Acabamos de salir a la calle, Dani sin pensarlo empezó a
caminar rumbo a su coche pero yo caí en que había llegado a su casa en el mio.
Dani: ¿Qué haces? -parándose
en mitad de calle.
Yo: veras – agachando la mirada – mi choche está por ahí –
señalando la dirección con el dedo índice.
Dani: ¿y? –acercándose a mi – vamos al mismo sitio ¿no? –Asentí
– pues podemos ir juntos – susurrando en mi oído y depositando un beso en mi
mejilla– además así me aseguro un plan para esta tarde.
Yo: ¿Qué plan? –pregunté intrigada.
Dani: una muy sencillo – agarrándome de la cintura – pasar
otra tarde contigo. Al salir de plato alguien tiene que llevarte ¿no? Y Pedroche
yo soy todo un caballero –solté una leve carcajada.
Yo: tu plan suena bien pero –recordando que algo iba a
impedirme pasar la tarde con él – esta tarde tengo repor – vi como su sonrisa desaparecía
– y es mejor que llege a plato con mi coche, para poder desplazarme con Moni al
lugar del reportaje…
Dani: - metiéndose las manos en los bolsillos – parece que
hoy va a salirme mal la jugada…
Yo: eso parece –sonriendo tiernamente.
Dani: Algo se me ocurrirá, pero hoy pienso pasar más de 5
minutos a tu lado – volviendo a susurrar en mi oído.
Yo: a ver con que me lías esta vez – volviendo a sonreír.
Dani: te veo en un rato – apartándose levemente de mí –
vamos a ver quien llega antes –dirigiéndose a su coche
Yo: ¿me estás retando? – chillando para que me oyera.
Dani: puede…
Vi como se metía en el coche y se despedía con la mano. Entonces
lo confirmé, me estaba retando. Me dirigí hacia mi coche lo más rápido que pude
y cogí un atajo para poder llegar antes que él.
Nada más llegar al aparcamiento comprobé si estaba el coche
de Dani. Por suerte no estaba, así que podríamos decir que había ganado. Sonreí
satisfecha y me dirigí hacia mi camerino para leer el guion.
A los pocos minutos picaron a mi camerino. Sabía que era él
así que le abrí con una sonrisa triunfante.
Yo: parece que te he ganado –dejándolo entrar en mi
camerino.
Dani: bueno no te lo creas tanto –sentándose en el pequeño sofá
– he tenido que hacer una pequeña parada técnica – fue entonces cuando observé
que llevaba una bolsa entre las manos.
Yo: con parada técnica o sin parada técnica la cuestión es
que te he ganado – sentándome en la silla - ¿Por qué has tenido que parar?
Dani: -abriendo la bolsa que traía – he recordado que al
final ni tu ni yo hemos desayunando – en ese momento recordé que aunque pusimos
hacer el café ninguno se acordó de tomarlo.
Dani sacó de la bolsa un par de cafés con leche y unos
croissants de chocolate. Desayunamos en mi camerino entre risas y miradas cómplices.
Dándome cuenta que a día de hoy todavía era incapaz de expresar todo lo que
sentía cuando le tenía cerca. Cuando dedicaba parte de su tiempo a pasarlo
conmigo.
Al poco rato escuchamos como Meri empezaba a llamarme para
que me dirigiera a maquillaje.
Dani: -mirando el reloj – 30 minutos… no esta mal –
sonriendo.
Yo: ¿Cómo? –sin entender nada.
Dani: te dije que hoy pensaba pasar más de 5 minutos a tu
lado – levantándose y acercándose a mi – y ya van 30 – arrodillándose para
quedar a mi altura ya que seguía sentada en la silla – me ha gustado desayunar
contigo…
Sus labios se apoderaron de los míos y al principio no supe
como reaccionar, ese beso me había pillado por sorpresa, pero me encantaba. En realidad
todo lo que estaba pasando esa mañana me estaba pillando por sorpresa…
Yo: -separándome levemente – Dani tengo que ir a maquillaje.
Dani: poniéndose de pie y extendiendo su mano para ayudarme
a levantar – es verdad – dándome un pequeño beso en la nariz – nunca entenderé porque
tienen que maquillarte, así ya estás preciosa.
Salió de mi camerino dejándome con la palabra en la boca y
yo me dirigí a maquillaje.
Cuando estaban a punto de terminar vi como Dani aparecía por
la puerta y se sentaba justo a mi lado para que le maquillaran.
Dani: ya estoy aquí –acomodándose
en la silla –ponme guapo, que si no mis fans se quejan.
Yo: no pude evitar contestarle en lugar de la maquilladora –
pobre chica, le estas pidiendo que algo casi imposible… no creo que lo consiga –
me apetecía picarle – Dani todas sabemos que en realidad no gustas a nadie.
Dani: - girando la cara para mirarme - ¿a nadie? ¿Ni
siquiera a ti?
Todos los presentes se quedaron esperando mi respuesta, pero
en ese momento no sabía que decir. Dani había vuelto a dejarme sin palabras.