaje a los chichos no se les ocurrió nada mejor que ponerme una serpiente de mentira en el cuello sin que me diera cuenta.

Nada más notar que colocaban algo en mi espalda salí disparada del sofá provocando las carcajadas del público, pero yo no me reía, todo lo contrario tenía los ojos vidriosos.
Fue entonces cuando Flo, Anna y Dani se acercaron a mí y este último me estrecho entre sus brazos al ver que estaba a punto de llorar…

Se perfectamente que si me llega abrazar Flo o Anna ahora mismo no estaría en mi camerino incapaz de pensar en otra cosa que no fuera en su abrazo. Joder, ¿es posible que un simple abrazo lo cambie todo? No quería pensar en eso, no quería, seguramente habría abrazado a cualquiera en la misma situación…

¿Y si era realmente eso lo que me atormentaba? ¿Si el problema era que en el fondo me gustaba verlo distante porque eso me hacía pensar que una parte de él seguía sin verme como una compañera? ¿Y si había roto esa barrera porque ahora realmente ya no era más que eso?

Y si es así ¿no se supone que eso era el para mi? ¿No se supone que era feliz al ver que podíamos llevarnos bien?

Eran tantas preguntas las que rondaban mi cabeza, era tal la desesperación que me producía estar entre esas cuatro paredes que decidí irme a casa antes de terminar el programa.

Ese día únicamente tenía que presentar mi reportaje y no tenía repor por la tarde así que nadie se preocuparía al no verme por los pasillos.

A las 9 y 10 estaba entrando de nuevo al parking de los estudios. Para mi sorpresa al bajar solo vi el coche de Dani y este apoyado en el. Me dirigí hasta él un tanto desconcertada.

Yo: ¿y el resto?
Dani: al final no han podido venir…
Yo: ¿nadie? –Negó con la cabeza – joder… podrías haberme avisado ¿no?
Dani: ha sido imposible encontrarte después del programa…
Yo: ya –agachando la cabeza – pero podrías haberme llamado…
Dani: - sacándose la manos del bolsillo – si lo hubiera echo no estarías aquí ¿no? –terminando la frase con una sonrisa chulesca.
Yo: me hubiera ahorrado el paseo la verdad – dirigiéndome de nuevo hacía mi coche.
Dani: ¿Dónde vas? –cogiéndome del brazo.
Yo: a mi casa ¿no? La cena por lo visto se ha suspendido…
Dani: la cena con el quipo se ha suspendido –seguía cogiéndome del brazo – pero yo estoy aquí.
Yo: Dani… -soltándome de él – es mejor que me vaya a casa.
Dani: ¿por? –sorprendido.
Yo: porque estas cenas siempre acaban mal… -interrumpiéndome.
Dani: esta vez no…
Yo: ¿Cómo estas tan seguro? –clavando mi mirada en él.
Dani: porque esta vez va a ser simplemente una cena entre compañeros de trabajo…
Yo: ¿nada más? –frunciendo el ceño.
Dani: nada más –poniendo cara de niño bueno.

Yo: no se como lo haces para acabar convenciéndome siempre – dirigiéndome hacia la puerta del copiloto.
Dani: tengo un don especial – metiéndose en el coche y observando la sonrisa que tenía en mi cara tras escucharle – me encanta cuando haces eso…
Yo: ¿el que?
Dani: cuando sonríes mientras agachas la mirada y niegas con la cabeza –nos miramos fijamente antes de que arrancara el coche – aunque supongo que ya te lo habrán dicho antes.
Yo: tú no… -dije casi sin pensarlo.
Dani: lo sé, y ese fue uno más de los mil errores que cometí contigo –volvió a mirarme fijamente – debería habértelo dicho siempre. 

sábado, 30 de junio de 2012

capítulo 26: no sirve



Un par de semanas después estábamos a punto de estrenar el programa. Ese día fui incapaz de comer, estaba demasiado nerviosa, incluso diría que más que el primer día del selo…

Durante las últimas dos semanas habíamos ensayo el primer programa hasta decir basta, así que aparentemente no tenia porque estar tan nerviosa pero era inevitable.

