domingo, 26 de agosto de 2012

capítulo 36: 30 minutos



Acabamos de salir a la calle, Dani sin pensarlo empezó a caminar rumbo a su coche pero yo caí en que había llegado a su casa en el mio.

Dani: ¿Qué haces?  -parándose en mitad de calle.
Yo: veras – agachando la mirada – mi choche está por ahí – señalando la dirección con el dedo índice.
Dani: ¿y? –acercándose a mi – vamos al mismo sitio ¿no? –Asentí – pues podemos ir juntos – susurrando en mi oído y depositando un beso en mi mejilla– además así me aseguro un plan para esta tarde.
Yo: ¿Qué plan? –pregunté intrigada.
Dani: una muy sencillo – agarrándome de la cintura – pasar otra tarde contigo. Al salir de plato alguien tiene que llevarte ¿no? Y Pedroche yo soy todo un caballero –solté una leve carcajada.
Yo: tu plan suena bien pero –recordando que algo iba a impedirme pasar la tarde con él – esta tarde tengo repor – vi como su sonrisa desaparecía – y es mejor que llege a plato con mi coche, para poder desplazarme con Moni al lugar del reportaje…
Dani: - metiéndose las manos en los bolsillos – parece que hoy va a salirme mal la jugada…
Yo: eso parece –sonriendo tiernamente.
Dani: Algo se me ocurrirá, pero hoy pienso pasar más de 5 minutos a tu lado – volviendo a susurrar en mi oído.
Yo: a ver con que me lías esta vez – volviendo a sonreír.
Dani: te veo en un rato – apartándose levemente de mí – vamos a ver quien llega antes –dirigiéndose a su coche
Yo: ¿me estás retando? – chillando para que me oyera.
Dani: puede…

Vi como se metía en el coche y se despedía con la mano. Entonces lo confirmé, me estaba retando. Me dirigí hacia mi coche lo más rápido que pude y cogí un atajo para poder llegar antes que él.

Nada más llegar al aparcamiento comprobé si estaba el coche de Dani. Por suerte no estaba, así que podríamos decir que había ganado. Sonreí satisfecha y me dirigí hacia mi camerino para leer el guion.

A los pocos minutos picaron a mi camerino. Sabía que era él así que le abrí con una sonrisa triunfante.

Yo: parece que te he ganado –dejándolo entrar en mi camerino.
Dani: bueno no te lo creas tanto –sentándose en el pequeño sofá – he tenido que hacer una pequeña parada técnica – fue entonces cuando observé que llevaba una bolsa entre las manos.
Yo: con parada técnica o sin parada técnica la cuestión es que te he ganado – sentándome en la silla - ¿Por qué has tenido que parar?
Dani: -abriendo la bolsa que traía – he recordado que al final ni tu ni yo hemos desayunando – en ese momento recordé que aunque pusimos hacer el café ninguno se acordó de tomarlo.

Dani sacó de la bolsa un par de cafés con leche y unos croissants de chocolate. Desayunamos en mi camerino entre risas y miradas cómplices. Dándome cuenta que a día de hoy todavía era incapaz de expresar todo lo que sentía cuando le tenía cerca. Cuando dedicaba parte de su tiempo a pasarlo conmigo.

Al poco rato escuchamos como Meri empezaba a llamarme para que me dirigiera a maquillaje.
Dani: -mirando el reloj – 30 minutos… no esta mal – sonriendo.
Yo: ¿Cómo? –sin entender nada.
Dani: te dije que hoy pensaba pasar más de 5 minutos a tu lado – levantándose y acercándose a mi – y ya van 30 – arrodillándose para quedar a mi altura ya que seguía sentada en la silla – me ha gustado desayunar contigo…

Sus labios se apoderaron de los míos y al principio no supe como reaccionar, ese beso me había pillado por sorpresa, pero me encantaba. En realidad todo lo que estaba pasando esa mañana me estaba pillando por sorpresa…

Yo: -separándome levemente – Dani tengo que ir a maquillaje.
Dani: poniéndose de pie y extendiendo su mano para ayudarme a levantar – es verdad – dándome un pequeño beso en la nariz – nunca entenderé porque tienen que maquillarte, así ya estás preciosa.
Salió de mi camerino dejándome con la palabra en la boca y yo me dirigí a maquillaje.

