miércoles, 5 de septiembre de 2012

capítulo 37: te espío

Me quedo paralizada soy incapaz de encontrar la respuesta adecuada. No puedo verme pero se perfectamente que me acabo de poner roja, muy roja, como un tomate.
Por suerte Dani se da cuenta e intenta arreglar la situación.

Dani: tranquila -dice al fin - que si no te encanto, ya te encantaré -pronuncia con una sonrisa picara.
Anna: a ti no hay quien te cambie - gracias a Anna y a su "ayuda" ya no me veo obligada a contestar.

Tras unos minutos salgo de maquillaje no sin antes dedicarle una última mirada asesina a Dani, por el mal trago que acababa de hacerme pasar.

No había llegado todavía al camerino cuando me vibro el móvil... era un whatshap.

"a mi no me mires así... y no me odies que esta tarde te compenso"

Contesté al instante...

"ya te dije que esta tarde tengo repor..."

"lo sé, pero también sé que solo es una rueda de prensa y en una hora como máximo estas lista"

"me espías?"

"no... solo intento mantenerme informado y conocer tus movimientos..."

"no intentes que quede bonito... me espías y punto"

No tardábamos más de un minuto en contestarnos y parecía ridículo ya que lo tenía a tan solo unos metros de mi...

"vale, lo reconozco... te espió... pero tengo mis motivos"

Me acomodo en el sofá de mi camerino antes de contestarle.

"¿ah sí? y cuales son si se puede saber"

Esta vez no me contesta al instante, intento no ponerme nerviosa pero es inevitable. A los pocos minutos llaman a mi camerino y abro la puerta sin despegar la mirada del móvil. Solo espero su respuesta que no llega.

*: puede saberse... -oigo la voz de Dani y alzó la mirada para contemplar que el que acaba de llamar a la puerta es él.

Sin esperar mi respuesta cierra la puerta y me lleva al sofá, donde me tumba y cae lentamente sobre mi.

Dani: te espío -dice susurrando en mi oído - porque gracias a que lo hago, sabía que estabas sola y he podido venir hacer esto - robando un beso de mis labios - te espío para asegurarme de que no inventas ninguna excusa para no verme - sus labios se dirigen a mi cuello - te espío porque siento una maldita necesidad de saber a cada rato donde estás - desvía sus besos hacía el otro lado de mi cuello - te espío casi desde que te conozco - esta vez besa mi mejilla - sin que te des cuenta siempre sé y he sabido de ti...-beso mi otra mejilla - no quiero que pienses que estoy loco, pero...
Yo: pero nada...

Esta vez soy yo la que busca sus labios y los besa ferozmente, mientras intento colocarme encima de él.

El sofá es tan pequeño que al intentar girarme termino tirándonos a los dos al suelo.

Dani: ¿te has echo daño? - pregunta aguantándose la risa.
Yo: un poco - colocándome encima suyo sin importarme que estábamos en el suelo - pero si me espías tanto, supongo que sabrás como curarme...

Sonrió picaramente y casi sin darme cuenta vuelvo a estar debajo suyo, Dani empieza a recorrer mi cuerpo con dulces besos, mientras aprovecha para quitarme poco a poco la ropa que llevo puesta.

Cuando se deshace de todo vuelve acercarse a mis labios y justo antes de besarme. Justo antes de hacerme suya...ocurre.

Dani: yo también te quiero...

Pronuncia esas palabras y vuelve a besarme, como si no hubiera dicho nada importante, como si no se hubiera dado cuenta que tras pronunciar esas palabras ha paralizado mi mundo, sin darse cuenta que todo ha cambiado...

Y todo vuelve a empezar, te das cuenta de que vuelves a ser esa niña inocente que ya estuvo en sus brazos hace mucho tiempo. Vuelves a su lado y ahora que vuelves, confirmas que ese sentimiento no lo sientas tu sola confirmas que te quiere, aunque en el fondo ya lo sabías... pero quizás, quizás necesitabas que él lo dijera.

Lo necesitabas, para conseguir que todos tus miedos desaparecieran, lo necesitabas para volver a creer en él.

Tras su "te quiero" todo vuelve a darte igual. Deja de importarte el mañana y estás dispuesta a vivir el presente y nada más. Vives el presente porque estás segura de que el presente es él... y aunque no quieras reconocerlo sabes que aún queda un larga camino para que este presente se convierta en tu futuro.... en tú siempre.

domingo, 26 de agosto de 2012

capítulo 36: 30 minutos



Acabamos de salir a la calle, Dani sin pensarlo empezó a caminar rumbo a su coche pero yo caí en que había llegado a su casa en el mio.

Dani: ¿Qué haces?  -parándose en mitad de calle.
Yo: veras – agachando la mirada – mi choche está por ahí – señalando la dirección con el dedo índice.
Dani: ¿y? –acercándose a mi – vamos al mismo sitio ¿no? –Asentí – pues podemos ir juntos – susurrando en mi oído y depositando un beso en mi mejilla– además así me aseguro un plan para esta tarde.
Yo: ¿Qué plan? –pregunté intrigada.
Dani: una muy sencillo – agarrándome de la cintura – pasar otra tarde contigo. Al salir de plato alguien tiene que llevarte ¿no? Y Pedroche yo soy todo un caballero –solté una leve carcajada.
Yo: tu plan suena bien pero –recordando que algo iba a impedirme pasar la tarde con él – esta tarde tengo repor – vi como su sonrisa desaparecía – y es mejor que llege a plato con mi coche, para poder desplazarme con Moni al lugar del reportaje…
Dani: - metiéndose las manos en los bolsillos – parece que hoy va a salirme mal la jugada…
Yo: eso parece –sonriendo tiernamente.
Dani: Algo se me ocurrirá, pero hoy pienso pasar más de 5 minutos a tu lado – volviendo a susurrar en mi oído.
Yo: a ver con que me lías esta vez – volviendo a sonreír.
Dani: te veo en un rato – apartándose levemente de mí – vamos a ver quien llega antes –dirigiéndose a su coche
Yo: ¿me estás retando? – chillando para que me oyera.
Dani: puede…

Vi como se metía en el coche y se despedía con la mano. Entonces lo confirmé, me estaba retando. Me dirigí hacia mi coche lo más rápido que pude y cogí un atajo para poder llegar antes que él.

Nada más llegar al aparcamiento comprobé si estaba el coche de Dani. Por suerte no estaba, así que podríamos decir que había ganado. Sonreí satisfecha y me dirigí hacia mi camerino para leer el guion.

A los pocos minutos picaron a mi camerino. Sabía que era él así que le abrí con una sonrisa triunfante.

Yo: parece que te he ganado –dejándolo entrar en mi camerino.
Dani: bueno no te lo creas tanto –sentándose en el pequeño sofá – he tenido que hacer una pequeña parada técnica – fue entonces cuando observé que llevaba una bolsa entre las manos.
Yo: con parada técnica o sin parada técnica la cuestión es que te he ganado – sentándome en la silla - ¿Por qué has tenido que parar?
Dani: -abriendo la bolsa que traía – he recordado que al final ni tu ni yo hemos desayunando – en ese momento recordé que aunque pusimos hacer el café ninguno se acordó de tomarlo.

Dani sacó de la bolsa un par de cafés con leche y unos croissants de chocolate. Desayunamos en mi camerino entre risas y miradas cómplices. Dándome cuenta que a día de hoy todavía era incapaz de expresar todo lo que sentía cuando le tenía cerca. Cuando dedicaba parte de su tiempo a pasarlo conmigo.

Al poco rato escuchamos como Meri empezaba a llamarme para que me dirigiera a maquillaje.
Dani: -mirando el reloj – 30 minutos… no esta mal – sonriendo.
Yo: ¿Cómo? –sin entender nada.
Dani: te dije que hoy pensaba pasar más de 5 minutos a tu lado – levantándose y acercándose a mi – y ya van 30 – arrodillándose para quedar a mi altura ya que seguía sentada en la silla – me ha gustado desayunar contigo…

Sus labios se apoderaron de los míos y al principio no supe como reaccionar, ese beso me había pillado por sorpresa, pero me encantaba. En realidad todo lo que estaba pasando esa mañana me estaba pillando por sorpresa…

Yo: -separándome levemente – Dani tengo que ir a maquillaje.
Dani: poniéndose de pie y extendiendo su mano para ayudarme a levantar – es verdad – dándome un pequeño beso en la nariz – nunca entenderé porque tienen que maquillarte, así ya estás preciosa.
Salió de mi camerino dejándome con la palabra en la boca y yo me dirigí a maquillaje.

Cuando estaban a punto de terminar vi como Dani aparecía por la puerta y se sentaba justo a mi lado para que le maquillaran.

 Dani: ya estoy aquí –acomodándose en la silla –ponme guapo, que si no mis fans se quejan.
Yo: no pude evitar contestarle en lugar de la maquilladora – pobre chica, le estas pidiendo que algo casi imposible… no creo que lo consiga – me apetecía picarle – Dani todas sabemos que en realidad no gustas a nadie.
Dani: - girando la cara para mirarme - ¿a nadie? ¿Ni siquiera a ti?

Todos los presentes se quedaron esperando mi respuesta, pero en ese momento no sabía que decir. Dani había vuelto a dejarme sin palabras.

viernes, 17 de agosto de 2012

capítulo 35: tú


Son las 10 de la mañana, Dani sigue dormido así que decido ir a darme una ducha para que cuando se levante, el baño este desocupado y puedo arreglarse tranquilamente antes de ir a trabajar.

