viernes, 27 de julio de 2012

capítulo 33: la cena



Llegué a su casa. Por suerte, la puerta de su portal estaba abierta. Cogí el ascensor y subí hasta su piso. Estaba nerviosa, histérica con muchas, muchas ganas de verle.

Piqué al timbre más de 5 veces, me podía el ansia de verle, de hacer lo que deseaba, sin preguntar nada más.

A los pocos segundos escuche sus gritos.
Dani: ya voy –sonreí al escucharle.

Abriéndola la puerta.
Yo: Hola –sin dejar de sonreír.

Antes de que contestará me tiré a sus brazos y me apoderé de sus labios. Al principio Dani se sorprendió pero en seguida rodeo mi cintura y me siguió el beso.

Cerró la puerta de su casa sin dejar de besarme y nos adentramos poco a poco a su salón. Me despegué unos centímetros de su boca y sonreí al ver que tenía la mesa preparada, con alguna que otra vela.

Dani: ¿quieres cenar? –subiendo sus manos a mi cara y apretándola dulcemente.
Yo: quiero cenar esto – sonreí pícaramente y le mordí el labio.

Tras escucharme Dani me cogió en brazos, cual princesa y me llevo hasta la cama. Una vez allí se colocó encima mio y sus besos bajaron lentamente a mi cuello.

Le empuje lentamente para colocarme encima de él, con mis piernas al lado de su cintura. Moría de ganas de estar con él, pero me apetecía hacer ese instante eterno, me apetecía jugar…

Lentamente sin cambiar de posición empecé a desabrochar uno por uno los botones de su camisa, mientras iba recorriendo con mis besos cada trocito de piel que iba quedando al descubierto.

Lentamente llegue hasta el limite de su pantalón, le sonreí pícaramente y desabroche su cinturón, las malos de Dani hacia un buen rato se habían perdido en el interior de mi vestido. Cogí sus manos apartándolas de mi trasero y las coloqué una a cada lado de la cama mientras colocaba mis piernas un poco más debajo de su cintura, sin cambiar de posición.

Baje la cremallera de su pantalón, él sabía perfectamente lo que estaba a punto de hacer.

Baje sus pantalones hasta dejarlos caer en la cama y empecé a bajar lentamente sus calzoncillos, Dani no dejaba de mirarme mientras acariciaba cualquier parte de mi cuerpo a la que sus manos podían llegar.

Cuando me deshice de sus calzoncillos, subí de nuevo hasta su cintura y me entretuve un rato besando, acariciando y jugando con su parte más intima.

Notaba como de vez en cuando Dani soltaba algún leve gemido mientras sus manos acariciaban mi pelo.

Pasados unos minutos Dani se incorporo, cogió mi cara entre sus manos, apartándome del lugar en el que  estaba y me beso mientras se coloca encima mio.

Sus besos bajaron a mi cuello y cuando se acercó a mi oído susurro…
Dani: ahora me toca a mí.

Sonreí al escucharle y me puse de espaldas para que pudiera desabrochar mi vestido. Al igual que yo, bajo la cremallera, lentamente, haciéndome desesperar y besando cada centímetro de mi cuerpo.

Una vez desabrocho la cremallera se entretuvo desabrochando el cierre del sujetador mientras no dejaba de besar mi cuello provocando que mis ganas aumentaran sin control.

Volvió a darme la vuelta y volvió a besarme mientras sus manos deslizaban el vestido por todo mi cuerpo hasta conseguir deshacerse de este.

Sus besos bajaron lentamente esta vez había mi pecho donde se entretuvo un buen rato, mientras mis manos se perdían en su pelo.

Poco a poco sus besos fueron bajando hasta topar con mi ropa interior. Dani sonrió y al igual que yo hiciera con sus calzoncillos se deshizo de la última prenda con sumo cuidado.

Cogió mis piernas y las doblo, hasta conseguir que la planta de mis pies estuviera tocando la cama. Estaba a punto de perderse entre mis piernas cuando lo detuve.
Yo: no…
Dani: ¿Cómo que no? –alzando un poco la cabeza para verme – tú también lo has hecho.