A pesar de los nervios conseguí que el primer programa fuera perfecto, para mi sorpresa Dani participo más que nunca el rato que estuve en plato. Al contario que en los ensayos no se limito a leer solo el guion sino que también interactuó conmigo, haciendo que los nervios desaparecieran y todo fuera más fácil.

Tras el primer programa habíamos decidido quedar todos para cenar y celebrar que todo había salido bien. 

Estaba a punto de irme a casa a cambiarme cuando una vez más escuche algo que no debía.
Anna: ¿vienes esta noche?
Dani: no lo se… no me apetece.
Anna: Dani no puedes encerrarte porque Lara te haya dejado.

¿Qué Lara le ha dejado? Salí de mi camerino dando un portazo. Sacudiendo la cabeza convenciéndome a mi misma que el hecho de que Lara le hubiera dejado no tenía que importarme, que esa situación no iba a cambiar nada entre nosotros…

Durante la cena pude ver como todo el mundo intentaba darle ánimos a Dani, al parecer la ruptura con Lara le había afectado más de lo que todos esperaban.

Estaba casi enfrente suyo observando como era incapaz de levantar la mirada del plato. Una parte de mi quería ir hablar con él, preguntarle que había pasado y estar a su lado, pero otra parte era consciente que mantenerme alejada de él iba a ser lo mejor para no seguir haciéndome daño.

Por suerte o por desgracia Raúl se acercó a mí, sacándome de mis pensamientos.
Raúl: esta jodido ¿eh? –señalando a Dani.
Yo: eso parece –sin apartar la mirada de Dani.
Raúl: si ya es duro que te dejen, cuando lo hacen por otro es peor.
Yo: ¿Cómo? –mirándole fijamente.
Raúl: ¿no te has enterado? –Negué con la cabeza – Lara le ha dejado por su expareja.
Yo: ¿por Sergio? – sabía por las revista que hacía poco Lara había mantenido un romance con el jugador del Real Madrid Sergio Ramos.
Raúl: ese mismo…
Yo: pues vaya… - todavía no podía creerlo.

Raúl no me dio más detalles, simplemente cambio de tema, pero yo durante el resto de la cena no pude dejar de pensar en esa conversación. No puede dejar de pensar en el motivo de la ruptura entre Lara y Dani.

Terminamos la noche de copas en una discoteca cercana, no se como pero consiguieron convencer a Dani para que viniera con nosotros.

Una vez dentro del local Dani se dedico a estar todo el rato apoya en la barra, sin moverse y siempre con una copa en la mano. Hasta que no aguanto más y salió del local despavorido.

Y en ese momento no pude aguantar y salí tras él. Fue un impulso llevaba toda la noche deseando hablar con él, decirle que a pesar de todo estaba ahí, decirle que no soportaba verlo así…

Lo encontré sentado en la acera y sin pensarlo me senté a su lado.
Yo: ¿Cómo estás? – sorprendiéndose al verme.
Dani: bien –haciendo una mueca.
Yo: siento lo de Lara…
Dani: ¿tú también te has enterado? – desviando la mirada hacia la carretera.
Yo: las noticias vuelan –sonriendo – y sobretodo si son malas –levantadme para volver dentro con los demás – en fin – mirándole por última vez – si necesitas algo estoy aquí.

Estaba a punto de volver a entrar al local cuando se giro para hablarme.
Dani: ¿sabes? Hay algo que siempre admiraré de Lara –sus palabras me sorprendieron y volví a sentarme a su lado.
Yo: ¿Qué?
Dani: ella se dio cuenta de que seguía enamorada de Sergio y me dejó. Me dejó sin pensarlo, aun sabiendo que quizás Sergio va a volver a fallarla… -le interrumpí.
Yo: ¿y?
Dani: yo no fui capaz de hacerlo –me miro fijamente – sé que te quiero desde que te conocí, pero no he sido  capaz de luchar por ti…

Se acercó a mí lentamente hasta llegar a estar a un par de centímetros de mis labios pero en ese momento me  aparte.