Entro en la ducha el agua casi hirviendo cae sobre mi. Cierro los ojos mientras me enjabono el pelo y empiezo a tararear una canción. Una canción cualquiera, la primera que se me pasa por la cabeza. Creo un mini concierto privado en la ducha, ajena a que alguien puede estar escuchándome.

Ajena a todo, evadida del mundo, hasta que notó unos manos acariciando mis brazos y me giro asustada.
Yo: Dani – tapando mi cuerpo con mis manos.
Dani: ¿Qué haces? – Acercándose a mí y apartando mis manos de mi cuerpo – te recuerdo que llevo toda la noche viéndote así – susurrando en mi oído - ¿ya no cantas?
Yo: -apartándole levemente – no, solo canto si estoy sola – haciendo énfasis en esa última palabra -  sal.
Dani: ¿me estás echando de mi propio baño? – mirando mi cuerpo pícaramente mientras yo volvía a taparme.
Yo: si… - haciendo fuerza contra su pecho para que no se acercara a mí.
Dani: demasiado tarde – apartando mis manos – ya estoy dentro.

Vuelve acortar la distancia que nos separa y besa esta vez mis labios, mientras me empotra contra la pared.
Yo: Dani… - quejándome ya sin fuerzas.
Dani: deja de quejarte y dame los buenos días – separándose un instante de mi boca para acto seguido volver a besarme.

Una vez más le hago caso, como él dice nos damos los “buenos días”, y para que negarlo me encanta. Esos miedos iniciales, esos miedos de esta mañana, ese miedo a que lo de anoche solo hubiera sido un polvo más, desapareció en cuanto noté que entraba en la ducha.

Salimos del baño y mientras se hacia el café fuimos a cambiarnos.
Dani: ¿vas a ponerte lo mismo de ayer? – observado como cogía mi ropa del suelo.
Yo: ¿Qué quieres que me ponga? –sin hacerle mucho caso.
Dani: ayer te dije que aquí seguías teniendo ropa – señalando una cajonera de su armario.

Sonreí y empecé a buscar mi ropa. En esa cajonera quedaban un par de camisetas y pantalones junto con algún conjunto de ropa interior.
Me decidí por uno y observe a Dani detenidamente.
Dani: ¿Qué? –a punto de quitarse la toalla que llevaba atada a la cintura y empezar a cambiarse.
Yo: déjame sola ¿no?
Dani: -soltando una carcajada - ¿no te puedes cambiar delante mio? – Dejo caer su toalla al suelo quedándose desnudo – mira es muy fácil– cogiendo unos calzoncillos y poniéndooslos rápidamente, mientras lo observaba embobada - ¿ves? – cogiendo esta vez los pantalones – ya casi estoy…

Se sentó en la cama para ponerse los zapatos y yo me giré dándole la espalda y dejando caer mi toalla, para vestirme igual que él. Todavía no me había empezado a vestir y ya podía notar su mirada clavada en mi cuerpo.

Yo: -girándome para confirmar que me estaba mirando – Dani…
Dani: ¿Qué? –sin apartar la vista.
Yo: que no mires –rechistando.
Dani: ¿ah que tú no has mirado mientras yo me vestía no? ¿ah, no?
Yo: -disimulando – pues no.
Dani: mientes fatal…
Yo: para lo que hay que ver.
Dani: -mirándome perplejo y con la boca abierta - ¿perdona? ¿Qué estás insinuando?
Yo: nada – terminando de vestirme  y acercándome a él – sabes que me encanta – dándole un pequeño beso mientras desaparecía por la puerta.
Dani: ¿Qué te encanta? – abrazándome por la espalda mientras depositaba un beso en mi mejilla.
Yo: tú.

jueves, 9 de agosto de 2012

capítulo 34: esas palabras


Despierto pero no abro los ojos. Noto unos brazos rodeando mi cintura, pero no me asusto, sé que es él. 

Me pego a su pecho mientras recuerdo como hemos llegado aquí…


Dani: ¿Dónde vas? – acaba de levantarme de la cama en busca de mi ropa.

Cris: a mi casa – agachándome para coger el vestido.

Dani: no  - sentándose en la cama y cogiéndome de la cintura – quédate a dormir, por favor, no te vayas tan pronto

Yo: - rodeando su cuello - ¿pronto? – Sonriendo – son las 4 de la mañana…

Dani: por eso es muy pronto – pegándome más a él y volviéndome a tirar en la cama, mientras volvía  a llenarme a besos - ¿y bien? –Cogiendo mi cara para saber mi respuesta - ¿te quedas?

Yo: ¿alguna vez he sido capaz de decirte que no? – Poco a poco volvía acercarse a mi boca – pero tienes que dejarme un pijama…

Dani: ¿pijama? –Sonriendo pícaramente – tú duermes así – mirándome mi cuerpo.

Yo: no – apartándome un poco – nos conocemos y si me quedo así se te escaparan las manos…

Dani: ¿y? – subiendo poco a poco sus manos por mi barriga - ¿no puedo tocar?

Yo: mira que eres tonto – apartando sus manos de mi barriga.




Sonrió al recordar esos momentos, me separo para comprobar que seguimos desnudos, que como siempre él acabó ganando. Vuelvo a pegarme a él, abrazándole fuertemente. Él sigue dormido, quizás por eso no se queja, quizás por eso estoy siendo tan cariñosa, porque cuando despierte, todo puede cambiar…

Como de costumbre, como siempre no habíamos hablado del tema. No sabía si esta noche había sido el inicio de algo o simplemente una noche más. Otra de nuestras idas y venidas, otro de nuestros encuentros que al final acaban en nada.

Me separé de él levemente y me apoye en el cabecero de la cama. Mis manos empezaron acariciar su pelo mientras deseaban que no despertara, que ese momento no terminara nunca. No quería que esa fuera la última vez que lo veía así, entre mis brazos, como un niño pequeño.

Es entonces, cuando le tienes a tu lado, cuando no puedes dejar de mirarlo, cuando sientes que el corazón se te va a salir por la boca, cuando eres feliz.

Ese es el momento, no puedes callar tus sentimientos y acabas pronunciando esas palabras. Esas palabras 
que hace tiempo que sientes pero que todavía no te has atrevido a decirle y que repente salen sin más, sin poder retenerlas, sin poderlas callar…

Yo: te quiero…

Sonrió y me llevo la mano a la cabeza sorprendida por lo que acabo de decirle. Escondo mi cara entre mis manos, avergonzada, incrédula… entonces caigo, él está a mi lado y quizás me ha escuchado.

Aparto mis manos y lo miró atemorizada, pero por suerte sigue dormido. Quizás no lo ha escuchado pero él sabe que le quiero…

viernes, 27 de julio de 2012

capítulo 33: la cena



Llegué a su casa. Por suerte, la puerta de su portal estaba abierta. Cogí el ascensor y subí hasta su piso. Estaba nerviosa, histérica con muchas, muchas ganas de verle.

Piqué al timbre más de 5 veces, me podía el ansia de verle, de hacer lo que deseaba, sin preguntar nada más.

A los pocos segundos escuche sus gritos.
Dani: ya voy –sonreí al escucharle.

Abriéndola la puerta.
Yo: Hola –sin dejar de sonreír.

Antes de que contestará me tiré a sus brazos y me apoderé de sus labios. Al principio Dani se sorprendió pero en seguida rodeo mi cintura y me siguió el beso.

Cerró la puerta de su casa sin dejar de besarme y nos adentramos poco a poco a su salón. Me despegué unos centímetros de su boca y sonreí al ver que tenía la mesa preparada, con alguna que otra vela.

Dani: ¿quieres cenar? –subiendo sus manos a mi cara y apretándola dulcemente.
Yo: quiero cenar esto – sonreí pícaramente y le mordí el labio.

Tras escucharme Dani me cogió en brazos, cual princesa y me llevo hasta la cama. Una vez allí se colocó encima mio y sus besos bajaron lentamente a mi cuello.

Le empuje lentamente para colocarme encima de él, con mis piernas al lado de su cintura. Moría de ganas de estar con él, pero me apetecía hacer ese instante eterno, me apetecía jugar…

Lentamente sin cambiar de posición empecé a desabrochar uno por uno los botones de su camisa, mientras iba recorriendo con mis besos cada trocito de piel que iba quedando al descubierto.

Lentamente llegue hasta el limite de su pantalón, le sonreí pícaramente y desabroche su cinturón, las malos de Dani hacia un buen rato se habían perdido en el interior de mi vestido. Cogí sus manos apartándolas de mi trasero y las coloqué una a cada lado de la cama mientras colocaba mis piernas un poco más debajo de su cintura, sin cambiar de posición.

Baje la cremallera de su pantalón, él sabía perfectamente lo que estaba a punto de hacer.

Baje sus pantalones hasta dejarlos caer en la cama y empecé a bajar lentamente sus calzoncillos, Dani no dejaba de mirarme mientras acariciaba cualquier parte de mi cuerpo a la que sus manos podían llegar.

Cuando me deshice de sus calzoncillos, subí de nuevo hasta su cintura y me entretuve un rato besando, acariciando y jugando con su parte más intima.

Notaba como de vez en cuando Dani soltaba algún leve gemido mientras sus manos acariciaban mi pelo.

Pasados unos minutos Dani se incorporo, cogió mi cara entre sus manos, apartándome del lugar en el que  estaba y me beso mientras se coloca encima mio.

Sus besos bajaron a mi cuello y cuando se acercó a mi oído susurro…
Dani: ahora me toca a mí.

Sonreí al escucharle y me puse de espaldas para que pudiera desabrochar mi vestido. Al igual que yo, bajo la cremallera, lentamente, haciéndome desesperar y besando cada centímetro de mi cuerpo.