Sonrió y sin darme tiempo a contestar volvió a esconder la cabeza entre mis piernas. Mil sensaciones recorrieron mi cuerpo mientras él besaba la parta más intima de este.

Las ganas de que no terminara nunca, se mezclaron con las ganas de más. Con las ganas de que parara y por fin se adentrara dentro de mí.

Pasados unos minutos arqueé la espalda mientras soltaba un leve gemido. Dani alzó la cabeza y poco a poco empezó a deslizar sus besos por su cuerpo hasta llegar a mi boca de nuevo.

Mientras lo besaba con pasión, casi sin darme cuento se adentro dentro de mí. Cuando lo sentí no puede evitar soltar un agudo gemido dentro del beso provocando la risa tonta de Dani.

Yo: No te rías –dándole un pequeño golpe en la espalda mientras él no paraba de moverse.
Dani: pues no chilles de esa manera – volvió a sonreír.
Yo: es que si no me avisas… - estaba vez fui yo la que sonreí mientras escondía la cabeza en su cuello.
Dani: no lo hago porque me encanta que hagas eso – se separó un poco para volver apoderarse de mi boca.

Tras un sinfín de respiraciones entrecortadas, tras un sinfín de pequeños gemidos por parte de los dos. Terminó separándose de mi y colocándose a mi lado en la cama.

Ambos nos quemados mirando el techo, mientras intentábamos que nuestras respiraciones volvieran a ser normales.

Tras unos minutos en silencio el decidió hablar.
Se colocó de lado en la cama mientras su mano recorría todo mi cuerpo de arriba abajo.

Dani: ¿y la cena?
Yo: - a pocos centímetros de su boca – que siga esperando.

lunes, 23 de julio de 2012

capítulo 32: te quiere.



Estaba nerviosa, nerviosa y descolocada, no sabía porque había aceptado ir a cenar con Dani, no sabía porque seguía sin poder negarle nada.

Estaba a punto de terminar el reportaje. Era casi media noche y la mayoría de famosos ya habían pasado por el potocall y ya se habían sometido a otra de mis características entrevistas, a veces sin ningún sentido.

Estaba ayudando a Moni a recogerlo todo cuando una mano se poso en mi espalda.

*: Cris –estaba de espaldas. Esa voz que acababa de hablar era de chica pero era incapaz de reconocerla.
Yo: ¿si? –girándome para ver quien me estaba hablando, para mi sorpresa era Lara.
Lara: ¿Cómo estás? –sonreí nerviosa incapaz de entender porque se había acercado a mi.
Yo: bien, supongo –agachando la mirada tímidamente - ¿tú?
Lara: bien –sonriendo dulcemente – te sorprenderá que me haya acercado a ti ¿no?
Yo: un poco la verdad –sonriendo tímidamente.
Lara: verás… seguramente vamos a coincidir en muchos photocall y no quiero malos rollos contigo –volviendo a sonreírme  - mi historia con Dani es agua pasada y si estáis juntos… -la interrumpí.
Yo: Dani y yo no estamos juntos.
Lara: ¿no? –Parecía sorprendida – pero si él me dijo… -callando antes de terminar la frase.
Yo: ¿Qué te dijo? –ahora la sorprendida era yo.
Lara: cuando lo dejamos, cuando le conté que seguía enamorada de Sergio… Dani no se enfado conmigo, él me dijo que también seguía enamorado de alguien de su pasado y al veros el otro día en ese restaurante supuse que ese alguien eras tú – sonriendo tímidamente.
Yo: ¿y porque tendría que ser yo?
Lara: porque te come con la mirada – soltando una leve carcajada.

En ese momento había olvidado por completo que estaba ayudando a Moni a recogerlo todo pero está se acercó a mi para recordármelo.
Moni: Bueno Cris –acercándose a nosotras – ya lo he recogido todo, gracias por la ayuda –en tono irónico - ¿nos vamos?
Cris: -riéndome – lo siento – con cara de niña buena – si, ahora voy.