Dani: no me digas que llego tarde… -buscando mi mirada suplicante.

Yo: no es que llegues tarde, es que si Lara no te hubiera dejado no estarías diciéndome esto – volví a ponerme de pie esta vez para irme de verdad – como tú has dicho antes ella si tuvo valor a dejarte, tú no. No lo tuviste y al no tenerlo me perdiste… es muy fácil decir que me quieres ahora y ahora no sirve.

jueves, 28 de junio de 2012

capítulo 25: dejarme ir



Decidimos ir a cenar a un MCauto, una vez con la comida dentro del coche, Dani condujo hacia un parque que estaba bastante cerca. Cogimos la comida y nos sentamos en un banco.

Desde que cogiéramos el coche no habíamos hablado prácticamente nada, los dos queríamos estar en ese lugar con el otro pero la tensión se podía cortar con un cuchillo.

Mientras cada uno comía su hamburguesa decidí ser yo la que empezará hablar.

Yo y Dani: - a la vez – oye…
Yo: -sonreí al ver que habíamos hablado a la vez – dime.
Dani: no, dime tú –devolviéndome la sonrisa.
Yo:  - solo se me ocurría una pregunta - ¿Por qué has venido a buscarme?
Dani: ya te lo he dicho antes, estaba con Lara y no podía dejar de pensar en lo que había pasado en tu camerino y en que estabas con Miguel… -le interrumpí.
Yo: ¿y porque saliste corriendo después de lo que paso? – le miré fijamente.
Dani: - agachando la mirada – por Lara – apoyando los codos en sus rodillas y escondiendo la cabeza – porque lo que paso no debió pasar – sin cambiar de posición me miró – pero es que si te tengo cerca no me puedo controlar, me pueden las ganas de tenerte…
Yo: -apoyando mi espalda en el respaldo del banco  y terminando la frase por él– pero no vas a dejarla.
Dani: -escondiendo la cabeza de nuevo – no…

Tras escucharle no lo pensé ni dos minutos y me levanté para irme pero me detuvo.
Dani: espera –cogiéndome del hombro.
Yo: no –soltándome y cruzándome de brazos - ¿sabes cual es tu problema? – no deje que contestara – que eres un egoísta de mierda, que no puedes verme con otro porque te crees que soy de tu propiedad – alzando el tono de voz – y hasta esta noche era cierto, porque aunque no seguíamos juntos te seguía esperando – a punto de llorar por la rabia – pero ya no, estoy cansada de que des siempre un paso adelante y 250 atrás. Cansada de que siempre que crees que puedes perderme aparezcas,  me beses, estemos juntos y después te acobardes y vuelvas a desaparecer en el momento en el que te das cuenta que sigo loca por ti – acercándome a él y hundiendo mi dedo índice en su pecho – que sigo viviendo para ti.
Dani: -cogiendo mi mano colocada en su pecho – no es eso…
Yo: -soltándome bruscamente – si es eso –secándome de las lagrimas – así que por favor esta noche déjame ir y vete de mi vida…
Dani: no puedo – en un suspiro.
Yo: ¿no puedes? –negó con la cabeza mientras se mordía el labio creo que de la impotencia –no te preocupes que me voy yo…

Me giré y puse rumbo a la carreta, al contrario que la última vez Dani me dejo ir y solo esperaba que ahora me dejara ir de verdad.

Le ponía celoso pensar que estaba con otro pero aun así no tenía previsto dejar a Lara. No sé que pretendía pero sé que tenía razón en todo lo que le había dicho. Había venido a buscarme simplemente para asegurarse que seguía loca por él, para que le siguiera esperando eternamente y en el momento en el apareciera alguien que podía gustarme iba a volver para estar conmigo y hacer que volviera a ilusionarme.