Una vez desabrocho la cremallera se entretuvo desabrochando el cierre del sujetador mientras no dejaba de besar mi cuello provocando que mis ganas aumentaran sin control.

Volvió a darme la vuelta y volvió a besarme mientras sus manos deslizaban el vestido por todo mi cuerpo hasta conseguir deshacerse de este.

Sus besos bajaron lentamente esta vez había mi pecho donde se entretuvo un buen rato, mientras mis manos se perdían en su pelo.

Poco a poco sus besos fueron bajando hasta topar con mi ropa interior. Dani sonrió y al igual que yo hiciera con sus calzoncillos se deshizo de la última prenda con sumo cuidado.

Cogió mis piernas y las doblo, hasta conseguir que la planta de mis pies estuviera tocando la cama. Estaba a punto de perderse entre mis piernas cuando lo detuve.
Yo: no…
Dani: ¿Cómo que no? –alzando un poco la cabeza para verme – tú también lo has hecho.

Sonrió y sin darme tiempo a contestar volvió a esconder la cabeza entre mis piernas. Mil sensaciones recorrieron mi cuerpo mientras él besaba la parta más intima de este.

Las ganas de que no terminara nunca, se mezclaron con las ganas de más. Con las ganas de que parara y por fin se adentrara dentro de mí.

Pasados unos minutos arqueé la espalda mientras soltaba un leve gemido. Dani alzó la cabeza y poco a poco empezó a deslizar sus besos por su cuerpo hasta llegar a mi boca de nuevo.

Mientras lo besaba con pasión, casi sin darme cuento se adentro dentro de mí. Cuando lo sentí no puede evitar soltar un agudo gemido dentro del beso provocando la risa tonta de Dani.

Yo: No te rías –dándole un pequeño golpe en la espalda mientras él no paraba de moverse.
Dani: pues no chilles de esa manera – volvió a sonreír.
Yo: es que si no me avisas… - estaba vez fui yo la que sonreí mientras escondía la cabeza en su cuello.
Dani: no lo hago porque me encanta que hagas eso – se separó un poco para volver apoderarse de mi boca.

Tras un sinfín de respiraciones entrecortadas, tras un sinfín de pequeños gemidos por parte de los dos. Terminó separándose de mi y colocándose a mi lado en la cama.

Ambos nos quemados mirando el techo, mientras intentábamos que nuestras respiraciones volvieran a ser normales.

Tras unos minutos en silencio el decidió hablar.
Se colocó de lado en la cama mientras su mano recorría todo mi cuerpo de arriba abajo.

Dani: ¿y la cena?
Yo: - a pocos centímetros de su boca – que siga esperando.

lunes, 23 de julio de 2012

capítulo 32: te quiere.



Estaba nerviosa, nerviosa y descolocada, no sabía porque había aceptado ir a cenar con Dani, no sabía porque seguía sin poder negarle nada.

Estaba a punto de terminar el reportaje. Era casi media noche y la mayoría de famosos ya habían pasado por el potocall y ya se habían sometido a otra de mis características entrevistas, a veces sin ningún sentido.

Estaba ayudando a Moni a recogerlo todo cuando una mano se poso en mi espalda.

*: Cris –estaba de espaldas. Esa voz que acababa de hablar era de chica pero era incapaz de reconocerla.
Yo: ¿si? –girándome para ver quien me estaba hablando, para mi sorpresa era Lara.
Lara: ¿Cómo estás? –sonreí nerviosa incapaz de entender porque se había acercado a mi.
Yo: bien, supongo –agachando la mirada tímidamente - ¿tú?
Lara: bien –sonriendo dulcemente – te sorprenderá que me haya acercado a ti ¿no?
Yo: un poco la verdad –sonriendo tímidamente.
Lara: verás… seguramente vamos a coincidir en muchos photocall y no quiero malos rollos contigo –volviendo a sonreírme  - mi historia con Dani es agua pasada y si estáis juntos… -la interrumpí.
Yo: Dani y yo no estamos juntos.
Lara: ¿no? –Parecía sorprendida – pero si él me dijo… -callando antes de terminar la frase.
Yo: ¿Qué te dijo? –ahora la sorprendida era yo.
Lara: cuando lo dejamos, cuando le conté que seguía enamorada de Sergio… Dani no se enfado conmigo, él me dijo que también seguía enamorado de alguien de su pasado y al veros el otro día en ese restaurante supuse que ese alguien eras tú – sonriendo tímidamente.
Yo: ¿y porque tendría que ser yo?
Lara: porque te come con la mirada – soltando una leve carcajada.

En ese momento había olvidado por completo que estaba ayudando a Moni a recogerlo todo pero está se acercó a mi para recordármelo.
Moni: Bueno Cris –acercándose a nosotras – ya lo he recogido todo, gracias por la ayuda –en tono irónico - ¿nos vamos?
Cris: -riéndome – lo siento – con cara de niña buena – si, ahora voy.

Moni se perdió entre la gente dejándome sola de nuevo con Lara.

Cris: bueno me tengo que ir – acercándome para darle dos besos – y no te preocupes que no va haber malos royos entre nosotras.

Cuando estaba a punto de perderme entre la gente rumbo al coche Lara dijo una última cosa que acabo de despejar mis dudas.

Lara: Cris –llamándome y provocando que me girará – hazme caso, él te quiere.

Sonreí al escuchar esas palabras y ahora si fui hacia mi coche. Dejé a Moni en su casa y justo antes de poner rumbo a la casa de Dani me aseguré de que estaba despierto.

“ya he terminado… ¿estás despierto?”

Eran casi las 12 de la noche y me contestó al instante.

“te dije que te esperaba…”

Sonreí al leerle.

“en 15 minutos estoy ahí”

Guarde el móvil y fui rumbo a su casa. Por primera vez tenía muy claro que iba a pasar esa noche, por lo menos por mi parte…

martes, 17 de julio de 2012

capítulo 31: por todo


Decidí que no quería saberlo, que no quería volver a quedarme con la cara de idiota al ver un nuevo desplante, que no quería preguntar.

Miré el reloj ya eran las 2.30, miré mi móvil lleno de llamadas  y whats de gente del equipo preguntando donde me había metido.

Dani: Cris… -seguía delante mio mirándome fijamente.
Yo: -interrumpiéndole – ahora no – poniendo mis dedos encima su boca para que callara – ahora vístete nos están esperando.

Me incliné para coger mi ropa empapada y me quedé observándola intentando averiguar que hacer con ella, estaba demasiado mojada como para ponérmela pero no podía quedarme desnuda.

Dani: creo que en mi armario sigue habiendo una muda tuya de cuando te quedabas…
Yo: -sin pensar lo que iba a decir - ¿Qué pasa que guardas mudas de todas?
Dani: no –agachando la mirada.
Yo: ya… ¿de Lara tampoco? – otra vez sin pensar lo que decía.
Dani: ¿algún día cruzaremos más de dos palabras sin que menciones a Lara? – acercándose de nuevo a mi.
Yo: lo siento – apartando la mirada y dirigiéndome hacía su habitación para cambiarme.

Detrás mio apareció Dani que se tumbo en la cama. Parecía que seguía un poco mareado.
Yo: ¿estás bien? –terminando de colocarme los pantalones.
Dani: si –incorporándose levemente.
Yo: pues toma – tirándole un pantalón, una camiseta, unos bóxer y unos calcetines a la cama – date prisa por favor.

Estaba a punto de salir por la puerta de la habitación, para dejar que se  cambiara solo, pero cogió mi mano para detenerme.

Dani: ¿Por qué haces esto?
Yo: ¿el que? –intentando soltarme.
Dani: esto – señalándose - ¿Por qué me cuidas tanto?
Yo: porque lo necesitas – dedicándole una dulce sonrisa mientras esta vez si me soltaba de su mano – no tardes mucho.
Dani: oye – volví a detenerme para escucharle – gracias por todo pequeña.
¿Pequeña? Otra vez pequeña y otra vez mi gesto de siempre al quedarme sin palabras.

Salí de su habitación y cogí mi móvil para llamar a flo.
Flo: ¿Dónde coño estás?
Yo: recogiendo a tu copresentador.
Flo: ¿has conseguido dar con Dani?
Yo: si, ahora vamos hacia los estudios.
Flo: gracias, daros prisa y dile a Dani cuando venga que esta tarde no se escapa.

Justo cuando iba a colgar Dani apareció por el pasillo.
Yo: tranquilo ahora se lo digo…. Un beso.
Dani: ¿Quién era? –intrigado.
Yo: tu jefe…
Dani: esta muy enfadado ¿no?
Yo: me ha dicho que esta tarde no te escapas – dirigiéndome a la puerta – vamos.

Cogimos mi coche y a los 15 minutos estábamos en el plató.

Dani: eres un peligro…
Yo: calla –aparcando el coche en los estudios – teníamos prisa y lo sabes.
Dani: ya – frotándose las manos – bueno ahora me toca aguantar la bronca de los jefes – mostrando una sonrisa nerviosa.
Yo: que te sea leve…

Bajamos del coche y en la puerta nos estaban esperando gran parte del equipo. Nada más entrar una de las maquilladoras vino conmigo corriendo para intentar arreglar mi pelo empapado y maquillarme.

Desconozco como le fue a Dani con Flo y con Miki pero justo antes de empezar el programa me crucé con él por el pasillo y me dedico una sonrisa en señal de “todo esta bien”

Cuando termine de presentar mi reportaje y mientras estaban haciendo la sección de Berni, Dani me envió un whatshap.