Moni se perdió entre la gente dejándome sola de nuevo con Lara.

Cris: bueno me tengo que ir – acercándome para darle dos besos – y no te preocupes que no va haber malos royos entre nosotras.

Cuando estaba a punto de perderme entre la gente rumbo al coche Lara dijo una última cosa que acabo de despejar mis dudas.

Lara: Cris –llamándome y provocando que me girará – hazme caso, él te quiere.

Sonreí al escuchar esas palabras y ahora si fui hacia mi coche. Dejé a Moni en su casa y justo antes de poner rumbo a la casa de Dani me aseguré de que estaba despierto.

“ya he terminado… ¿estás despierto?”

Eran casi las 12 de la noche y me contestó al instante.

“te dije que te esperaba…”

Sonreí al leerle.

“en 15 minutos estoy ahí”

Guarde el móvil y fui rumbo a su casa. Por primera vez tenía muy claro que iba a pasar esa noche, por lo menos por mi parte…

martes, 17 de julio de 2012

capítulo 31: por todo


Decidí que no quería saberlo, que no quería volver a quedarme con la cara de idiota al ver un nuevo desplante, que no quería preguntar.

Miré el reloj ya eran las 2.30, miré mi móvil lleno de llamadas  y whats de gente del equipo preguntando donde me había metido.

Dani: Cris… -seguía delante mio mirándome fijamente.
Yo: -interrumpiéndole – ahora no – poniendo mis dedos encima su boca para que callara – ahora vístete nos están esperando.

Me incliné para coger mi ropa empapada y me quedé observándola intentando averiguar que hacer con ella, estaba demasiado mojada como para ponérmela pero no podía quedarme desnuda.

Dani: creo que en mi armario sigue habiendo una muda tuya de cuando te quedabas…
Yo: -sin pensar lo que iba a decir - ¿Qué pasa que guardas mudas de todas?
Dani: no –agachando la mirada.
Yo: ya… ¿de Lara tampoco? – otra vez sin pensar lo que decía.
Dani: ¿algún día cruzaremos más de dos palabras sin que menciones a Lara? – acercándose de nuevo a mi.
Yo: lo siento – apartando la mirada y dirigiéndome hacía su habitación para cambiarme.

Detrás mio apareció Dani que se tumbo en la cama. Parecía que seguía un poco mareado.
Yo: ¿estás bien? –terminando de colocarme los pantalones.
Dani: si –incorporándose levemente.
Yo: pues toma – tirándole un pantalón, una camiseta, unos bóxer y unos calcetines a la cama – date prisa por favor.

Estaba a punto de salir por la puerta de la habitación, para dejar que se  cambiara solo, pero cogió mi mano para detenerme.

Dani: ¿Por qué haces esto?
Yo: ¿el que? –intentando soltarme.
Dani: esto – señalándose - ¿Por qué me cuidas tanto?
Yo: porque lo necesitas – dedicándole una dulce sonrisa mientras esta vez si me soltaba de su mano – no tardes mucho.
Dani: oye – volví a detenerme para escucharle – gracias por todo pequeña.
¿Pequeña? Otra vez pequeña y otra vez mi gesto de siempre al quedarme sin palabras.

Salí de su habitación y cogí mi móvil para llamar a flo.
Flo: ¿Dónde coño estás?
Yo: recogiendo a tu copresentador.
Flo: ¿has conseguido dar con Dani?
Yo: si, ahora vamos hacia los estudios.
Flo: gracias, daros prisa y dile a Dani cuando venga que esta tarde no se escapa.

Justo cuando iba a colgar Dani apareció por el pasillo.
Yo: tranquilo ahora se lo digo…. Un beso.
Dani: ¿Quién era? –intrigado.
Yo: tu jefe…
Dani: esta muy enfadado ¿no?
Yo: me ha dicho que esta tarde no te escapas – dirigiéndome a la puerta – vamos.

Cogimos mi coche y a los 15 minutos estábamos en el plató.