Seguí caminando enfurecida dando vueltas a todo lo que estaba pasando hasta que sin darme cuenta llegue a casa.  

Me acosté decidida apartarlo de mí, decidida a odiarle, a ser fuerte y a enamorarme… no sabía de quien pero alguien tenia que aparecer ¿no? Aunque la verdad prefería que apareciera de aquí un tiempo, cuando ya lo hubiera olvidado.

Al día siguiente llegue a plato con ganas de grabar otro piloto y por la tarde salir hacer mi primer reportaje. Nada más llegar cogí el guion y fui a leerlo tranquilamente a mi camerino.

Nada más entrar una vez más empecé a escuchar la conversación que mantenía Dani en su camerino.
Dani: la he perdido.

No sabía a quien se refería ni quien estaba con él en su camerino, pero al contrario que las otras veces decidí no escucharlo, sabía que si lo hacía iba a ver algo en esa conversación que iba a hacer que no pudiera olvidarlo, que iba hacer que lo siguiera esperando.

Me dispuse a seguir leyendo el guion en las gradas del plato pero parecía que el mundo quería que escuchara esa conversación, ya que, a los dos minutos Dani y Anna se sentaron relativamente cerca de mi. 

Supongo que no me vieron porque siguieron hablando como si nada.
Anna: ¿a quien has perdido? ¿A Lara?
Dani: a Cris… -me sorprendí al escuchar de nuevo mi nombre.
Anna: no lo entiendo.
Dani: -haciéndole un resumen de todo lo que había pasado ayer – y me dijo que la dejara ir y se fue…
Anna: por una vez hazla caso – Dani la miró sorprendido – si no piensas dejar a Lara no quieras retenerla a tu lado.

Dani termino abrazando a Anna, supongo que en el fondo él también sabía que tenía dejarme ir, aunque le doliera, aunque nos doliera.

lunes, 25 de junio de 2012

capítulo 24: me mata.


Tras escucharlo me sequé las lágrimas rápidamente y sin pensarlo cogí mi móvil.
Estaba decidida hacer una locura pero es que la rabia me podía, encontré su numero y al instante me contestó.

*: Hola – pensé en colgar pero tenía que seguir adelante.
Yo: Miguel ¿haces algo esta tarde?
Miguel: no ¿por? ¿Quieres ir a dar una vuelta? – sonreí al escuchar que no tenia planes.
Yo: si, por eso te llamo…
Miguel: ¿paso a recogerte a las 7 en tu casa?
Yo: no –ese no era mi plan – ¿porque no pasas a buscarme cuando salga del trabajo?
Miguel: ¿a que hora sales?
Yo: sobre las 6 ¿puedes?
Miguel: claro pero tendrás que darme la dirección de tu nuevo trabajo ¿no?

Se la di y quede con él a las 6. Creo que no hace falta que os explique porque quería que viniera a la salida… pero por si no os ha quedado claro, era para que Dani me viera, si solo había sido un polvo y cada uno iba a seguir su vida quería que al igual que yo él también lo viera.
Mientras grabamos el programa piloto intercambiamos las pocas palabras que el guion nos exigía y ni siquiera nos miramos.

Al terminar me cambie rápidamente y me dirigí hacia la salida. Como suponía el coche de Miguel ya estaba en el parking y en la puerta estaba Dani supongo que esperando a Lara.

Por suerte esta todavía no había llegado así que Dani iba a verme marchar con Miguel que me esperaba apoyado en su coche.

Pase por su lado note como clavaba su mirada en mí, me estremecí y justo cuando pensaba que no iba a decirme nada hablo:

Dani: esta vez el que te recoge si que es Miguel –con las manos en los bolsillos.
Yo: esta vez si –poniéndome las gafas de sol.