“de alguna manera tengo que recompensarte todo lo que has hecho hoy por mi… ¿te vienes a cenar a casa?  
Tranquila no cocinaré yo ;)))”

Me apetecía aceptar su invitación pero había un pequeño problema:

“tengo repor…”

En seguida contestó.

“Eso no importa… simplemente cenaremos un poco más tarde! Te espero.”

domingo, 15 de julio de 2012

capítulo 30: eres imbécil



Una vez más Dani y yo parecíamos dos desconocidos, una vez más no nos hablábamos, no nos mirábamos, no aguantábamos más de 5 minutos en el mismo lugar…

Digamos que Dani me había echo caso, le pedí que no estuviera y no estaba. Tras su último what que fui incapaz de contestar parecía que volvía a las andadas.

Llevaba mas de una semana llegando cada día más tarde que el anterior y todos los días se repetía la misma escena: Flo le regañaba y él contestaba con un “tranquilo que estoy aquí ¿no?” mientras yo intentaba no observarle, intentaba no preocuparme pero a veces era inevitable.

Era viernes, se retrasaba más de lo normal, era la 1 y todavía no había aparecido. Todos empezaban a ponerse más nerviosos de lo normal, Miki no dejaba de llamarlo una y otra vez sin éxito.

Yo estaba sentada en el sofá del plato intentando concentrarme en el guion hasta que Anna se me acercó.
Anna: Cris por favor – sentándose a mi lado – llámalo tú.
Cris: ¿yo? –mirándola extrañada – pero si no nos hablamos.
Anna: inténtalo – suplicándome.

Al final opte por hacerle caso, me levante del sofá para alejarme un poco del barullo de gente y así poder escuchar mejor si contestaba… por suerte lo hizo.

Dani: Pedrochada – temblé al escuchar su voz.
Yo: Dani… ¿Dónde coño estas?
Dani: en casa – le costaba demasiado hablar, parecía que estaba borracho.
Yo: Dani joder todos te están esperando…

Antes de que pudiera contestarme la llamada se cortó, intente volver a llamarle pero me salía el buzón.
Sin dar ninguna explicación ni despedirme de nadie cogí el coche y decidí ir a su casa a buscarlo.

Eran la 1.30 y antes de las 4 tenía que conseguir regresar con él para hacer el programa. Conduje lo más rápido que pude y a los 10 min estaba picando en su portal.

Espere unos segundos pero nadie contestaba, los nervios se apoderaron de mi y opté por llamar a una vecina para conseguir que por lo menos me abriera la puerta del portal.

Al llegar a su puerta recordé que Dani siempre guardaba una copia de las llaves dentro de la pequeña planta que tenia en la puerta. Así que conseguí entrar en su casa sin que se diera cuenta.

Al entrar toda la casa estaba a oscuras, con las ventanas bajadas, no se veía nada más que un pequeño reflejo en el suelo provocado por la puerta de su casa que acababa de abrir.

Ese reflejo fue suficiente para poder ver el interruptor y dar la luz de la entrada. Cerré la puerta y empecé a buscar a Dani por todos los rincones.

Lo encontré estirado en el suelo del salón dormido con una botella de ron en una mano y en la otra su teléfono.

Me acerqué a él con sumo cuidado y empecé a darle pequeños golpes en la cara para que despertará.
Yo: Dani ¿me oyes?
Dani: ¿Qué haces aquí? –Abriendo los ojos y llevándose las manos a la cabeza para intentar ocultar su aspecto - ¿Cómo has entrado?
Yo: eso no importa –poniéndome de cuclillas a su lado – anda vamos – pasando su brazo por encima de mis hombros para ayudarle a levantarle.
Dani: ¿Dónde? –poniéndose de pie con mi ayuda.
Yo: primero a darte una ducha –llevándolo hacia el baño – y después a trabajar.
Dani: me había olvidado – sentándose en la taza del váter.
Yo: ya me lo imagino – sentándome enfrente de él y quitándole los zapatos.
Dani: eh – cogiendo mis manos – pareces mi madre – con una sonrisa.
Yo: calla – intentando no perderme en sus ojos – vamos que todos te están esperando –quitándole ahora la camiseta y abriendo el grifo - ¿podrás ducharte solo?
Dani: ¿lo dudas? – poniéndose de pie y volviendo a sentarse tras notar que no podía mantenerse en pie.
Yo: ya veo que no – quitándole los pantalones y ayudándolo a entrar en la ducha.
Dani: eh Pedroche que falta un prenda – a punto de quitarse los calzoncillos.
Yo: Dani no – cogiendo sus manos antes que se quitara los calzoncillos – no hace falta que te los quites, luego te pones unos limpios.

Nada más sentir el contacto del agua en su piel empezó a quejarse.
Dani: joder Cris esta congelada.
Yo: ¿y que esperabas un jacuzzi?  Toma, aguanta – entregándole la manguera de la ducha mientras me inclinaba para coger el jabón y la esponja.

Antes de que pudiera reaccionar sus manos rodearon mi cintura y terminaron adentrándome en la ducha junto a él empapándome por completo.

Yo: Dani – intentando deshacerme de sus brazos – para – haciendo toda la fuerza posible sin éxito.
Dani: ¿Qué esperabas que desperdiciara esta oportunidad? – estrujándome fuerte entre sus brazos mientras rociaba mi cuerpo con la manguera.
Yo: joder Dani esta helada – pataleando como una niña pequeña.
Dani: ya te lo había dicho – sonriendo pícaramente.
Yo: eres imbécil.
Dani: pero sabes que sigues loca por mi – acercándose peligrosamente a mi labios y impetrándome contra la pared del lavabo.
Yo: Dani nos están esperando – intentando salir sin éxito del hueco en el que me tenía rodeada.
Dani: sabes perfectamente que no quieres irte - escondiendo su cabeza en mi cuello y empezando a besarlo sin control – que sigan esperándonos.
Yo: Dani – intentando apartarlo nuevamente de mi aunque en el fondo no era eso lo que deseaba – Dani – esta vez en vez de un quejido pareció que de mis labios salió un pequeño gemido.
Dani: -sonriendo dentro de mi cuello tras escuchar como había pronunciado su nombre – te echo de menos.

En ese momento mientras no dejaba de besar mi cuello volví a sentir que estaba perdida, incapaz de pronunciar otras palabras que no fueran:
Yo: yo también.

Las palabras que necesitaba oír para que sus labios pasaran de mi cuello a besar mi boca desesperadamente. Deshaciéndose, con mi ayuda, de la ropa que hacía tan solo unos minutos había decidido empapar.

Olvidando por completo el motivo que me había llevado a ir a buscarlo, olvidando que faltaban menos de un par de horas para que empezara el programa… pero sobretodo olvidando el daño que me hizo, olvidando el daño que estaba segura volvería hacerme.

Dejándome llevar un vez más, sin control, sin escapatoria. Entregándome al deseo, a las mil cosas que solo él podía hacerme sentir, disfrutando de su cuerpo que una vez más estaba a punto de fundirse con él mio.

Una vez logro deshacerse de mi ropa entrelacé mis piernas en su cintura, mientras mis manos se sujetaban fuertemente a la pequeña estructura metálica que servía como apoyo para la manguera de la ducha. Él sujeto mis caderas fuertemente atrayéndolas hacia él para introducirse dentro de mí mientras sus labios no dejaban de besar cada parte de mi cuerpo.

Hacía tiempo que había perdido en control de la situación. Nada más notar sus brazos rodeando mi cintura sabía que por más que intentara resistirme al notar sus labios en cualquier parte de mi cuerpo iba a volver a caer.

Y así fue tras besar mi cuello volvía a estar rendida a sus pies, volvía a perderme en sus labios, volvía a dejar que me hiciera suya, volvía por unos minutos a tocar el cielo, a ser feliz, a olvidarlo todo, a estar con él, sin necesidad de nada más, sin nadie más.

Termino de hacerme suya tras un leve gemido por su parte. Me abracé a su cuello para tras un leve impulso volver a colocar mis pies en el suelo.

Mi mirada se encontró con la suya y fue entonces cuando el miedo y el recuerdo de lo ocurrido la última vez que estuvimos juntos volvió apoderarse de mí.

¿Va a volver a huir? O ¿va a besarme y a intentar que esta vez si las cosas salgan bien? 

miércoles, 11 de julio de 2012

capítulo 29: rumbo vallecas


Terminamos de cenar y nos dirigimos a su coche. A lo largo de la noche no habíamos vuelto hablar sobre nosotros…

Dani: rumbo a Vallecas – encendiendo el coche.
Yo: creo que te equivocas – me miró extrañado – mi coche está en los estudios…
Dani: ¿y? –sonriendo.
Yo: como quieres que vaya mañana a trabajar listillo – poniéndome seria.
Dani: puedes llamar a tu chofer – dijo muy seguro mientras empezaba a conducir.
Yo: no tengo esos lujos – cruzándome de brazos.
Dani: porque no quieres –me miró y al ver mi cara de pocos amigos siguió hablando – vamos pequeña no lo estropees.
Yo: -pasando por el alto que acababa de llamarme pequeña - ¿Qué no estropee el que?
Dani: tú coche está en los estudios y va a seguir ahí por lo menos hasta mañana…
Yo: pero Dani –perdiendo los nervios.
Dani: así puedo pasar a recogerte…
Yo: llévame a los estudios – seguía en mis trece.
Dani: dios – alterándose él también – contigo no hay manera ¿eh? – Aprovecho un semáforo en rojo para mirarme y seguir hablando – te llevo a casa, mañana por la mañana paso a buscarte, te llevo a los estudios y después del programa ya tendrás tú querido coche –ahora era él el que parecía alterado.