Cuando estaban a punto de terminar vi como Dani aparecía por la puerta y se sentaba justo a mi lado para que le maquillaran.

 Dani: ya estoy aquí –acomodándose en la silla –ponme guapo, que si no mis fans se quejan.
Yo: no pude evitar contestarle en lugar de la maquilladora – pobre chica, le estas pidiendo que algo casi imposible… no creo que lo consiga – me apetecía picarle – Dani todas sabemos que en realidad no gustas a nadie.
Dani: - girando la cara para mirarme - ¿a nadie? ¿Ni siquiera a ti?

Todos los presentes se quedaron esperando mi respuesta, pero en ese momento no sabía que decir. Dani había vuelto a dejarme sin palabras.

viernes, 17 de agosto de 2012

capítulo 35: tú


Son las 10 de la mañana, Dani sigue dormido así que decido ir a darme una ducha para que cuando se levante, el baño este desocupado y puedo arreglarse tranquilamente antes de ir a trabajar.

Entro en la ducha el agua casi hirviendo cae sobre mi. Cierro los ojos mientras me enjabono el pelo y empiezo a tararear una canción. Una canción cualquiera, la primera que se me pasa por la cabeza. Creo un mini concierto privado en la ducha, ajena a que alguien puede estar escuchándome.

Ajena a todo, evadida del mundo, hasta que notó unos manos acariciando mis brazos y me giro asustada.
Yo: Dani – tapando mi cuerpo con mis manos.
Dani: ¿Qué haces? – Acercándose a mí y apartando mis manos de mi cuerpo – te recuerdo que llevo toda la noche viéndote así – susurrando en mi oído - ¿ya no cantas?
Yo: -apartándole levemente – no, solo canto si estoy sola – haciendo énfasis en esa última palabra -  sal.
Dani: ¿me estás echando de mi propio baño? – mirando mi cuerpo pícaramente mientras yo volvía a taparme.
Yo: si… - haciendo fuerza contra su pecho para que no se acercara a mí.
Dani: demasiado tarde – apartando mis manos – ya estoy dentro.

Vuelve acortar la distancia que nos separa y besa esta vez mis labios, mientras me empotra contra la pared.
Yo: Dani… - quejándome ya sin fuerzas.
Dani: deja de quejarte y dame los buenos días – separándose un instante de mi boca para acto seguido volver a besarme.

Una vez más le hago caso, como él dice nos damos los “buenos días”, y para que negarlo me encanta. Esos miedos iniciales, esos miedos de esta mañana, ese miedo a que lo de anoche solo hubiera sido un polvo más, desapareció en cuanto noté que entraba en la ducha.

Salimos del baño y mientras se hacia el café fuimos a cambiarnos.
Dani: ¿vas a ponerte lo mismo de ayer? – observado como cogía mi ropa del suelo.
Yo: ¿Qué quieres que me ponga? –sin hacerle mucho caso.
Dani: ayer te dije que aquí seguías teniendo ropa – señalando una cajonera de su armario.

Sonreí y empecé a buscar mi ropa. En esa cajonera quedaban un par de camisetas y pantalones junto con algún conjunto de ropa interior.
Me decidí por uno y observe a Dani detenidamente.
Dani: ¿Qué? –a punto de quitarse la toalla que llevaba atada a la cintura y empezar a cambiarse.
Yo: déjame sola ¿no?
Dani: -soltando una carcajada - ¿no te puedes cambiar delante mio? – Dejo caer su toalla al suelo quedándose desnudo – mira es muy fácil– cogiendo unos calzoncillos y poniéndooslos rápidamente, mientras lo observaba embobada - ¿ves? – cogiendo esta vez los pantalones – ya casi estoy…

Se sentó en la cama para ponerse los zapatos y yo me giré dándole la espalda y dejando caer mi toalla, para vestirme igual que él. Todavía no me había empezado a vestir y ya podía notar su mirada clavada en mi cuerpo.