Dani: eres un peligro…
Yo: calla –aparcando el coche en los estudios – teníamos prisa y lo sabes.
Dani: ya – frotándose las manos – bueno ahora me toca aguantar la bronca de los jefes – mostrando una sonrisa nerviosa.
Yo: que te sea leve…

Bajamos del coche y en la puerta nos estaban esperando gran parte del equipo. Nada más entrar una de las maquilladoras vino conmigo corriendo para intentar arreglar mi pelo empapado y maquillarme.

Desconozco como le fue a Dani con Flo y con Miki pero justo antes de empezar el programa me crucé con él por el pasillo y me dedico una sonrisa en señal de “todo esta bien”

Cuando termine de presentar mi reportaje y mientras estaban haciendo la sección de Berni, Dani me envió un whatshap.

“de alguna manera tengo que recompensarte todo lo que has hecho hoy por mi… ¿te vienes a cenar a casa?  
Tranquila no cocinaré yo ;)))”

Me apetecía aceptar su invitación pero había un pequeño problema:

“tengo repor…”

En seguida contestó.

“Eso no importa… simplemente cenaremos un poco más tarde! Te espero.”

domingo, 15 de julio de 2012

capítulo 30: eres imbécil



Una vez más Dani y yo parecíamos dos desconocidos, una vez más no nos hablábamos, no nos mirábamos, no aguantábamos más de 5 minutos en el mismo lugar…

Digamos que Dani me había echo caso, le pedí que no estuviera y no estaba. Tras su último what que fui incapaz de contestar parecía que volvía a las andadas.

Llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el anterior y todos los días se repetía la misma escena: Flo le regañaba y él contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras yo intentaba no observarle, intentaba no preocuparme pero a veces era inevitable.

Era viernes, se retrasaba más de lo normal, era la 1 y todavía no había aparecido. Todos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.

Yo estaba sentada en el sofá del plato intentando concentrarme en el guion hasta que Anna se me acercó.
Anna: Cris por favor – sentándose a mi lado – llámalo tú.
Cris: ¿yo? –mirándola extrañada – pero si no nos hablamos.
Anna: inténtalo – suplicándome.

Al final opte por hacerle caso, me levante del sofá para alejarme un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.

Dani: Pedrochada – temblé al escuchar su voz.
Yo: Dani… ¿Dónde coño estas?
Dani: en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
Yo: Dani joder todos te están esperando…

Antes de que pudiera contestarme la llamada se cortó, intente volver a llamarle pero me salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirme de nadie cogí el coche y decidí ir a su casa a buscarlo.

Eran la 1.30 y antes de las 4 tenía que conseguir regresar con él para hacer el programa. Conduje lo más rápido que pude y a los 10 min estaba picando en su portal.

Espere unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de mi y opté por llamar a una vecina para conseguir que por lo menos me abriera la puerta del portal.

Al llegar a su puerta recordé que Dani siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que conseguí entrar en su casa sin que se diera cuenta.

Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la puerta de su casa que acababa de abrir.

Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y dar la luz de la entrada. Cerré la puerta y empecé a buscar a Dani por todos los rincones.

Lo encontré estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.

Me acerqué a él con sumo cuidado y empecé a darle pequeños golpes en la cara para que despertará.
Yo: Dani ¿me oyes?
Dani: ¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
Yo: eso no importa –poniéndome de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de mis hombros para ayudarle a levantarle.
Dani: ¿Dónde? –poniéndose de pie con mi ayuda.
Yo: primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después a trabajar.
Dani: me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
Yo: ya me lo imagino – sentándome enfrente de él y quitándole los zapatos.
Dani: eh – cogiendo mis manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
Yo: calla – intentando no perderme en sus ojos – vamos que todos te están esperando –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
Dani: ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
Yo: ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
Dani: eh Pedroche que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
Yo: Dani no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.

Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
Dani: joder Cris esta congelada.
Yo: ¿y que esperabas un jacuzzi?  Toma, aguanta – entregándole la manguera de la ducha mientras me inclinaba para coger el jabón y la esponja.

Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon mi cintura y terminaron adentrándome en la ducha junto a él empapándome por completo.

Yo: Dani – intentando deshacerme de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
Dani: ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándome fuerte entre sus brazos mientras rociaba mi cuerpo con la manguera.
Yo: joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
Dani: ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
Yo: eres imbécil.
Dani: pero sabes que sigues loca por mi – acercándose peligrosamente a mi labios y impetrándome contra la pared del lavabo.
Yo: Dani nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que me tenía rodeada.
Dani: sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en mi cuello y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
Yo: Dani – intentando apartarlo nuevamente de mi aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Dani – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
Dani: -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.

En ese momento mientras no dejaba de besar mi cuello volví a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
Yo: yo también.

Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de mi cuello a besar mi boca desesperadamente. Deshaciéndose, con mi ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.

Olvidando por completo el motivo que me había llevado a ir a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que empezara el programa… pero sobretodo olvidando el daño que me hizo, olvidando el daño que estaba segura volvería hacerme.

Dejándome llevar un vez más, sin control, sin escapatoria. Entregándome al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerme sentir, disfrutando de su cuerpo que una vez más estaba a punto de fundirse con él mio.

Una vez logro deshacerse de mi ropa entrelacé mis piernas en su cintura, mientras mis manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto mis caderas fuertemente atrayéndolas hacia él para introducirse dentro de mí mientras sus labios no dejaban de besar cada parte de mi cuerpo.

Hacía tiempo que había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando mi cintura sabía que por más que intentara resistirme al notar sus labios en cualquier parte de mi cuerpo iba a volver a caer.

Y así fue tras besar mi cuello volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderme en sus labios, volvía a dejar que me hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.

Termino de hacerme suya tras un leve gemido por su parte. Me abracé a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.

Mi mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido la última vez que estuvimos juntos volvió apoderarse de mí.

¿Va a volver a huir? O ¿va a besarme y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien? 

miércoles, 11 de julio de 2012

capítulo 29: rumbo vallecas


Terminamos de cenar y nos dirigimos a su coche. A lo largo de la noche no habíamos vuelto hablar sobre nosotros…

Dani: rumbo a Vallecas – encendiendo el coche.
Yo: creo que te equivocas – me miró extrañado – mi coche está en los estudios…
Dani: ¿y? –sonriendo.
Yo: como quieres que vaya mañana a trabajar listillo – poniéndome seria.
Dani: puedes llamar a tu chofer – dijo muy seguro mientras empezaba a conducir.
Yo: no tengo esos lujos – cruzándome de brazos.
Dani: porque no quieres –me miró y al ver mi cara de pocos amigos siguió hablando – vamos pequeña no lo estropees.
Yo: -pasando por el alto que acababa de llamarme pequeña - ¿Qué no estropee el que?
Dani: tú coche está en los estudios y va a seguir ahí por lo menos hasta mañana…
Yo: pero Dani –perdiendo los nervios.
Dani: así puedo pasar a recogerte…
Yo: llévame a los estudios – seguía en mis trece.
Dani: dios – alterándose él también – contigo no hay manera ¿eh? – Aprovecho un semáforo en rojo para mirarme y seguir hablando – te llevo a casa, mañana por la mañana paso a buscarte, te llevo a los estudios y después del programa ya tendrás tú querido coche –ahora era él el que parecía alterado.

Yo: es que no quiero que vengas mañana – el semáforo se puso en verde y siguió conduciendo.
Dani: esta bien – dando un giro repentino al volante y cambiando de dirección.
Yo: ¿Qué haces? –Asustada por su última maniobra - ¿estás loco?
Dani: cállate que te estoy llevando a los malditos estudios – alzando la voz.
Yo: ¡no me grites! – alzando la voz aún más que él.
Dani: -parando el coche en seco – es que no me lo estas poniendo fácil –apoyando las manos en el volante y mirándome fijamente– estoy intentando hacer las cosas bien pero parece que no te das cuenta.
Yo: ¿y que esperabas? – todavía más alterada – que después de todo lo que ha pasado ibas a pedirme perdón, a invitarme a cenar, portarte como un caballero… ¿e iba a volver a caer? – Vi como agachaba la mirada - ¿eso pensabas?
Dani: no – volviendo alzar la voz – sabía que no iba a ser fácil pero esperara que tú también pusieras un poco de tu parte…
Yo: ¿yo? –No daba crédito a todo lo que estaba diciendo – desde que te conocí soy la única que a puesto de su parte para que las cosas funcionaran…