Yo: es que no quiero que vengas mañana – el semáforo se puso en verde y siguió conduciendo.
Dani: esta bien – dando un giro repentino al volante y cambiando de dirección.
Yo: ¿Qué haces? –Asustada por su última maniobra - ¿estás loco?
Dani: cállate que te estoy llevando a los malditos estudios – alzando la voz.
Yo: ¡no me grites! – alzando la voz aún más que él.
Dani: -parando el coche en seco – es que no me lo estas poniendo fácil –apoyando las manos en el volante y mirándome fijamente– estoy intentando hacer las cosas bien pero parece que no te das cuenta.
Yo: ¿y que esperabas? – todavía más alterada – que después de todo lo que ha pasado ibas a pedirme perdón, a invitarme a cenar, portarte como un caballero… ¿e iba a volver a caer? – Vi como agachaba la mirada - ¿eso pensabas?
Dani: no – volviendo alzar la voz – sabía que no iba a ser fácil pero esperara que tú también pusieras un poco de tu parte…
Yo: ¿yo? –No daba crédito a todo lo que estaba diciendo – desde que te conocí soy la única que a puesto de su parte para que las cosas funcionaran…

El silencio se apodero de nosotros, estábamos en medio de una calle poco transitada, con el coche parado y gritándonos una vez más como si no pudiéramos hacer otra cosa que seguir eternamente reclamándonos.

Dani: -cogiendo aire - ¿quieres que siga ahí?
Yo: -desconcertada -¿Qué?
Dani: que si quieres que siga intentando que me perdones algún día –nuestras miradas se encontraron y yo no supe que contestar – tomaré tu silencio como un no –volviendo arrancar el coche.

A los pocos minutos estábamos en el parking de los estudios. Iba a bajarme sin decirle nada más pero no pude evitar expresar una vez más lo que sentía.

Yo: hace unos días hubiera perdonado cualquier cosa con tal de volver a estar a tu lado – cogí aire para intentar reprimir las lagrimas – pero ahora no se trata de perdones, ahora ya no tengo nada que perdonarte… esta vez se trata de decisiones… tú pudiste elegir y no me elegiste a mi y me dan igual los motivos que te llevaron a tomar la decisión que tomaste porque – abriendo la puerta del coche – aunque lo niegues lo dos sabemos que ahora estás aquí simplemente porque ella no te escogió a ti –apoyando un pie en el asfalto dispuesta a salir del coche – y es eso lo que hace que no quiera que sigas ahí.
Dani: -deteniéndome – ¿y eso podrá cambiar algún día?
Yo: no lo se…

Esta vez si salí de su coche y me dirigí hacia el mio. Nada más entrar en este no pude evitar ponerme a llorar, como siempre que Dani y yo acabábamos hablando de nosotros.

Arranqué el coche una vez secadas todas las lágrimas y puse rumbo a mi casa. Antes de salir del parquing pude ver como el coche de Dani seguía aparcado.

Dude unos minutos si bajarme y preguntar porque seguía ahí pero enseguida supe que era mejor no hacerlo.

Cuando llegue a casa me metí directamente en la cama y antes de dejar el móvil en la mesita vi que me había mandado un what…

“no sabes como duele saber que te he perdido…”

viernes, 6 de julio de 2012

capítulo 28: nunca


Llegamos a un restaurante en el centro de Madrid. Era un italiano, el mismo donde celebramos el éxito del primer programa.

Dani y yo habíamos estado todo le trayecto bromeando como niños, como si el dolor entre nosotros, aunque no fuera cierto, no existiera.

Pero inevitablemente esa cena me parecía muy sospechosa. No terminaba de creerme que de repente todos, menos él, hubieran decidido no asistir.

Dani: -ojeando la carta - ¿Qué quieres pedir?
Yo: -alzando la vista momentáneamente de mi carta – sinceridad.
Dani: ¿Cómo? –extrañado.
Yo: ¿Por qué no ha venido nadie más? –noté como se ponía nervioso.
Dani: ya te he dicho que al final no han podido –no pude evitar reírme.
Yo: mientes fatal…
Dani: ¿no me crees? –Negué con la cabeza – entonces ¿Por qué crees que no han venido?
Yo: creo que has sido tú el que ha terminado cancelando la cena.
Dani: ¿si? –haciéndose el sorprendido – entonces porque no te avise a ti ¿eh?
Yo: porque querías esto – señalándonos.
Dani: lo deseaba…

Al escucharle sonreí y agache la mirada mientras negaba con la cabeza.

Dani: has vuelto hacerlo – entrelazando sus manos y apoyando la barbilla en estas – cuando no sabes que decir siempre lo haces – repetí el mismo gesto una vez más sin darme cuenta - ¿ves?
Yo: calla… -escondiendo mi cara en la carta para que no pudiera verme.

Enseguida llego el camarero para tomarnos nota. Al final me decidí por una ensalada de pasta, mientras Dani optó por unos espaguetis a la carbonara.

Justo cuando el camarero se fue, pude observar como Lara y Sergio entraban al mismo restaurante que nosotros. Dani estaba de espaldas a ellos y por suerte no los vio pero mi cara reflejaba que algo acababa de pasar.

Dani: eo –haciéndome señas con las manos - ¿Qué has visto?
Yo: a Lara y Sergio –dije sin pensar.
Dani: - empezó a reír y yo me límite a señalar con el dedo índice el lugar donde acaban de sentarse – no jodas –dijo al verles.
Yo: si quieres nos vamos…
Dani: ¿Por qué íbamos a irnos? –extrañado.
Yo: no se –agachando la cabeza – quizás todo esto te resulte muy incomodo, estás cenando a tan solo unos metros de tu ex… que para colmo esta cenando con el chico por el que te dejo –me interrumpió.
Dani: la situación es graciosa –sonriendo – pero no duele… Además yo estoy cenando con la chica que no debería haber dejado nunca…
Yo: pero lo hiciste – apartado la mirada.
Dani: a veces hay que cometer un error imperdonable para poder seguir viviendo… para aprender.

Por suerte en ese momento nos trajeron la comida y no tuve que contestar, empezamos a comer distantes.

Mis ojos inconscientemente miraban hacia la mesa de Lara. Se la escuchaba reír a cada segundo, se notaba que era feliz y no se arrepentía para nada de su decisión. No puede evitar desear que Dani hubiera echo en su día lo que Lara fue capaz de hacer...

Yo: ¿Por qué estuviste con ella?
Dani: ¿con Lara? –Asentí – pues… porque es una chica guapa, lista, simpática – agaché la mirada, supongo que no esperaba esa respuesta – y supongo que… - le miré expectante pensaba que ya había terminado de hablar – me recordaba a lo mejor que tuve en mi vida…

No me hizo falta preguntar nada más sabía perfectamente que se refería a mi, pero era extraño. No me gustaron esas palabras, no podían gustarme…

Yo: preferiste recordarme antes que tenerme – sin darme cuenta la última parte de mis pensamientos la dije en voz alta.
Dani: otro error más que añadir a la lista –parecía desanimado – ya van muchos ¿no?
Yo: los suficientes como para… -arrepintiéndome de lo que estaba apunto de decir.
Dani: ¿para? –insistiendo en que terminara la frase.
Yo: para saber que nunca volveremos a ser algo más… - fui incapaz de mirarle mientras terminaba la frase.
Dani: nunca digas nunca…

miércoles, 4 de julio de 2012

capítulo 27: nada más


Los días pasaban… el programa iba genial, los reportajes cada vez eran mejores y con él las cosas estaban bien. Parecía que por fin ambos habíamos aprendido a ser buenos compañeros de trabajo, si teníamos que comentar algo del programa lo hacíamos sin ningún pudor. Si coincidíamos en el comedor ya ninguno de los dos se sentía incomodo, en definitiva Dani empezaba a ser como cualquier otro compañero.

A penas llevábamos una semana de programa y el equipo ya estaba planeando una nueva cena.
Dani: ¿entonces que? - estábamos todos en el comedor hablando sobre una posible quedada esta noche – salimos ¿no?
Anna: yo no voy a poder, ya sabéis que me voy a Mollet – Anna era la primera baja de la noche y supongo que el echo de estar a su lado hizo que Dani directamente me preguntara.
Dani: ¿y tu Cris?
Cris: -sin pensarlo – yo si que puedo.

Poco a poco el resto del equipo fue confirmando su asistencia a la cena, al parecer solo iban a faltar Flo y Anna.

Esta vez Dani era el que se encargaba de todo, habíamos quedado a las 9 en la puerta de los estudios para irnos todos juntos en diferentes coches pero antes teníamos un programa que hacer.

En el programa me jugaron una mala pasada, había estrenado una nueva sección “me cambio de curro” y en la primera entrega había sido domadora de animales. En el repor se me veía pasando realmente tocando una serpiente, lo único en esta vida a lo que tengo verdadera fobia, y tras ver el reportaje a los chichos no se les ocurrió nada mejor que ponerme una serpiente de mentira en el cuello sin que me diera cuenta.

Nada más notar que colocaban algo en mi espalda salí disparada del sofá provocando las carcajadas del público, pero yo no me reía, todo lo contrario tenía los ojos vidriosos.
Fue entonces cuando Flo, Anna y Dani se acercaron a mí y este último me estrecho entre sus brazos al ver que estaba a punto de llorar…

Se perfectamente que si me llega abrazar Flo o Anna ahora mismo no estaría en mi camerino incapaz de pensar en otra cosa que no fuera en su abrazo. Joder, ¿es posible que un simple abrazo lo cambie todo? No quería pensar en eso, no quería, seguramente habría abrazado a cualquiera en la misma situación…

¿Y si era realmente eso lo que me atormentaba? ¿Si el problema era que en el fondo me gustaba verlo distante porque eso me hacía pensar que una parte de él seguía sin verme como una compañera? ¿Y si había roto esa barrera porque ahora realmente ya no era más que eso?