Justo en ese momento vimos llegar el coche de Lara.
Yo: veo que esta vez a ti también vienen a recogerte…
Vi como fijaba su mirada en el suelo, lo miré fijamente y tras resoplar incrédula puse rumbo hacia al coche 
de Miguel mientras él se dirigía al de Lara.

Saludé a Miguel con dos besos y por el rabillo del ojo puede ver como al montar al coche, Dani saluda a Lara con un fugaz beso en los labios mientras no dejaba de mirarme.

No voy a contaros como fue la tarde con Miguel, más que nada porque no hay nada que contar. Fuimos a tomar algo a un bar y como buenos amigos que éramos estuvimos toda la tarde bromeando y contándonos todas nuestras movidas.

A la hora de cenar ya estaba en mi casa y tras contarles el primer día a mis padres decidí meterme en la 
cama. No es que tuviera sueño pero dormirme era la única manera que se me ocurría para dejar de pensar en Dani y en Lara.

Cada vez que cerraba los ojos me los imaginaba haciendo el amor, me imaginaba a Dani en su cama como si hace unas horas no hubiera estado conmigo, como si realmente lo ocurrido no hubiera significado nada para él.

Las lágrimas estaban a punto de volver a caer cuando un what me saco de mis pensamientos… y para mi sorpresa era él.
“baja”

Me senté en la cama para volver a leer el what y tras comprobar que no lo había leído mal conteste:
“¿?”

Al segundo respondió.
“estoy en tu portal, baja”

Sin pensármelo los dos veces salí de la cama, por suerte aún no me había puesto el pijama. Pase por el salón y tras despedirme con un “ahora vengo” baje hacia el portal.

Nada más salir del ascensor me lo encontré apoyado en la puerta.
Yo: ¿Qué haces aquí? –abriendo la puerta y dejándolo entrar en el portal
Dani: ¿has estado con él? –parecía muy alterado al igual que esta mañana.
Yo: ¿Cómo?
Dani: que si has estado con el –agarrándome por los hombros.
Yo: ¿y tú con Lara? –plantándole cara.
Dani: yo he preguntando primero –acercándose todavía mas a mi sin soltarme.
Yo: -pensé en mentirle en decirle que si pero al mirarle a los ojos no pude – ni siquiera lo he besado…
Dani: ¿seguro? –incrédulo.
Yo: ya te he dicho que no –ahora fui yo la que pregunte - ¿y tú?
Dani: yo estoy aquí –cogió mi cara entre sus manos pero volví apartarme.
Yo: eso no contesta a mi pregunta…
Dani: estábamos en mi casa viendo una peli mientras yo no paraba de imaginarte con Miguel – agaché la mirada – al terminar la peli Lara empezó a besarme –seguía con la mirada fija en el suelo intentado contener las lagrimas – al principio seguí su juego pero al empezar a desnudarla… -hizo una pausa demasiado larga.
Yo: ¿Qué? –mirándole intrigada.
Dani: simplemente no pude –no se porque pero sonreí al escucharle – no vuelvas hacerme esto…
Yo: - de nuevo no entendía a que se refería - ¿el que?
Dani: no vuelvas hacerme creer que estas con otro y menos después de haber estado conmigo.
Yo: ¿por?
Dani: porque me mata pensarlo…
Yo: tú llamaste a Lara antes que yo –estaba vez fue el que agachó la mirada.
Dani: ¿me escuchaste?
Yo: por suerte o por desgracia en esos camerinos se escucha todo…
Dani: y por eso llamaste a Miguel ¿no?
Yo: ¿también lo escuchaste? –asintió.

Nos quedamos un rato en silencio, sin saber como seguir esa conversación hasta que por fin Dani volvió hablar.
Dani: ¿has cenado?
Yo: la verdad es que si –vi como agachaba la mirada decepcionado – pero no me importaría volver a cenar esta noche.
Dani: -con la mejor de sus sonrisas y abriendo la puerta del portal – vamos.