Yo: -girándome para confirmar que me estaba mirando – Dani…
Dani: ¿Qué? –sin apartar la vista.
Yo: que no mires –rechistando.
Dani: ¿ah que tú no has mirado mientras yo me vestía no? ¿ah, no?
Yo: -disimulando – pues no.
Dani: mientes fatal…
Yo: para lo que hay que ver.
Dani: -mirándome perplejo y con la boca abierta - ¿perdona? ¿Qué estás insinuando?
Yo: nada – terminando de vestirme  y acercándome a él – sabes que me encanta – dándole un pequeño beso mientras desaparecía por la puerta.
Dani: ¿Qué te encanta? – abrazándome por la espalda mientras depositaba un beso en mi mejilla.
Yo: tú.

jueves, 9 de agosto de 2012

capítulo 34: esas palabras


Despierto pero no abro los ojos. Noto unos brazos rodeando mi cintura, pero no me asusto, sé que es él. 

Me pego a su pecho mientras recuerdo como hemos llegado aquí…


Dani: ¿Dónde vas? – acaba de levantarme de la cama en busca de mi ropa.

Cris: a mi casa – agachándome para coger el vestido.

Dani: no  - sentándose en la cama y cogiéndome de la cintura – quédate a dormir, por favor, no te vayas tan pronto

Yo: - rodeando su cuello - ¿pronto? – Sonriendo – son las 4 de la mañana…

Dani: por eso es muy pronto – pegándome más a él y volviéndome a tirar en la cama, mientras volvía  a llenarme a besos - ¿y bien? –Cogiendo mi cara para saber mi respuesta - ¿te quedas?

Yo: ¿alguna vez he sido capaz de decirte que no? – Poco a poco volvía acercarse a mi boca – pero tienes que dejarme un pijama…

Dani: ¿pijama? –Sonriendo pícaramente – tú duermes así – mirándome mi cuerpo.

Yo: no – apartándome un poco – nos conocemos y si me quedo así se te escaparan las manos…

Dani: ¿y? – subiendo poco a poco sus manos por mi barriga - ¿no puedo tocar?

Yo: mira que eres tonto – apartando sus manos de mi barriga.




Sonrió al recordar esos momentos, me separo para comprobar que seguimos desnudos, que como siempre él acabó ganando. Vuelvo a pegarme a él, abrazándole fuertemente. Él sigue dormido, quizás por eso no se queja, quizás por eso estoy siendo tan cariñosa, porque cuando despierte, todo puede cambiar…

Como de costumbre, como siempre no habíamos hablado del tema. No sabía si esta noche había sido el inicio de algo o simplemente una noche más. Otra de nuestras idas y venidas, otro de nuestros encuentros que al final acaban en nada.

Me separé de él levemente y me apoye en el cabecero de la cama. Mis manos empezaron acariciar su pelo mientras deseaban que no despertara, que ese momento no terminara nunca. No quería que esa fuera la última vez que lo veía así, entre mis brazos, como un niño pequeño.

Es entonces, cuando le tienes a tu lado, cuando no puedes dejar de mirarlo, cuando sientes que el corazón se te va a salir por la boca, cuando eres feliz.

Ese es el momento, no puedes callar tus sentimientos y acabas pronunciando esas palabras. Esas palabras 
que hace tiempo que sientes pero que todavía no te has atrevido a decirle y que repente salen sin más, sin poder retenerlas, sin poderlas callar…

Yo: te quiero…

Sonrió y me llevo la mano a la cabeza sorprendida por lo que acabo de decirle. Escondo mi cara entre mis manos, avergonzada, incrédula… entonces caigo, él está a mi lado y quizás me ha escuchado.

Aparto mis manos y lo miró atemorizada, pero por suerte sigue dormido. Quizás no lo ha escuchado pero él sabe que le quiero…