Y si es así ¿no se supone que eso era el para mi? ¿No se supone que era feliz al ver que podíamos llevarnos bien?

Eran tantas preguntas las que rondaban mi cabeza, era tal la desesperación que me producía estar entre esas cuatro paredes que decidí irme a casa antes de terminar el programa.

Ese día únicamente tenía que presentar mi reportaje y no tenía repor por la tarde así que nadie se preocuparía al no verme por los pasillos.

A las 9 y 10 estaba entrando de nuevo al parking de los estudios. Para mi sorpresa al bajar solo vi el coche de Dani y este apoyado en el. Me dirigí hasta él un tanto desconcertada.

Yo: ¿y el resto?
Dani: al final no han podido venir…
Yo: ¿nadie? –Negó con la cabeza – joder… podrías haberme avisado ¿no?
Dani: ha sido imposible encontrarte después del programa…
Yo: ya –agachando la cabeza – pero podrías haberme llamado…
Dani: - sacándose la manos del bolsillo – si lo hubiera echo no estarías aquí ¿no? –terminando la frase con una sonrisa chulesca.
Yo: me hubiera ahorrado el paseo la verdad – dirigiéndome de nuevo hacía mi coche.
Dani: ¿Dónde vas? –cogiéndome del brazo.
Yo: a mi casa ¿no? La cena por lo visto se ha suspendido…
Dani: la cena con el quipo se ha suspendido –seguía cogiéndome del brazo – pero yo estoy aquí.
Yo: Dani… -soltándome de él – es mejor que me vaya a casa.
Dani: ¿por? –sorprendido.
Yo: porque estas cenas siempre acaban mal… -interrumpiéndome.
Dani: esta vez no…
Yo: ¿Cómo estas tan seguro? –clavando mi mirada en él.
Dani: porque esta vez va a ser simplemente una cena entre compañeros de trabajo…
Yo: ¿nada más? –frunciendo el ceño.
Dani: nada más –poniendo cara de niño bueno.

Yo: no se como lo haces para acabar convenciéndome siempre – dirigiéndome hacia la puerta del copiloto.
Dani: tengo un don especial – metiéndose en el coche y observando la sonrisa que tenía en mi cara tras escucharle – me encanta cuando haces eso…
Yo: ¿el que?
Dani: cuando sonríes mientras agachas la mirada y niegas con la cabeza –nos miramos fijamente antes de que arrancara el coche – aunque supongo que ya te lo habrán dicho antes.
Yo: tú no… -dije casi sin pensarlo.
Dani: lo sé, y ese fue uno más de los mil errores que cometí contigo –volvió a mirarme fijamente – debería habértelo dicho siempre. 

sábado, 30 de junio de 2012

capítulo 26: no sirve



Un par de semanas después estábamos a punto de estrenar el programa. Ese día fui incapaz de comer, estaba demasiado nerviosa, incluso diría que más que el primer día del selo…

Durante las últimas dos semanas habíamos ensayo el primer programa hasta decir basta, así que aparentemente no tenia porque estar tan nerviosa pero era inevitable.

A pesar de los nervios conseguí que el primer programa fuera perfecto, para mi sorpresa Dani participo más que nunca el rato que estuve en plato. Al contario que en los ensayos no se limito a leer solo el guion sino que también interactuó conmigo, haciendo que los nervios desaparecieran y todo fuera más fácil.

Tras el primer programa habíamos decidido quedar todos para cenar y celebrar que todo había salido bien. 

Estaba a punto de irme a casa a cambiarme cuando una vez más escuche algo que no debía.
Anna: ¿vienes esta noche?
Dani: no lo se… no me apetece.
Anna: Dani no puedes encerrarte porque Lara te haya dejado.

¿Qué Lara le ha dejado? Salí de mi camerino dando un portazo. Sacudiendo la cabeza convenciéndome a mi misma que el hecho de que Lara le hubiera dejado no tenía que importarme, que esa situación no iba a cambiar nada entre nosotros…

Durante la cena pude ver como todo el mundo intentaba darle ánimos a Dani, al parecer la ruptura con Lara le había afectado más de lo que todos esperaban.

Estaba casi enfrente suyo observando como era incapaz de levantar la mirada del plato. Una parte de mi quería ir hablar con él, preguntarle que había pasado y estar a su lado, pero otra parte era consciente que mantenerme alejada de él iba a ser lo mejor para no seguir haciéndome daño.

Por suerte o por desgracia Raúl se acercó a mí, sacándome de mis pensamientos.
Raúl: esta jodido ¿eh? –señalando a Dani.
Yo: eso parece –sin apartar la mirada de Dani.
Raúl: si ya es duro que te dejen, cuando lo hacen por otro es peor.
Yo: ¿Cómo? –mirándole fijamente.
Raúl: ¿no te has enterado? –Negué con la cabeza – Lara le ha dejado por su expareja.
Yo: ¿por Sergio? – sabía por las revista que hacía poco Lara había mantenido un romance con el jugador del Real Madrid Sergio Ramos.
Raúl: ese mismo…
Yo: pues vaya… - todavía no podía creerlo.

Raúl no me dio más detalles, simplemente cambio de tema, pero yo durante el resto de la cena no pude dejar de pensar en esa conversación. No puede dejar de pensar en el motivo de la ruptura entre Lara y Dani.

Terminamos la noche de copas en una discoteca cercana, no se como pero consiguieron convencer a Dani para que viniera con nosotros.

Una vez dentro del local Dani se dedico a estar todo el rato apoya en la barra, sin moverse y siempre con una copa en la mano. Hasta que no aguanto más y salió del local despavorido.

Y en ese momento no pude aguantar y salí tras él. Fue un impulso llevaba toda la noche deseando hablar con él, decirle que a pesar de todo estaba ahí, decirle que no soportaba verlo así…

Lo encontré sentado en la acera y sin pensarlo me senté a su lado.
Yo: ¿Cómo estás? – sorprendiéndose al verme.
Dani: bien –haciendo una mueca.
Yo: siento lo de Lara…
Dani: ¿tú también te has enterado? – desviando la mirada hacia la carretera.
Yo: las noticias vuelan –sonriendo – y sobretodo si son malas –levantadme para volver dentro con los demás – en fin – mirándole por última vez – si necesitas algo estoy aquí.

Estaba a punto de volver a entrar al local cuando se giro para hablarme.
Dani: ¿sabes? Hay algo que siempre admiraré de Lara –sus palabras me sorprendieron y volví a sentarme a su lado.
Yo: ¿Qué?
Dani: ella se dio cuenta de que seguía enamorada de Sergio y me dejó. Me dejó sin pensarlo, aun sabiendo que quizás Sergio va a volver a fallarla… -le interrumpí.
Yo: ¿y?
Dani: yo no fui capaz de hacerlo –me miro fijamente – sé que te quiero desde que te conocí, pero no he sido  capaz de luchar por ti…

Se acercó a mí lentamente hasta llegar a estar a un par de centímetros de mis labios pero en ese momento me  aparte.

Dani: no me digas que llego tarde… -buscando mi mirada suplicante.

Yo: no es que llegues tarde, es que si Lara no te hubiera dejado no estarías diciéndome esto – volví a ponerme de pie esta vez para irme de verdad – como tú has dicho antes ella si tuvo valor a dejarte, tú no. No lo tuviste y al no tenerlo me perdiste… es muy fácil decir que me quieres ahora y ahora no sirve.

jueves, 28 de junio de 2012

capítulo 25: dejarme ir



Decidimos ir a cenar a un MCauto, una vez con la comida dentro del coche, Dani condujo hacia un parque que estaba bastante cerca. Cogimos la comida y nos sentamos en un banco.

Desde que cogiéramos el coche no habíamos hablado prácticamente nada, los dos queríamos estar en ese lugar con el otro pero la tensión se podía cortar con un cuchillo.

Mientras cada uno comía su hamburguesa decidí ser yo la que empezará hablar.

Yo y Dani: - a la vez – oye…
Yo: -sonreí al ver que habíamos hablado a la vez – dime.
Dani: no, dime tú –devolviéndome la sonrisa.
Yo:  - solo se me ocurría una pregunta - ¿Por qué has venido a buscarme?
Dani: ya te lo he dicho antes, estaba con Lara y no podía dejar de pensar en lo que había pasado en tu camerino y en que estabas con Miguel… -le interrumpí.
Yo: ¿y porque saliste corriendo después de lo que paso? – le miré fijamente.
Dani: - agachando la mirada – por Lara – apoyando los codos en sus rodillas y escondiendo la cabeza – porque lo que paso no debió pasar – sin cambiar de posición me miró – pero es que si te tengo cerca no me puedo controlar, me pueden las ganas de tenerte…
Yo: -apoyando mi espalda en el respaldo del banco  y terminando la frase por él– pero no vas a dejarla.
Dani: -escondiendo la cabeza de nuevo – no…

Tras escucharle no lo pensé ni dos minutos y me levanté para irme pero me detuvo.
Dani: espera –cogiéndome del hombro.
Yo: no –soltándome y cruzándome de brazos - ¿sabes cual es tu problema? – no deje que contestara – que eres un egoísta de mierda, que no puedes verme con otro porque te crees que soy de tu propiedad – alzando el tono de voz – y hasta esta noche era cierto, porque aunque no seguíamos juntos te seguía esperando – a punto de llorar por la rabia – pero ya no, estoy cansada de que des siempre un paso adelante y 250 atrás. Cansada de que siempre que crees que puedes perderme aparezcas,  me beses, estemos juntos y después te acobardes y vuelvas a desaparecer en el momento en el que te das cuenta que sigo loca por ti – acercándome a él y hundiendo mi dedo índice en su pecho – que sigo viviendo para ti.
Dani: -cogiendo mi mano colocada en su pecho – no es eso…
Yo: -soltándome bruscamente – si es eso –secándome de las lagrimas – así que por favor esta noche déjame ir y vete de mi vida…
Dani: no puedo – en un suspiro.
Yo: ¿no puedes? –negó con la cabeza mientras se mordía el labio creo que de la impotencia –no te preocupes que me voy yo…

Me giré y puse rumbo a la carreta, al contrario que la última vez Dani me dejo ir y solo esperaba que ahora me dejara ir de verdad.

