Llegué a su casa. Por suerte, la puerta de su portal estaba
abierta. Cogí el ascensor y subí hasta su piso. Estaba nerviosa, histérica con
muchas, muchas ganas de verle.
Piqué al timbre más de 5 veces, me podía el ansia de verle,
de hacer lo que deseaba, sin preguntar nada más.
A los pocos segundos escuche sus gritos.
Dani: ya voy –sonreí al escucharle.
Abriéndola la puerta.
Yo: Hola –sin dejar de sonreír.
Antes de que contestará me tiré a sus brazos y me apoderé de
sus labios. Al principio Dani se sorprendió pero en seguida rodeo mi cintura y
me siguió el beso.
Cerró la puerta de su casa sin dejar de besarme y nos
adentramos poco a poco a su salón. Me despegué unos centímetros de su boca y sonreí
al ver que tenía la mesa preparada, con alguna que otra vela.
Dani: ¿quieres cenar? –subiendo sus manos a mi cara y apretándola
dulcemente.
Yo: quiero cenar esto – sonreí pícaramente y le mordí el
labio.
Tras escucharme Dani me cogió en brazos, cual princesa y me
llevo hasta la cama. Una vez allí se colocó encima mio y sus besos bajaron
lentamente a mi cuello.
Le empuje lentamente para colocarme encima de él, con mis
piernas al lado de su cintura. Moría de ganas de estar con él, pero me apetecía
hacer ese instante eterno, me apetecía jugar…
Lentamente sin cambiar de posición empecé a desabrochar uno
por uno los botones de su camisa, mientras iba recorriendo con mis besos cada
trocito de piel que iba quedando al descubierto.
Lentamente llegue hasta el limite de su pantalón, le sonreí pícaramente
y desabroche su cinturón, las malos de Dani hacia un buen rato se habían
perdido en el interior de mi vestido. Cogí sus manos apartándolas de mi trasero
y las coloqué una a cada lado de la cama mientras colocaba mis piernas un poco
más debajo de su cintura, sin cambiar de posición.
Baje la cremallera de su pantalón, él sabía perfectamente lo
que estaba a punto de hacer.
Baje sus pantalones hasta dejarlos caer en la cama y empecé
a bajar lentamente sus calzoncillos, Dani no dejaba de mirarme mientras
acariciaba cualquier parte de mi cuerpo a la que sus manos podían llegar.
Cuando me deshice de sus calzoncillos, subí de nuevo hasta
su cintura y me entretuve un rato besando, acariciando y jugando con su parte
más intima.
Notaba como de vez en cuando Dani soltaba algún leve gemido
mientras sus manos acariciaban mi pelo.
Pasados unos minutos Dani se incorporo, cogió mi cara entre
sus manos, apartándome del lugar en el que estaba y me beso mientras se coloca encima
mio.
Sus besos bajaron a mi cuello y cuando se acercó a mi oído
susurro…
Dani: ahora me toca a mí.
Sonreí al escucharle y me puse de espaldas para que pudiera
desabrochar mi vestido. Al igual que yo, bajo la cremallera, lentamente, haciéndome
desesperar y besando cada centímetro de mi cuerpo.
Una vez desabrocho la cremallera se entretuvo desabrochando
el cierre del sujetador mientras no dejaba de besar mi cuello provocando que
mis ganas aumentaran sin control.
Volvió a darme la vuelta y volvió a besarme mientras sus
manos deslizaban el vestido por todo mi cuerpo hasta conseguir deshacerse de
este.
Sus besos bajaron lentamente esta vez había mi pecho donde
se entretuvo un buen rato, mientras mis manos se perdían en su pelo.
Poco a poco sus besos fueron bajando hasta topar con mi ropa
interior. Dani sonrió y al igual que yo hiciera con sus calzoncillos se deshizo
de la última prenda con sumo cuidado.
Cogió mis piernas y las doblo, hasta conseguir que la planta
de mis pies estuviera tocando la cama. Estaba a punto de perderse entre mis
piernas cuando lo detuve.
Yo: no…
Dani: ¿Cómo que no? –alzando un poco la cabeza para verme –
tú también lo has hecho.
Sonrió y sin darme tiempo a contestar volvió a esconder la
cabeza entre mis piernas. Mil sensaciones recorrieron mi cuerpo mientras él
besaba la parta más intima de este.
Las ganas de que no terminara nunca, se mezclaron con las
ganas de más. Con las ganas de que parara y por fin se adentrara dentro de mí.
Pasados unos minutos arqueé la espalda mientras soltaba un
leve gemido. Dani alzó la cabeza y poco a poco empezó a deslizar sus besos por
su cuerpo hasta llegar a mi boca de nuevo.
Mientras lo besaba con pasión, casi sin darme cuento se
adentro dentro de mí. Cuando lo sentí no puede evitar soltar un agudo gemido
dentro del beso provocando la risa tonta de Dani.
Yo: No te rías –dándole un pequeño golpe en la espalda
mientras él no paraba de moverse.
Dani: pues no chilles de esa manera – volvió a sonreír.
Yo: es que si no me avisas… - estaba vez fui yo la que
sonreí mientras escondía la cabeza en su cuello.
Dani: no lo hago porque me encanta que hagas eso – se separó
un poco para volver apoderarse de mi boca.
Tras un sinfín de respiraciones entrecortadas, tras un sinfín
de pequeños gemidos por parte de los dos. Terminó separándose de mi y colocándose
a mi lado en la cama.
Ambos nos quemados mirando el techo, mientras intentábamos que
nuestras respiraciones volvieran a ser normales.
Tras unos minutos en silencio el decidió hablar.
Se colocó de lado en la cama mientras su mano recorría todo
mi cuerpo de arriba abajo.
Dani: ¿y la cena?
Yo: - a pocos centímetros de su boca – que siga esperando.