El silencio se apodero de nosotros, estábamos en medio de una calle poco transitada, con el coche parado y gritándonos una vez más como si no pudiéramos hacer otra cosa que seguir eternamente reclamándonos.

Dani: -cogiendo aire - ¿quieres que siga ahí?
Yo: -desconcertada -¿Qué?
Dani: que si quieres que siga intentando que me perdones algún día –nuestras miradas se encontraron y yo no supe que contestar – tomaré tu silencio como un no –volviendo arrancar el coche.

A los pocos minutos estábamos en el parking de los estudios. Iba a bajarme sin decirle nada más pero no pude evitar expresar una vez más lo que sentía.

Yo: hace unos días hubiera perdonado cualquier cosa con tal de volver a estar a tu lado – cogí aire para intentar reprimir las lagrimas – pero ahora no se trata de perdones, ahora ya no tengo nada que perdonarte… esta vez se trata de decisiones… tú pudiste elegir y no me elegiste a mi y me dan igual los motivos que te llevaron a tomar la decisión que tomaste porque – abriendo la puerta del coche – aunque lo niegues lo dos sabemos que ahora estás aquí simplemente porque ella no te escogió a ti –apoyando un pie en el asfalto dispuesta a salir del coche – y es eso lo que hace que no quiera que sigas ahí.
Dani: -deteniéndome – ¿y eso podrá cambiar algún día?
Yo: no lo se…

Esta vez si salí de su coche y me dirigí hacia el mio. Nada más entrar en este no pude evitar ponerme a llorar, como siempre que Dani y yo acabábamos hablando de nosotros.

Arranqué el coche una vez secadas todas las lágrimas y puse rumbo a mi casa. Antes de salir del parquing pude ver como el coche de Dani seguía aparcado.

Dude unos minutos si bajarme y preguntar porque seguía ahí pero enseguida supe que era mejor no hacerlo.

Cuando llegue a casa me metí directamente en la cama y antes de dejar el móvil en la mesita vi que me había mandado un what…

“no sabes como duele saber que te he perdido…”

viernes, 6 de julio de 2012

capítulo 28: nunca


Llegamos a un restaurante en el centro de Madrid. Era un italiano, el mismo donde celebramos el éxito del primer programa.

Dani y yo habíamos estado todo le trayecto bromeando como niños, como si el dolor entre nosotros, aunque no fuera cierto, no existiera.

Pero inevitablemente esa cena me parecía muy sospechosa. No terminaba de creerme que de repente todos, menos él, hubieran decidido no asistir.

Dani: -ojeando la carta - ¿Qué quieres pedir?
Yo: -alzando la vista momentáneamente de mi carta – sinceridad.
Dani: ¿Cómo? –extrañado.
Yo: ¿Por qué no ha venido nadie más? –noté como se ponía nervioso.
Dani: ya te he dicho que al final no han podido –no pude evitar reírme.
Yo: mientes fatal…
Dani: ¿no me crees? –Negué con la cabeza – entonces ¿Por qué crees que no han venido?
Yo: creo que has sido tú el que ha terminado cancelando la cena.
Dani: ¿si? –haciéndose el sorprendido – entonces porque no te avise a ti ¿eh?
Yo: porque querías esto – señalándonos.
Dani: lo deseaba…

Al escucharle sonreí y agache la mirada mientras negaba con la cabeza.

Dani: has vuelto hacerlo – entrelazando sus manos y apoyando la barbilla en estas – cuando no sabes que decir siempre lo haces – repetí el mismo gesto una vez más sin darme cuenta - ¿ves?
Yo: calla… -escondiendo mi cara en la carta para que no pudiera verme.