Le ponía celoso pensar que estaba con otro pero aun así no tenía previsto dejar a Lara. No sé que pretendía pero sé que tenía razón en todo lo que le había dicho. Había venido a buscarme simplemente para asegurarse que seguía loca por él, para que le siguiera esperando eternamente y en el momento en el apareciera alguien que podía gustarme iba a volver para estar conmigo y hacer que volviera a ilusionarme.

Seguí caminando enfurecida dando vueltas a todo lo que estaba pasando hasta que sin darme cuenta llegue a casa.  

Me acosté decidida apartarlo de mí, decidida a odiarle, a ser fuerte y a enamorarme… no sabía de quien pero alguien tenia que aparecer ¿no? Aunque la verdad prefería que apareciera de aquí un tiempo, cuando ya lo hubiera olvidado.

Al día siguiente llegue a plato con ganas de grabar otro piloto y por la tarde salir hacer mi primer reportaje. Nada más llegar cogí el guion y fui a leerlo tranquilamente a mi camerino.

Nada más entrar una vez más empecé a escuchar la conversación que mantenía Dani en su camerino.
Dani: la he perdido.

No sabía a quien se refería ni quien estaba con él en su camerino, pero al contrario que las otras veces decidí no escucharlo, sabía que si lo hacía iba a ver algo en esa conversación que iba a hacer que no pudiera olvidarlo, que iba hacer que lo siguiera esperando.

Me dispuse a seguir leyendo el guion en las gradas del plato pero parecía que el mundo quería que escuchara esa conversación, ya que, a los dos minutos Dani y Anna se sentaron relativamente cerca de mi. 

Supongo que no me vieron porque siguieron hablando como si nada.
Anna: ¿a quien has perdido? ¿A Lara?
Dani: a Cris… -me sorprendí al escuchar de nuevo mi nombre.
Anna: no lo entiendo.
Dani: -haciéndole un resumen de todo lo que había pasado ayer – y me dijo que la dejara ir y se fue…
Anna: por una vez hazla caso – Dani la miró sorprendido – si no piensas dejar a Lara no quieras retenerla a tu lado.

Dani termino abrazando a Anna, supongo que en el fondo él también sabía que tenía dejarme ir, aunque le doliera, aunque nos doliera.

lunes, 25 de junio de 2012

capítulo 24: me mata.


Tras escucharlo me sequé las lágrimas rápidamente y sin pensarlo cogí mi móvil.
Estaba decidida hacer una locura pero es que la rabia me podía, encontré su numero y al instante me contestó.

*: Hola – pensé en colgar pero tenía que seguir adelante.
Yo: Miguel ¿haces algo esta tarde?
Miguel: no ¿por? ¿Quieres ir a dar una vuelta? – sonreí al escuchar que no tenia planes.
Yo: si, por eso te llamo…
Miguel: ¿paso a recogerte a las 7 en tu casa?
Yo: no –ese no era mi plan – ¿porque no pasas a buscarme cuando salga del trabajo?
Miguel: ¿a que hora sales?
Yo: sobre las 6 ¿puedes?
Miguel: claro pero tendrás que darme la dirección de tu nuevo trabajo ¿no?

Se la di y quede con él a las 6. Creo que no hace falta que os explique porque quería que viniera a la salida… pero por si no os ha quedado claro, era para que Dani me viera, si solo había sido un polvo y cada uno iba a seguir su vida quería que al igual que yo él también lo viera.
Mientras grabamos el programa piloto intercambiamos las pocas palabras que el guion nos exigía y ni siquiera nos miramos.

Al terminar me cambie rápidamente y me dirigí hacia la salida. Como suponía el coche de Miguel ya estaba en el parking y en la puerta estaba Dani supongo que esperando a Lara.

Por suerte esta todavía no había llegado así que Dani iba a verme marchar con Miguel que me esperaba apoyado en su coche.

Pase por su lado note como clavaba su mirada en mí, me estremecí y justo cuando pensaba que no iba a decirme nada hablo:

Dani: esta vez el que te recoge si que es Miguel –con las manos en los bolsillos.
Yo: esta vez si –poniéndome las gafas de sol.

Justo en ese momento vimos llegar el coche de Lara.
Yo: veo que esta vez a ti también vienen a recogerte…
Vi como fijaba su mirada en el suelo, lo miré fijamente y tras resoplar incrédula puse rumbo hacia al coche 
de Miguel mientras él se dirigía al de Lara.

Saludé a Miguel con dos besos y por el rabillo del ojo puede ver como al montar al coche, Dani saluda a Lara con un fugaz beso en los labios mientras no dejaba de mirarme.

No voy a contaros como fue la tarde con Miguel, más que nada porque no hay nada que contar. Fuimos a tomar algo a un bar y como buenos amigos que éramos estuvimos toda la tarde bromeando y contándonos todas nuestras movidas.

A la hora de cenar ya estaba en mi casa y tras contarles el primer día a mis padres decidí meterme en la 
cama. No es que tuviera sueño pero dormirme era la única manera que se me ocurría para dejar de pensar en Dani y en Lara.

Cada vez que cerraba los ojos me los imaginaba haciendo el amor, me imaginaba a Dani en su cama como si hace unas horas no hubiera estado conmigo, como si realmente lo ocurrido no hubiera significado nada para él.

Las lágrimas estaban a punto de volver a caer cuando un what me saco de mis pensamientos… y para mi sorpresa era él.
“baja”

Me senté en la cama para volver a leer el what y tras comprobar que no lo había leído mal conteste:
“¿?”

Al segundo respondió.
“estoy en tu portal, baja”

Sin pensármelo los dos veces salí de la cama, por suerte aún no me había puesto el pijama. Pase por el salón y tras despedirme con un “ahora vengo” baje hacia el portal.

Nada más salir del ascensor me lo encontré apoyado en la puerta.
Yo: ¿Qué haces aquí? –abriendo la puerta y dejándolo entrar en el portal
Dani: ¿has estado con él? –parecía muy alterado al igual que esta mañana.
Yo: ¿Cómo?
Dani: que si has estado con el –agarrándome por los hombros.
Yo: ¿y tú con Lara? –plantándole cara.
Dani: yo he preguntando primero –acercándose todavía mas a mi sin soltarme.
Yo: -pensé en mentirle en decirle que si pero al mirarle a los ojos no pude – ni siquiera lo he besado…
Dani: ¿seguro? –incrédulo.
Yo: ya te he dicho que no –ahora fui yo la que pregunte - ¿y tú?
Dani: yo estoy aquí –cogió mi cara entre sus manos pero volví apartarme.
Yo: eso no contesta a mi pregunta…
Dani: estábamos en mi casa viendo una peli mientras yo no paraba de imaginarte con Miguel – agaché la mirada – al terminar la peli Lara empezó a besarme –seguía con la mirada fija en el suelo intentado contener las lagrimas – al principio seguí su juego pero al empezar a desnudarla… -hizo una pausa demasiado larga.
Yo: ¿Qué? –mirándole intrigada.
Dani: simplemente no pude –no se porque pero sonreí al escucharle – no vuelvas hacerme esto…
Yo: - de nuevo no entendía a que se refería - ¿el que?
Dani: no vuelvas hacerme creer que estas con otro y menos después de haber estado conmigo.
Yo: ¿por?
Dani: porque me mata pensarlo…
Yo: tú llamaste a Lara antes que yo –estaba vez fue el que agachó la mirada.
Dani: ¿me escuchaste?
Yo: por suerte o por desgracia en esos camerinos se escucha todo…
Dani: y por eso llamaste a Miguel ¿no?
Yo: ¿también lo escuchaste? –asintió.

Nos quedamos un rato en silencio, sin saber como seguir esa conversación hasta que por fin Dani volvió hablar.
Dani: ¿has cenado?
Yo: la verdad es que si –vi como agachaba la mirada decepcionado – pero no me importaría volver a cenar esta noche.
Dani: -con la mejor de sus sonrisas y abriendo la puerta del portal – vamos.

sábado, 23 de junio de 2012

capítulo 23 : batalla


Me quede de piedra al escucharle, acababa de confesarme sin que él lo supiera que me seguía queriendo y yo no sabia que hacer ahora.

¿Como iba a verle y hacer ver que no había escuchado nada?

Mientras seguía inmersa en mis pensamientos alguien llamo a mi camerino, fui abrir casi sin pensarlo dando por hecho que sería Flo o alguien del equipo que llamaba para que me dirigiera al plato, pero me equivocaba…

Nada más abrir la puerta me encontré con su cara:
Dani: ¿puedo pasar? –asentí y cuando paso cerré la puerta.
Yo: -se le notaba nervioso - ¿Qué pasa?
Dani: Tú –no entendía a que se refería.
Yo: ¿yo? –extrañada.
Dani: si tú y tu puta manía de volverme loco –estaba fuera de si, muy alterado.
Yo: ¿y que se supone que he hecho yo ahora?
Dani: aceptar este trabajo – resople incrédula.
Yo: te recuerdo que antes de aceptarlo fuiste tú el que me dijiste que era una tontería que dijera que no por ti… que lo nuestro no había sido para tanto – empecé a chillar al igual que él.
Dani: es que no lo fue –chillando todavía más que yo y quedándonos frente a frente.
Yo: entonces… ¿que coño haces aquí?

Me acerqué todavía más a él tras el último chillido, su boca y la mía estaban a menos de un centímetro. 

Esperaba ansiosa su respuesta, pero esta no llegaba… empecé a alternar mi mirada de sus ojos a su boca, que seguía estando igual de cerca que antes o incluso más, y él empezó hacer lo mismo.

Sentía que mi corazón se aceleraba por momentos, lo tenía demasiado cerca, fue entonces cuando un escalofrió recorrió mi cuerpo y el miedo de volver a cagarla hizo que terminara agachándola la mirada y dándole la espalda con la intención de separarme de él.

Al segundo de girarme su mano en mi hombro me obligo a mirarle de nuevo y en un suspiro sus labios entraron en contacto con los míos.

La desesperación del tiempo separados, el oído que ambos nos teníamos al no poder olvidarnos, los celos que sentíamos en silencio cuando pensábamos que el otro quizás era feliz. Hicieron que la pasión nos desbordara y que lo que estaba pasando pareciera una pelea. Una pelea de dos cuerpos desesperados que llevaban demasiado tiempo deseando encontrarse.

Sin dejar de besarme me empotro contra la puerta de mi camerino. Mientras bajaba sus besos con mi cuello escuché como con una mano ponía el pestillo de la puerta.

Una vez teníamos la certeza que nadie podía entrar e interrumpirnos sus manos se perdieron en mi cuerpo y la mías se perdieron en el suyo.

Mientras besaba su cuello, el empezó a pelearse con el cierre de mi pantalón… tras unos segundos lo había conseguido y mi pantalón junto al suyo se habían perdido en el suelo.

Fue entonces cuando se separo unos centímetros de mi para mirarme, para preguntarme si estaba dispuesta a seguir a delante… me límite a sonreírle pícaramente y volví atraerlo hacia mi para poder seguir besándole.

Mis manos rodearon su cuello y las suyas se posaron en mis caderas fuertemente, levantando mis pies de suelo y mis piernas terminaron rodeando su cintura.

Una vez entre sus brazos me llevo hacía el pequeño sofá. Termino de deshacerse de mi ropa y unos segundos después ya estaba haciéndome completamente suya.

Sentía su respiración acelerada en mi cuello y por más que lo intenté no puede evitar que se me escapara algún que otro quejido, provocando que me mirara pícaramente mientras se mordía el labio y depositaba su mano en mi boca para intentar que callara.

Y así sin darnos cuenta, sin haberlo planeado, entre respiraciones aceleradas y algún que otro gemido, estábamos a punto de terminar una batalla que no iba a ganar ni a perder nadie.

Por más que lo intentemos en esta vida nada dura para siempre, nada es eterno y los instantes de felicidad terminar y tras estar juntos dos cuerpos se separan.

Y es entonces cuando vuelve el miedo inicial, cuando no sabes que acaba de ocurrir y no puedes imaginarte las consecuencias de tus actos…

Sueñas que al terminar él te abrazará, te dirá que te ha echado de menos, te besará con ternura y ese acto de locura momentánea terminara convirtiéndose en una reconciliación.

Pero como de costumbre Dani no hizo lo que soñaba, al terminar de estar conmigo ni siquiera me miro. Se limito a recoger su ropa por el suelo y vestirse sin decir absolutamente nada, mientras yo contemplaba la escena esperando hasta el último segundo que dijera algo.

Termino de vestirse, saco el pestillo de la puerta, la abrió y tras comprobar que no había nadie en el pasillo desapareció.

Dejando mi cuerpo desnudo, dejando de nuevo su olor impregnado en mi piel y haciéndome llorar una vez.

Miré a mí alrededor, recordé lo que acaba de pasar en estas cuatro paredes. Cogí mi ropa del suelo y mientras me vestía entre lágrimas, esas malditas paredes me hicieron volver a escuchar una conversación dolorosa.


Dani: Mi amor, al final no voy a salir tan tarde ¿Por qué no vienes a buscarme?       

miércoles, 20 de junio de 2012

capítulo 22: Cris



Tras esa tormentosa conversación con Dani tuve claro que iba aceptar la apuesta de Flo. Al llamarlo él se alegró casi más que yo. Ahora ya era un echo en Agosto trabajaríamos juntos.

Una vez firmado mi contrato me fui a pasar el mes de julio a Los Ángeles. Fue un mes maravilloso, un viaje inolvidable…. Conseguí olvidarme del mundo, olvidarme de él y fui feliz.

Aproveche ese mes  para recargar las pilas, para pensar y conseguir hacer frente a todo lo que me esperaba en Agosto y creo que lo conseguí.

En ese viaje descubrí que hay mundo más allá de Dani, descubrí que las heridas se estaban curando, descubrí que aunque seguía doliendo ese dolor cada vez era menos visible, descubrí que estaba lista para ser su compañera, descubrí que podía mirarle y no perderme y los más importante  descubrí que se puede ser feliz sin Dani.

Llegó el día de la primera reunión y aunque estaba nerviosa fui capaz de mantener la compostura.

Nada más llegar a los estudios y bajar del coche vi el coche de Dani. Me temblaron las piernas pero cogí aire y pensé “tu puedes, solo es un compañero” y tras ese pensamiento me dirigí al despacho de Flo, donde íbamos hacer la primera reunión.

Por suerte fui la última en llegar y nada más entrar  Flo vino a darme un abrazo, un abrazo que significaba “estoy aquí y me alegra que estés aquí”

Tras el abrazo de Flo la siguiente en venir a saludarme fue Anna. No la conocía pero me abrazo como si fuéramos amigas de toda la vida.
Anna: bienvenida al equipo –con una gran sonrisa.
Yo: muchas gracias.

Uno a uno el resto del equipo fueron presentándose, todos con una sonrisa, todos me abrazaban para hacerme sentir bien desde el primer momento. Todos menos Dani que permaneció sentado en la silla de brazos cruzados.

Intenté no fijarme en él y dado que él no había tenido valor para saludarme fui yo la que se acercó a él.
Yo: hola –dándole dos besos.
Dani: bienvenida –sin dignarse a mirarme a la cara.

Empezamos la reunión y por más que lo intenté no puede dejar de pensar en su bienvenida. ¿Qué coño le pasaba? ¿Qué le había echo yo para que ni siquiera me mirara? No entendía nada y lo peor es que con su desprecio estaba volviendo a conseguir que pensara en él.  Sacudí la cabeza intentando sacarle de mi mente y centrarme en la reunión.

Tras la reunión, Flo me acompaño para enseñarme mi camerino.
Flo: aquí lo tienes –en la puerta había un cartel que ponía Cristina Pedroche – y yo estoy justo ahí – señalando un par de camerinos más allá – bueno solo nos separa Dani.
Yo: -sonreí forzadamente, en realidad el comentario no me había echo mucha gracia – muchas gracias por todo.
Flo: gracias a ti por haber acertado la oferta – volvimos abrazarnos – bueno te dejo que te instales, en un rato te llamaremos para grabar un piloto.

Entre en mi camerino, no había absolutamente nada más que un pequeño sofá y una burra con algo de ropa… me estire en el sofá y decidí que mañana mismo iba a personalizar el que a partir de hora sería un lugar especial.

Me dispuse a dejarme dormir un rato pero unos gritos procedentes del camerino de al lado me lo impidieron.

*: Anna ya te he dicho que no me pasa nada –enseguida reconocí la voz de Dani.
Anna: estabas bien, haciendo bromas con todos y desde que la has visto… -sabía que se referían a mi.
Dani: desde que la he visto nada…
Anna: desde que la has visto has dejado de sonreír… parece que no la has olvidado –me pegué todavía mas a la pared ansiosa por saber que decía.
Dani: no digas tonterías… yo estoy con Lara –a partir de ese momento supe que seguir escuchando me iba a doler pero no puede evitarlo.
Anna: ¿y? eso no quita que la sigas queriendo…
Dani: y dale –parecía alterado – si la sigo queriendo o no, si la he olvidado o no hace tiempo dejo de importar.
Anna: si te hubiera dejado de importar no te pondrías así.

Escuché como se cerraba la puerta del camerino iba a dejar de escuchar pero volví a escuchar su voz.

Dani: ¿si? –había escuchado su móvil previamente así que supuse que hablaba por teléfono – hola – pegué mi oído todavía más a la pared, ya no estaba chillando y eso me dificultaba oírle bien – ahora vamos a ir a grabar el piloto – aún no sabía con quien hablaba – esta noche no.. quiero estar solo - ¿solo? Empecé a pensar que hablaba con Lara – no, no me pasa nada, simplemente estoy agobiado CRIS – mis ojos se abrieron como platos… ¿acababa de decir mi nombre? – joder Lara lo siento ha sido un lapsus –efectivamente había llamado a Lara, Cris – espera no cuelgues…

No escuché nada más, parecía que Lara tras escuchar mi nombre le había colgado enfadada. Acto seguido Dani descargaba la furia contenida dando una patada no se exactamente a que mientras chillaba:

Dani: ¿porque no puedo dejar de quererla?