Enseguida llego el camarero para tomarnos nota. Al final me decidí por una ensalada de pasta, mientras Dani optó por unos espaguetis a la carbonara.

Justo cuando el camarero se fue, pude observar como Lara y Sergio entraban al mismo restaurante que nosotros. Dani estaba de espaldas a ellos y por suerte no los vio pero mi cara reflejaba que algo acababa de pasar.

Dani: eo –haciéndome señas con las manos - ¿Qué has visto?
Yo: a Lara y Sergio –dije sin pensar.
Dani: - empezó a reír y yo me límite a señalar con el dedo índice el lugar donde acaban de sentarse – no jodas –dijo al verles.
Yo: si quieres nos vamos…
Dani: ¿Por qué íbamos a irnos? –extrañado.
Yo: no se –agachando la cabeza – quizás todo esto te resulte muy incomodo, estás cenando a tan solo unos metros de tu ex… que para colmo esta cenando con el chico por el que te dejo –me interrumpió.
Dani: la situación es graciosa –sonriendo – pero no duele… Además yo estoy cenando con la chica que no debería haber dejado nunca…
Yo: pero lo hiciste – apartado la mirada.
Dani: a veces hay que cometer un error imperdonable para poder seguir viviendo… para aprender.

Por suerte en ese momento nos trajeron la comida y no tuve que contestar, empezamos a comer distantes.

Mis ojos inconscientemente miraban hacia la mesa de Lara. Se la escuchaba reír a cada segundo, se notaba que era feliz y no se arrepentía para nada de su decisión. No puede evitar desear que Dani hubiera echo en su día lo que Lara fue capaz de hacer...

Yo: ¿Por qué estuviste con ella?
Dani: ¿con Lara? –Asentí – pues… porque es una chica guapa, lista, simpática – agaché la mirada, supongo que no esperaba esa respuesta – y supongo que… - le miré expectante pensaba que ya había terminado de hablar – me recordaba a lo mejor que tuve en mi vida…

No me hizo falta preguntar nada más sabía perfectamente que se refería a mi, pero era extraño. No me gustaron esas palabras, no podían gustarme…

Yo: preferiste recordarme antes que tenerme – sin darme cuenta la última parte de mis pensamientos la dije en voz alta.
Dani: otro error más que añadir a la lista –parecía desanimado – ya van muchos ¿no?
Yo: los suficientes como para… -arrepintiéndome de lo que estaba apunto de decir.
Dani: ¿para? –insistiendo en que terminara la frase.
Yo: para saber que nunca volveremos a ser algo más… - fui incapaz de mirarle mientras terminaba la frase.
Dani: nunca digas nunca…

miércoles, 4 de julio de 2012

capítulo 27: nada más


Los días pasaban… el programa iba genial, los reportajes cada vez eran mejores y con él las cosas estaban bien. Parecía que por fin ambos habíamos aprendido a ser buenos compañeros de trabajo, si teníamos que comentar algo del programa lo hacíamos sin ningún pudor. Si coincidíamos en el comedor ya ninguno de los dos se sentía incomodo, en definitiva Dani empezaba a ser como cualquier otro compañero.

A penas llevábamos una semana de programa y el equipo ya estaba planeando una nueva cena.
Dani: ¿entonces que? - estábamos todos en el comedor hablando sobre una posible quedada esta noche – salimos ¿no?
Anna: yo no voy a poder, ya sabéis que me voy a Mollet – Anna era la primera baja de la noche y supongo que el echo de estar a su lado hizo que Dani directamente me preguntara.
Dani: ¿y tu Cris?
Cris: -sin pensarlo – yo si que puedo.

Poco a poco el resto del equipo fue confirmando su asistencia a la cena, al parecer solo iban a faltar Flo y Anna.

Esta vez Dani era el que se encargaba de todo, habíamos quedado a las 9 en la puerta de los estudios para irnos todos juntos en diferentes coches pero antes teníamos un programa que hacer.

En el programa me jugaron una mala pasada, había estrenado una nueva sección “me cambio de curro” y en la primera entrega había sido domadora de animales. En el repor se me veía pasando realmente tocando una serpiente, lo único en esta vida a lo que tengo verdadera fobia, y tras ver el reportaje a los chichos no se les ocurrió nada mejor que ponerme una serpiente de mentira en el cuello sin que me diera cuenta.

Nada más notar que colocaban algo en mi espalda salí disparada del sofá provocando las carcajadas del público, pero yo no me reía, todo lo contrario tenía los ojos vidriosos.
Fue entonces cuando Flo, Anna y Dani se acercaron a mí y este último me estrecho entre sus brazos al ver que estaba a punto de llorar…

Se perfectamente que si me llega abrazar Flo o Anna ahora mismo no estaría en mi camerino incapaz de pensar en otra cosa que no fuera en su abrazo. Joder, ¿es posible que un simple abrazo lo cambie todo? No quería pensar en eso, no quería, seguramente habría abrazado a cualquiera en la misma situación…

¿Y si era realmente eso lo que me atormentaba? ¿Si el problema era que en el fondo me gustaba verlo distante porque eso me hacía pensar que una parte de él seguía sin verme como una compañera? ¿Y si había roto esa barrera porque ahora realmente ya no era más que eso?

Y si es así ¿no se supone que eso era el para mi? ¿No se supone que era feliz al ver que podíamos llevarnos bien?

Eran tantas preguntas las que rondaban mi cabeza, era tal la desesperación que me producía estar entre esas cuatro paredes que decidí irme a casa antes de terminar el programa.

Ese día únicamente tenía que presentar mi reportaje y no tenía repor por la tarde así que nadie se preocuparía al no verme por los pasillos.

A las 9 y 10 estaba entrando de nuevo al parking de los estudios. Para mi sorpresa al bajar solo vi el coche de Dani y este apoyado en el. Me dirigí hasta él un tanto desconcertada.

Yo: ¿y el resto?
Dani: al final no han podido venir…
Yo: ¿nadie? –Negó con la cabeza – joder… podrías haberme avisado ¿no?
Dani: ha sido imposible encontrarte después del programa…
Yo: ya –agachando la cabeza – pero podrías haberme llamado…
Dani: - sacándose la manos del bolsillo – si lo hubiera echo no estarías aquí ¿no? –terminando la frase con una sonrisa chulesca.
Yo: me hubiera ahorrado el paseo la verdad – dirigiéndome de nuevo hacía mi coche.
Dani: ¿Dónde vas? –cogiéndome del brazo.
Yo: a mi casa ¿no? La cena por lo visto se ha suspendido…
Dani: la cena con el quipo se ha suspendido –seguía cogiéndome del brazo – pero yo estoy aquí.
Yo: Dani… -soltándome de él – es mejor que me vaya a casa.
Dani: ¿por? –sorprendido.
Yo: porque estas cenas siempre acaban mal… -interrumpiéndome.
Dani: esta vez no…
Yo: ¿Cómo estas tan seguro? –clavando mi mirada en él.
Dani: porque esta vez va a ser simplemente una cena entre compañeros de trabajo…
Yo: ¿nada más? –frunciendo el ceño.
Dani: nada más –poniendo cara de niño bueno.

Yo: no se como lo haces para acabar convenciéndome siempre – dirigiéndome hacia la puerta del copiloto.
Dani: tengo un don especial – metiéndose en el coche y observando la sonrisa que tenía en mi cara tras escucharle – me encanta cuando haces eso…
Yo: ¿el que?
Dani: cuando sonríes mientras agachas la mirada y niegas con la cabeza –nos miramos fijamente antes de que arrancara el coche – aunque supongo que ya te lo habrán dicho antes.
Yo: tú no… -dije casi sin pensarlo.
Dani: lo sé, y ese fue uno más de los mil errores que cometí contigo –volvió a mirarme fijamente – debería habértelo dicho siempre.